¿Dónde tiramos los juguetes viejos?

Dilema de estas fechas. Se acaban las vacaciones. La visita de Papá Noel, los Reyes Magos, el Olentzero, el caga Tió, el Hada Cachonda de la Noche Vieja, o quien toque en cada caso, ha reducido el espacio para juguetes en más de una casa. Así, con la vuelta al cole pisándonos los talones, toca ordenar y deshacerse de algunos juguetes viejos. ¿Dónde los tiramos?Noticias confirmadas aseguran que Papá Noel ya está en su casa descansandoLa respuesta no es del todo sencilla y depende de varios factores. La peor opción es tirarlos al contenedor genérico de restos: de allí acabarán en un vertedero o incineradora, sin posibilidad de extraer el valor que contienen. Lo mejor es darles una segunda oportunidad de modo que alguien pueda reutilizarlos o, si eso no es posible, reciclarlos.

Como ya razonamos para el caso de los zapatos viejos, más qué preguntarnos dónde tirarlos deberíamos plantearnos qué queremos que pase con ellos.

Lo mejor es la reutilización

No podemos perder de vista que ese juguete ha pasado a ser "viejo" por motivos tan triviales como por estar destinado a una edad diferente a la que ahora tienen nuestros hijos, por haber pasado de moda, por haber perdido una pieza o, simplemente, porque ya no nos caben más juguetes en casa.

Cuando el juguete sigue siendo funcional, lo mejor es destinarlo a otros niños. Con un poco de tiempo y ganas podríamos sacarles algo de dinero. Anunciándolos a un precio simbólico en un portal de anuncios en Internet rápidamente encontraremos alguien que se los lleve. En esta línea también podríamos destinarlos a algún sistema de trueque, a la economía social o, directamente, donar los juguetes.Juguetes Protección Civil Pasaia 2008Donde siempre serán bien recibidos, y cada vez más, es en instituciones públicas que trabajen con niños. Con los recortes colegios públicos, hospitales y centros de salud con atención pediátrica no tienen partidas para adquirir recursos didácticos o de entretenimientos tan valiosos como pueden ser esos juguetes que estamos a punto de tirar.

Las profesoras de infantil y las enfermeras de urgencias sabrán darle un segundo uso. Esos juguetes que tus hijos no quieren vendrán muy bien a los niños de los papás que acuden a urgencias sin pensar que pueden estar allí mucho tiempo, primero en espera y después en observación.

Descartada la posibilidad de reutilización (por la prisa que nos corre deshacernos de ellos o porque estén tan destrozados que no creamos que puedan servir para otros niños), repasamos las opciones disponibles para deshacernos de ellos de la manera más sostenible posible.

Según su peligrosidad

RAEE no tirar a la basuraLo primero que podríamos considerar es la peligrosidad del juguete. Si se trata de un aparato eléctrico o electrónico puede contener elementos peligrosos, incluidas las pilas. Seguramente el juguete está diseñado para que con su uso normal no se liberen esos elementos peligrosos y no sean un riesgo para los niños, pero algunos juguetes (y casi todos los gadgets de las mamás y los papás) pueden estar dentro del ámbito de aplicación del Real Decreto 208/2005, de 25 de febrero, sobre aparatos eléctricos y electrónicos y la gestión de sus residuos.Real Decreto 110/2015, de 20 de febrero, sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos. Estos van al punto limpio, salvo que lo recojan en el comercio o que los sustituyamos por uno similar, en cuyo caso el comerciante debe recogernos el antiguo.

Así pues, con un poco de suerte, una vez depositamos en el punto limpio irán con el resto de aparatos eléctricos y electrónicos a una instalación donde los triturarán para intentar recuperar distintos tipos de materiales, tales como plásticos y metales. No es la solución más deseable, pero siempre es preferible a que acaben directamente en un vertedero, y, en principio, evitaría la contaminación que podrían causar los componentes peligrosos.

Por tipo de material

La diversidad de materiales que podemos encontrar en la mayoría de los juguetes genera  el gran reto de la gestión de residuos generados por los juguetes. A favor está la normativa europea, que establece la recogida separada de residuos en función de sus características. En contra el modelo de recogida selectiva de envases. En el contenedor amarillo, según ecoembes, no deberíamos tirar juguetes, pero ¿qué hacemos con ellos  entonces?.

Empecemos por lo fácil. Supongamos que el juguete es un peluche u otro cuyos componentes principales son, fundamentalmente, tejidos (marionetas, el vestuario de la muñeca de turno…). Puestos a depositarlos en un contenedor, los echaría en el de recogida de ropa. En cualquier otro no van a ser recuperados, pero aquí tendrían una oportunidad. O bien resulta que la entidad que explota el contenedor puede darle salida en su modelo de negocio (vendiéndolo de segunda mano o donándolo a personas necesitadas junto con el resto de la ropa) o bien porque se destine a desfibrado y elaboración de nuevos productos, tales como trapos para la industria.

