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Legislación y normalización

Anomalías en el Proyecto de Real Decreto de Envases y Residuos de Envases.

El texto del Proyecto de Real Decreto de Envases y Residuos de Envases que hemos podido conocer en su periodo de información pública recoge una serie de anomalías muy llamativas. La primera de todas que este proceso de participación se está realizando cuando todavía no tenemos un texto definitivo de la Ley de Residuos. Sin ese marco jurídico previo, en el que se establecen las bases genéricas de la legislación de residuos desarrollada para el flujo de residuos de envases en el Real Decreto a información pública, no se pueden evaluar la conveniencia o la eficacia de las disposiciones de este último. En mi opinión, se estaría pervirtiendo el proceso de información pública y hurtando al conjunto de la sociedad de una participación eficaz y efectiva.

Dicho esto, la siguiente anomalía destacable es que el Real Decreto hace referencias a la Ley 22/2011, en proceso de derogación. El ejemplo más representativo, por no alargar esto demasiado, es el siguiente:

Artículo 54. Régimen sancionador.

El incumplimiento de lo dispuesto en este real decreto será sancionado de conformidad con lo establecido en la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados.

Sí. El régimen sancionador remite a una norma que va a ser derogada, previsiblemente, en breve. Quizá no sea un problema jurídico, ya que la ley en proceso de aprobación incluirá su disposición derogatoria. Pero da idea de la falta de interés en mantener la coherencia y la claridad de la legislación ambiental ¿No podíamos esperar a tener la Ley publicada en el Boletín Oficial del Estado? Lo elegante sería, al menos, tener el número oficial para la nueva Ley de Residuos y actualizar las referencias en el Real Decreto.

Se está pidiendo opinión, por seguir con el ejemplo, sobre un Real Decreto que remite a un régimen sancionador que todavía no está publicado y cuya redacción definitiva el común de los mortales no conoce. Lo prudente sería repetir el proceso de información pública una vez que el texto de la Ley fuese público y la sociedad a la que se consulta estuviese en condiciones de opinar realmente sobre si el Real Decreto es coherente y responde al marco establecido finalmente en la Ley de Residuos de la que depende.

Pero parece que los tiros van por otra parte. El texto del Real Decreto de Envases y Residuos de Envases no responde al desafío ambiental, económico, social y de salud pública que suponen los envases de usar y tirar. Y tampoco obedece al interés general. Es una norma creada a la medida de las corporaciones transnacionales del producto envasado, que viene a poner la puntilla al pequeño comercio y a la producción local sin poner freno a la contaminación por plástico.

Sí tiene algo bueno: unas mínimas cuotas simbólicas de envases reutilizables. Y poco más. El resto es para mear y no echar gota. Vamos al lío.

Empecemos por las definiciones. Encontramos que la relativa a «envase reutilizable» no implica que el envase sea efectivamente reutilizado, lo que puede dar lugar a un incumplimiento sistemático de la norma si este elemento no se matiza. Así pues, sería bueno completar la definición de lo que es un envase reutilizable añadiendo una consideración relativa a que realmente sea reutilizado. Quizá explicitando la necesidad de que efectivamente existan, en el momento de la puesta en el mercado de estos envases, oportunidades de reutilización directa o mediante sistemas de recogida accesibles al usuario final que garantizan la reutilización del envase. Tal vez con una cuota mínima de reutilización. ¿Se imaginan? «Se considera envase reutilizable aquel para el que el 90% de las unidades puestas en el mercado se reutiliza, por los agentes responsables de su comercialización, en el mismo uso para el que fue diseñado».

Pasando al artículo 6, relativo a los objetivos, me deja maravillado el que se expresa como “Conseguir que todos los envases puestos en el mercado sean 100% reciclables en 2030, y siempre que sea posible, reutilizables” ¿Qué broma es esta? A día de hoy el 100% de los envases puestos en el mercado son 100% reciclajes. Otra cosa, que es en lo que debería entrar el Real Decreto, es que no se reciclen. Y cabría recordar que los envases de usar y tirar en España no se reciclan porque no se recogen en flujos adecuados para su recuperación, porque los propios sistemas de recogida dificultan su reciclaje, porque los sistemas de responsabilidad ampliada no invierten recursos suficientes en los procesos de clasificación que favorecerían su reciclaje o porque las materias finalmente recuperadas no son competitivas en el mercado.

