Avatar: la peli.

“¿Vas ha escribir una entrada en tu blog sobre la peli?” Y aquí estamos Sara y Alberto a cuatro manos sobre el teclado. Hace demasiado frío como para estar zascandileando por la calle. El último párrafo revela, indirectamente contenidos argumentales, quedas avisado. Habíamos visto la flipada del trailer: efectos especiales a cascoporro. Mogollón de publicidad en los informativos de televisión: ¡La peli más cara de la historia! ¿Un rollazo ecologista para limpiar la conciencia de Cameron, después del estropicio de Titanic?

Hemos entrado al cine sin esperar mucho, pero hemos salido gratamente sorprendidos. De esperar una historia sin argumento a ver una película bien estructurada, interesante, bien resuelta, entretenida y agradable. Es de esas películas que realmente son para todos los públicos, igual no para niños muy pequeños, tanto por la duración como por la violencia de algunas escenas. Tal vez no para afirmar que “posiblemente sea la mejor película de la historia del cine”, como hemos escuchado a la salida, pero se deja ver.

Es una lástima que la moralina ecologista que destila la peli quede en el plano de la ficción. Pandora es el reflejo directo de lo que ocurre en muchos lugares de nuestro propio planeta, en nuestro continente, incluso en nuestra misma comunidad autónoma o en nuestra ciudad: la tragedia de los comunes. Sorprende lo fácil que es emocionarse con un muñeco azul en la pantalla del cine y lo difícil que resulta entender la situación de personas que a diario son expoliadas de lo poco que tienen para mantener un sistema decadente, que valora el lujo material por encima de cualquier tipo de afecto. Y no hablo de tribus en el Amazonas, podríamos hablar de mileuristas que curran de sol a sol en la oficina, privados del contacto con su familia, sus lugares de origen o del tiempo necesario para llevar una vida saludable… al objeto de que sus representantes coman calentito… qué se yo, en Copenhague. Si queremos conseguir algo distinto, tal vez tenemos que empezar a plantearnos formas diferentes de gestionar nuestro territorio, si es que estamos a tiempo de evitar algo.

Volviendo a la ficción, aquí van algunas pistas, por si eres sensible a que te destrocen la peli antes de verla (sólo un poquito):

  • ¿Te gustó Eragon? a nosotros no mucho, pero aquí hay un guiño entrañable.
  • El espíritu de La Princesa Mononoque campa a sus anchas por Pandora.
  • Batallas épicas resueltas en un cruce entre El Señor de los Anillos y La Guerra de las Galaxias… pero sin sables láser.
  • La eterna y clásica revisión del conflicto entre los buenos y los malos, cruce de un western moderno y Harry Potter o Matrix pegada al terruño.
  • En cuanto a la acción, totalmente videojugable, como la última de Indiana Jones.
  • Y porque me mola, también me da un aire a El Último Mohicano (Sara no está de acuerdo, es que la ha visto menos, dice que se duerme siempre).

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