Marioneta del fraggle tío Matt

Los juguetes de madera y cartón tienen difícil solución. Las pinturas y barnices condicionan sus posibilidades de reciclaje. Quizá lo mejor sería, en la media de lo posible, reutilizarlos en manualidades. Roberth Rojas, el cartonista, es el especialista en utilizar las cosas que no nos sirven para crear otras nuevas. Si son de cartón y no los vamos a reutilizar o reciclar, la opción es el contenedor azul. Si son de madera y no tenemos otra alternativa, al contenedor de restos.

La mayoría de los juguetes son, fundamentalmente, de plástico. A falta de un mecanismo de recogida, en cumplimiento a la obligación de recogida separada establecida en la Directiva europea de residuos, lo más parecido es el contenedor amarillo. Personalmente te recomendaría que, directamente, tirases cualquier plástico al contenedor amarillo, pero rápidamente vendría ecoembes (directamente o a través de la Administración) con alguno de los dos argumentos que desmontaremos a continuación:

  • Los plásticos de los juguetes no se pueden reciclar.

¿Ven este coche andador de plástico que amenaza la recogida selectiva?

coche andador de plástico

Le damos la vuelta y vemos claramente, gracias a un fabricante que se ha preocupado de hacer bien su trabajo, que se trata de un gran trozo de polietileno. Como el que se puede encontrar en una parte importante de los envases que tiramos… al contenedor amarillo.

Logotipo ldpe en juguete

Hasta donde yo sé, al proceso de reciclaje lo que le importa es que el material recuperado sea de calidad adecuada para su proceso industrial. Si hablamos de polietileno que sea polietileno, venga de un juguete, venga de un envase de detergente. En ocasiones la materia prima pueden ser plásticos mezclados. Hay una gran cantidad de productos fabricados a partir de mezclas de plásticos, tales como componentes de automoción (determinados parachoques). En último caso, existiría la posibilidad, costosa pero preferible a la incineración, de separar los plásticos para su reciclaje por procesos químicos.

Así pues, en contra de la idea difundida por la industria del envase, el resto de los plásticos, incluidos los de los juguetes, sí se pueden reciclar.

  • Los plásticos de los juguetes son impropios que crean dificultades en las plantas de tratamiento de residuos.

El objetivo de las plantas de tratamiento de residuos, construidas en base al interés general y, en la inmensa mayoría de los casos, con dinero público, es, precisamente, recuperar residuos para su reciclaje. En una planta de clasificación mecánica, la principal amenaza es meter cosas que puedan deteriorar o bloquear los elementos de la instalación. Una buena trituración previa nos separa los distintos componentes del residuo de entrada (en este ejemplo los metales que podemos encontrar en los ejes de las ruedas del coche) y evita que, por tamaño, bloqueen el paso en alguna máquina.

A partir de aquí, un separador magnético no va a diferenciar si el metal férrico es de una lata o de un juguete. Lo mismo si estamos ante un separador óptico, al que le da igual que el polietileno que pasa por delante sea de un juguete o de una botella.

Que un residuo cause o no problemas en la planta de clasificación depende del criterio de gestión y operación de la planta, no de que el residuo de entrada sea un juguete o un envase. Como ejemplo paradigmático tenemos el caso de las perchas, que se consideran envase, a pesar de que las campañas institucionales nos han enseñado durante años que no pueden ir al contenedor amarillo.

En resumen

Se ve que tenía mono de escribir y me ha quedado una entrada bastante larga, podría haber sido algo así, pero sería más aburrida. Por orden de prioridad:

  • Si tenemos juguetes viejos, lo mejor es hacer que sirvan para otros niños: dárselos al primo o al vecino, llevarlos a un colegio o guardería pública en el barrio, al hospital o quizá alguna asociación o parroquia.
  • Si es un juguete a pilas o con electricidad lo deseable sería llevarlo al punto limpio.
  • Si es un juguete textil no estaría mal tirarlo al contenedor de ropa.
  • En cualquier caso, tirándolos al contenedor amarillo podríamos abrir la posibilidad de que algún componente plástico o metálico se recuperase en la planta de clasificación de residuos y se reciclase.
  • Si es inevitable, al contenedor de restos, donde irá de cabeza a vertedero o incineración, las opciones menos deseables.

Vosotros ¿qué hacéis con los juguetes viejos? los míos, si nadie ha hecho limpieza en el trastero de casa de mis padres y gracias a un síndrome de Diógenes temprano, están en una caja esperando a ser útiles para la generación siguiente.

Os dejo, me voy a rescatar el barco pirata…

4 comentarios

  1. Buenos dias, yo soy de Cajar  (Granada). Yo tengo juguetes pero pequeños que no se si sor servibles, como partes de juegos de la nancy, muñequitos pequeños, o cosas asi. ¿donde podria llevarlos en una bolsa?

     

    Gracias

  2. Maiangeles, quizá si son partes y están en buen estado tengan salida en el mercado de segunda mano para coleccionistas o empresas que reparen esos juguetes.

    Si están en condiciones adecuadas de uso quizá sean útiles en un centro escolar público con educación infantil o un centro sanitario con atención a niños pequeños.

    Saludos.

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