En este sentido, un objetivo real sería que los sistemas de responsabilidad ampliada del productor dotasen a los consumidores con una capacidad de recogida suficiente para dar cabida al 100% de los envases adheridos. Y que equipasen las instalaciones de tratamiento y clasificación de residuos de equipos capaces de recuperar todas las tipologías de residuos de envases que se comercializan acogidas a responsabilidad ampliada del productor. Actualmente se “pierden” sin posibilidad de recuperación los envases más pequeños, los monodosis… No parece pertinente establecer un objetivo ilusorio que no aporta soluciones a los problemas que trata de abordar la norma. Pero… cosas veredes.

Y así vemos otro objetivo que dice “se avanzará hacia el fin de la comercialización de envases de plástico de un solo uso que estén dentro del ámbito de la Directiva (UE) 2019/904”. Sin fechas, plazos, números… se avanzará… quizá dando rodeos, quizá como los cangrejos… se avanzará. Avancemos…

Lo mismo ocurre cuando se habla de “implantar alternativas a la venta y la distribución de bebidas envasadas y de vasos de un solo uso en eventos festivos, culturales o deportivos que tengan el apoyo de las administraciones públicas, sea en el patrocinio, la organización o en cualquier otra fórmula” ¿Tan difícil era dejar de subvencionar con dinero público la distribución de bebidas envasadas y de vasos de un solo uso?

En cuanto a las medidas de prevención (y soy consciente de que me repito) seguimos con el “fomentar el consumo de agua potable”, cuando lo adecuado sería garantizar la disponibilidad de agua de grifo, que por normativa debería ser potable en todo el territorio nacional. En Portugal sí han tenido el valor de incluir el agua de grifo, aquí seguimos a por uvas.

En otro terreno que seguimos un poco verdes es en el de los plastificantes. Aprovecho para dejar caer que este Real Decreto de Envases y Residuos de Envases era la norma donde, si alguien tiene un mínimo interés por la salud de las personas que habitan España -¡Españoles (españolas y españolos)!-, prohibir los bisfenoles en los plásticos en contacto con alimentos y bebidas. El articulado del Real Decreto se marca un mutis por el foro.

Con todo, lo más llamativo es cómo la norma, de aprobarse en su redacción actual, se pasaría por el arco del triunfo varias reglamentos europeos destinados a mejorar la información a los consumidores sobre la sostenibilidad de lo que compran. El texto a información pública del Real Decreto de Envases y Residuos de Envases le hace el juego a las grandes distribuidoras de productos envasados y a las grandes superficies para que se presenten al consumidor como sostenibles y ecológicas sin cambiar un ápice su insostenible modelo de negocio. Les bastaría con comprar una cátedra universitaria para que avale un sello de reciclabilidad que estampar en los recipientes. Esto, por si no lo saben, ya está hecho. Y no aporta nada al reciclaje ni al consumidor. Pero sí ayudaría a confundir lanzando mensajes engañosos a quien acude a comprar.

Si desde el punto de vista de la sosteniblidad el mejor envase es el que no se fabrica ¿por qué el Real Decreto permite lavar la imagen de los envases de usar y tirar o de los establecimientos que hacen su negocio vendiendo productos envasados? Lo interesante sería prohibir las prácticas de publicidad engañosa y fomentar el consumo local y de proximidad. Aquí hacemos lo contrario, dar herramientas para lavar la imagen y liberar la conciencia de quienes generan el problema y quienes deberían adoptar formas de consumo para reducir el impacto. Pero está claro que este es el Real Decreto de Envases y Residuos de Envases, no el de prevenir los envases y reducir sus residuos.

Y es que la redacción actual del texto está llena de medidas que crean distorsiones en el mercado en favor de las grandes cadenas de distribución de producto envasado y en perjuicio de pequeños productores y comercios locales de proximidad. La más clara el límite de 1,5 kilogramos para las frutas y hortalizas envasadas en plástico. Es fácilmente superable en paquetes de productos presentados por grandes superficies para “facilitar” a familias o consumidores individuales las raciones del día o de la semana. Por lo que no solo no es una medida eficaz para reducir el plástico envase, es una medida para fomentar su uso y generalizar la venta de frutas y verduras en lotes de 1,5 kg o más, causando desperdicio alimentario respecto a la pieza o piezas de fruta y verdura que no se consuman de cada lote comprado. En general el pequeño comercio no puede permitirse vender la fruta y la verdura, proveniente de distintos productores, en lotes agrupados con piezas de diferentes orígenes, cosa que la agroindustria puede asumir fácilmente en su cadena de distribución con mano de obra precarizada a lo largo y ancho del planeta.

