Acercando el objetivo.

La fotografía es una de mis aficiones favoritas. Y, como no podía ser de otra manera, una de las cosas que más me gusta fotografiar son los distintos aspectos del medio ambiente: plantas, animales, chimeneas, vertederos ilegales o cualquier otra cosa que pueda incluir en una entrada de este blog, en una presentación que utilizaré en alguna clase o, simplemente, en mi galería de fotos en Internet. Famosa va siendo la colección de contenedores y papeleras que he ido fotografiando en distintos viajes y ferias.

El interés por el detalle y las cosas pequeñas, unido a la falta de presupuesto, me hicieron regalarme por mi cumpleaños un accesorio que, de la forma más económica posible, me permitiría adentrarme en el mundo de la macro fotografía: un juego de lentes de aumento que se acoplan al objetivo. Me queda mucho por practicar y aprender, pero ayer tuve la ocasión de salir al campo a ponerme a prueba.

La idea era intentar tomar una foto en el entorno de otra de mis aficiones: la apicultura. Pero las condiciones no eran favorables: un verano especialmente seco hace que a estas alturas del año las abejas estén para pocas fotos. Tienen bastante con defender su provisión de miel de otras abejas que intentan hacerse con ella, ante la falta de recursos en el entorno. Así pues, las colmenas se muestran especialmente agresivas.

De este modo, tras salir corriendo del colmenar familiar en un primer e infructuoso intento, me conformé con fotografiar lo que se dejase en un lugar menos hostil. Y la víctima fue la que aparece arriba. Lo dicho, tengo mucho que aprender y se evidencia la falta de práctica, pero… vamos estando más cerca que aquella vez que salimos de cañas con una abeja y una avispa ¿no?

¿Alguna recomendación al respecto?

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