Carro de la compra contra las bolsas del plástico

Me sumo a la campaña #YoUsoMiBolsa presentando mi alternativa: el carro de la compra. Desde que tengo uso de razón, en mi casa siempre se ha utilizado carro de la compra. Y al poco de emanciparme entendí la necesidad de hacerme con uno: permite llevar la carga rodando por el barrio, haciendo la vuelta desde el mercado, el súper o la frutería mucho más cómodo y agradable.

La principal precaución que debes tomar en su uso es la distribución de la carga. No es una buena idea poner la docena de huevos abajo del todo. Por lo demás es una práctica muy recomendable a todas las edades, con independencia de tu estilo de compra. Tiene dos ventajas fundamentales:

  • Reduce la necesidad de bolsas. En un carro puedes llevar una gran cantidad de productos sin necesidad de meterlos en una bolsa. Si bien es cierto que, salvo que acudas con tu propia tartera a la pescadería, hay cosas que es mejor que te las presenten en una bolsa de plástico bien atada. Más si puedes reutilizar ese mismo envase para encerrar los restos y llevarlos al contenedor correspondiente.
  • Aumenta tu capacidad de carga sin consumir combustibles fósiles. Vale, no cabe lo mismo que en un maletero, pero sí te permite llevar un par de decenas de litros de leche, unos refrescos y unas cervezas sin necesidad de ir en coche a por ellos. El peso apoya en las ruedas y, en función de la configuración de las mismas, solo tienes que empujar un poco para llevar cómodamente 30 o 40 kilos de compra.

Sí, mi carro también está fabricado, fundamentalmente, en plástico. Pero tiene una vida útil que compensa con creces la cantidad de plástico de usar y tirar que generaría en su ausencia. Quizá sea una buena línea de trabajo para emprendedores concienciados: fabricar carros con materiales ligeros y sostenibles, como fibras y estructuras vegetales. Si hacen bicicletas de bambú ¿cómo no van a proponer alternativas para el carro de la compra?

La pega principal para este invento son los escalones, pero hay distintas soluciones que permiten salvarlos con un tirón y más o menos esfuerzo. Mi carro tiene la ventaja de que es plegable y se mantiene en pie por sí mismo, pero en contra no cuenta con esos sistemas de tres ruedas que giran cuando encuentran un obstáculo.

Y sí, dentro hay una colección de bolsas de rafia, algodón y materiales varios que voy coleccionando, sobre todo, en ferias y eventos para reemplazar las bolsas de plástico de usar y tirar. Me ayudan a distribuir la compra y aumentan mi capacidad de carga. Seguro que me has visto alguna vez empujando el carro y con una bolsa en cada hombro… es lo que tiene cuando a parte de la comida tienes que volver a casa con pañales, papel higiénico, gusanitos… Nos vemos en la compra.

4 comentarios

  1. Me ha parecido una buena idea y la he compartido con Natalia, mi mujer. Me dice que el carro de la compra no le gusta. Motivo? La extrema suciedad de las aceras de Tetuán, nuestro barrio, especialmente las cacas de perro. Natalia prefiere una gran bolsa de plástico duro, colgada al hombro, menos carga, menos confortable, pero más limpia: no te subes a casa los desperdicios de algunos desaprensivos, pegados a tu carro de compra. Buen trabajo, Alberto.

  2. Gracias por tu comentario Carlos.

    Efectivamente, también vivo en Madrid, el problema de la limpieza en la ciudad llega a niveles de riesgo sanitario. En mi caso con patinete, triciclo, bicicletas… lo del carro de la compra es solo un factor más, que procuramos gestionar con precauciones similares a al resto.

    Saludos.

  3. Nosotros también usamos mucho el carro de la compra. Dentro, además de las bolsas de rafia, llevamos un pack de bolsas de producto reutilizables (4 o 5) para frutas y verduras a granel. Espero ver próximamente por las calles de Madrid más carros de la compra y menos bolsas de asas (5-15 cts).
    Gracia por hacer un artículo tan personal, también hacen falta!

    Saludos

  4. Gracias por tu visita y comentario María,

    Son gestos que suman, procuraré compartir más soluciones para completar la amarga queja sobre los problemas.

    Nos leemos.

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