Solucionar esta distorsión es fácil: por favor, eliminen del artículo 7.4.a la frase “a las frutas y hortalizas envasadas en lotes de 1,5 kilogramos o más” Lo contrario es perjudicar al comercio local y de proximidad frente los intereses de la agroindustria, dependiente de los plásticos, no para preservar el alimentos, si no para hacer posible su insostenible modelo de negocio.

Por otro lado, el texto abre la puerta a que la Administración encomiende a organismos públicos, universidades, centros tecnológicos o entidades similares diversas actuaciones, entre otras la evaluación y verificación de documentación presentada por los agentes económicos. Dichos agentes llevan tiempo tomando posiciones en estos organismos o, directamente, creándolos: ejemplos son las cátedras universitarias financiadas por Ecoembes o los diversos institutos tecnológicos de la industria del envase, del plástico o del negocio petroquímico.

Desde mi modesta opinión y a la vista de la experiencia acumulada al respecto, en la medida de lo posible, la labor de evaluación y verificación debe estar en manos de la administración pública y no se puede externalizar a agentes interesados por contar con participación o financiación de los agentes económicos que se pretende fiscalizar. Estaría bien, dado el volumen de trabajo que podría generar, establecer una dotación adecuada de personal en las distintas administraciones púbicas con competencias en relación a la documentación a presentar por los agentes económicos. Como mínimo, explicitar en el Real Decreto los criterios de independencia de los organismos a los que se puedan encomendar labores de evaluación y verificación, especialmente en relación a la ausencia de colaboración, patrocinios, financiación y otros conflictos de interés que puedan pervertir la labor encomendada. La ausencia de medidas en este sentido engrasa las puertas giratorias que el sector ha ido creando en los últimos años.

Otra disposición cercana a la prevaricación es la que plantea que “no se considerarán como recogida separada los residuos de envases recogidos en la fracción inorgánica de los sistemas húmedo-seco”. Los sistemas de recogida húmedo-seco son conformes a los criterios de la Directiva Europea de residuos y constituyen uno de los sistemas más eficaces en relación coste / resultado para dar cumplimiento a los requisitos de recogida separada de residuos.

Considerar, de manera genérica, que los sistemas de recogida húmedo-seco no son recogida separada de residuos es una decisión injusta. Ese es el punto. Mientras que desde Europa se nos pide un marco de recogida separada por tipos de materiales el Real Decreto español sigue destilando un tufo pestilente a “recogida selectiva de envases”. Pues nada, sigamos dificultando la implantación de formas de recoger residuos que podrían ayudarnos a avanzar en la línea de lo que nos marcan Europa, que abalan los datos y permiten las soluciones técnicas disponibles. Por cierto, en España, donde funcionan, los sistemas de recogida húmedo-seco está consiguiendo mejores resultados en la recuperación de residuos de envases que la recogida selectiva con contenedores amarillos.

El siguiente punto ya lo he comentado en varios foros, pero hay que insistir. A la vista del estudio de viabilidad que acompaña al texto a información púbica España no está en condiciones de cumplir los objetivos establecidos en los plazos indicados, no dispone de un sistema adecuado para conseguir la información necesaria para la evaluación de esos objetivos y los sistemas de depósito, devolución y retorno serían un elemento clave para dar cumplimiento a dichos objetivos. Adicionalmente el estudio contempla beneficios ambientales, sociales y económicos para los distintos agentes implicados, por lo que no se justifica el aplazamiento de implantación de sistemas de depósito devolución y retorno.

La redacción actual, en la práctica, pospone injustificada e indefinidamente la implantación de una medida que se evalúa como necesaria para avanzar en el cumplimiento de los compromisos adquiridos con Europa en materia de recuperación, reciclaje y reutilización de envases. Retrasar la implantación de sistemas de depósito, devolución y retorno implica, a la vista del informe de viabilidad, dar margen al incumplimiento de objetivos, seguir contaminando y trasladando a las arcas públicas y al bolsillo de las personas costes que podrían evitarse con estos sistemas.

Por ir cerrando, a la prohibición de bisfenoles y una dotación de personal para poder hacer realidad las disposiciones de la norma añadiría, como carencias importantes del Proyecto de Real Decreto de Envases y Residuos de Envases, medidas concretas sobre la financiación de los costes de recogida y tratamiento de basuras dispersas. Estaría bien que se estableciese para los sistemas de responsabilidad ampliada del productor la obligación de admitir los residuos recogidos de forma independiente por ONGs, campañas de concienciación ambiental, voluntariados corporativos… asumiendo los costes de la recogida y tratamiento de los residuos adheridos a sus sistemas.

No quería dejar sin abrir el melón de la educación ambiental. Si seguimos dejándola en manos de quienes causan el problema no es educación ambiental: es propaganda. Y seguirá siendo un problema. Necesitamos personal independiente. Y hay que financiarlo a costa del impacto de los residuos de envases.

Así pues, echo de menos un poco más de ambición. Los objetivos se quedan cortos y algunos problemas conocidos no se resuelven. En particular el asunto de las deficientes dotaciones de recogida y la limitación de medios para el tratamiento y la clasificación de los residuos de envases recogidos. Quienes hacen negocio con los envases de usar y tirar deben asumir los impactos que causan al conjunto de la sociedad. Igualmente es necesario que esos impactos se reflejen en el precio de los productos envasados. Y este Proyecto de Real Decreto de Envases y Residuos de Envases falla en eso: no es eficaz para internalizar los costes ambientales, sociales y económicos que causan los envases de usar y tirar. Pero tampoco contribuye a visibilizar alternativas, dando muy poco margen al envase reutilizable y rienda suelta a grandes establecimientos y distribuidores de productos envasados para lanzar sus campañas de propaganda y desinformación.

Afortunadamente es solo un Proyecto de Real Decreto de Envases y Residuos de Envases a información pública y espero que entre todas las personas que están trabajando en él sean capaces de estar a la altura del desafío que se traen entre manos. No nos fallen, nos va la vida en ello.

6 respuestas a «Anomalías en el Proyecto de Real Decreto de Envases y Residuos de Envases.»

Apoyo y agradezco tu empeño en informar y concienciar. Creo que la práctica consciente de la separación de residuos por parte de la gente, aunque insuficiente, es cada vez más real y aunque seguro el sistema se quebrará por su propio peso (espero no sea tarde) , después de leer tu post,y viendo que el sistema es duro de torcer, se me ocurre pensar si no hubiera formas de «obstaculizar» su «expansión» fomentando otros caminos de propaganda y consumo. Medidas ,desde otro escenario, como las del ministerio de consumo en cuanto a
la limitación al azúcar,xej. ponen en el escaparate indirectamente a las gaseosas.
Es como si la salud y la obesidad fueran «escusas legítimas» , sin negar que la contaminación por plásticos también lo es …. ir cercando el problema . Un saludo

Creo que sería una medida adecuada establecer la obligación de uso de envases normalizados para diferentes productos. Es decir, una botella de vidrio para cerveza debe tener las dimensiones X, color Y, etc., según la norma ISO «xyz», de tal manera que TODOS los productores de cerveza usen EL MISMO modelo de botella. La diferenciación entre marcas se realizaría con una simple etiqueta propia de cada fabricante. De esta manera, esas botellas se podrían volver a poner en el mercado un número elevado de veces después de su lavado o higienización independientemente de quién sea el siguiente envasador al que se destinan. Este mismo principio se podría aplicar a muchos tipos de envases.
Otra medida sería prohibir las latas de un solo uso, o lo que es lo mismo, provocar la necesidad a los envasadores que contaminan con este tipo de envases de investigar nuevos modelos reutilizables (con el mismo principio arriba indicado, envases NORMALIZADOS).
Esto sería legislar con valentía y determinación para que la reutilización de envases fuese una verdadera realidad.

Saúdos dende a Galicia profunda.

Así es Patricia, es una cuestión compleja y que va más allá del propio residuo. Como consumidores, cuando podamos, evitar productos envasados. Como sociedad ser conscientes de que quienes manejan el sistema son quienes tienen la foto completa, por ejemplo como supimos gracias al «Coke Leak», donde quedó en evidencia la estrategia de la marca de refrescos y cómo atacan todos los frentes: https://www.productordesostenibilidad.es/2016/11/la-estrategia-de-coca-cola-ni-es-verde-ni-saludable/

Saludos.

Efectivamente Telmo,

Sería una buena estrategia para reducir la cantidad de residuos y mejorar los resultados de gestión, ojalá se tomase nota de estas propuestas y avanzásemos por donde sabemos que podemos encontrar buenos resultados.

Saludos.

¡Que artículo tan necesario!

Yo creo que lo más alarmante de todo este proceso de participación que se está realización es que se está haciendo sin que todavía exista un texto definitivo de la Ley de Residuos. Sin ese marco jurídico previo, en el que se establecen las bases genéricas, no creo que se consiga mucho….

Gracias por tu comentario Víctor.

Efectivamente resulta difícil de justificar que se saque a información pública el Real Decreto sin que la Ley esté publicada en el BOE.

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