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Gestión de residuos

La mala gestión de los residuos de envases genera costes

Desde la década de 1990 la legislación sobre gestión de residuos incluye consideraciones relativas a la responsabilidad de quienes ponen en el mercado productos que con su uso se convierten en residuos. Las decisiones de los consumidores y los usuarios son muy importantes a la hora de reducir el impacto y favorecer la gestión de las basuras que generamos en nuestro día a día, pero quienes diseñan los productos o eligen cómo los comercializan tienen una capacidad mucho mayor a la hora de prevenir los daños que causan esos residuos.

De esa situación surge el principio de responsabilidad ampliada del productor. Trata de involucrar a los distintos agentes de la cadena de valor de un producto en la prevención, gestión y reparación del impacto que causan los residuos generados en sus modelos de negocio.

Uno de los ámbitos donde primero se plasmó este principio es el de la gestión de residuos de envases. Ante la acuciante necesidad de limitar la extracción de recursos naturales y la contaminación debidos al aumento del consumo de los materiales empleados en la fabricación de este tipo de envases, se buscó involucrar a envasadores y distribuidores de envases en la gestión de los residuos.

Así, desde la legislación europea, como estrategia para reforzar una jerarquía de residuos -en la que la prevención y la reutilización deberían ser prioritarias a otras estrategias de gestión-, se estableció un mecanismo para que quienes ponen en el mercado productos que con su uso se convierten en residuos asumieran los costes de recogida y tratamiento de esos residuos. Aplicable a cualquier producto, no solo a envases y sus residuos.

Inicialmente España incorporó a su legislación el principio de responsabilidad ampliada del productor en la legislación de envases y residuos de envases, aprobada en 1997. Desde entonces funcionan sistemas integrados de gestión de residuos, en particular el de envases ligeros: Ecoembalajes España S.A.

Pero más de 20 años después encontramos que el problema de la contaminación por plásticos sigue agravándose, que cada vez hay más envases de usar y tirar abandonados por todas partes y que el mercado no ha incorporado soluciones de prevención o reutilización de envases accesibles para la mayoría de los consumidores. El análisis independiente de los datos publicados por las administraciones públicas habla de cifras de recuperación de envases de plástico que se quedan en un 25%.

¿Cómo es posible, si cuando compramos un producto sujeto a responsabilidad ampliada del productor estamos pagando su recogida y tratamiento? Porque el sistema no está funcionado correctamente. Tenemos la sensación de que se recicla mucho y muy bien, pero no es cierto. Lo que funciona mucho y muy bien es la maquinaria de propaganda que dificulta la identificación de las deficiencias y oportunidades de mejora del sistema de recogida y tratamiento de nuestros residuos.

Cualquier persona puede comprobar lo que falla con un sencillo ejercicio. ¿Qué volumen ocupan los residuos de envases que generas en tu día a día en comparación con los orgánicos? ¿Qué volumen hay cuando sacas tu basura a los contenedores de colores? La proporción del sistema de recogida no se corresponde con la generación de residuos.

Cubo de basura doméstica

Con un poco más de dedicación puedes comprobar que, efectivamente, el volumen de contenedores amarillos y la frecuencia de recogida son manifiestamente insuficientes. En una ciudad como Madrid la capacidad de recogida en contenedores amarillos apenas llega a cubrir un tercio de todos los residuos de envases que se recogen. Así lo pone de manifiesto el análisis de los datos de la Estrategia de Prevención y Gestión de Residuos de Madrid: la dotación de medios para recogida selectiva de envases es claramente insuficiente. ¿Podrías hacer los números con los datos del municipio en el que vives?

Con este diagnóstico, si quisiésemos mejorar la estadística de recuperación y reciclaje de residuos de envases lo primero que tendríamos que hacer es cerrar la brecha existente entre el volumen de recogida y el volumen de envases generados. Más contenedores amarillos y más personal. Un coste que actualmente el sistema de responsabilidad ampliada del productor está trasladando al resto de contenedores. O al contenedor de restos, donde van a parar la mayoría de los residuos de envases recogidos. ¿Por falta de conciencia de las personas? No, por falta de capacidad en los contenedores amarillos.

Ante esta evidencia nos podríamos preguntar por los costes. ¿Qué costes está trasladando Ecoembes a los ayuntamientos y los ciudadanos con su deficiente dotación de contenedores? Y tenemos respuesta. Un estudio revela que los costes para las arcas municipales de la recogida, tratamiento y eliminación de los envases de la fracción resto es de más de 1700 millones de euros en total, 1699 M€ responsabilidad de Ecoembes y 21 M€ de Ecovidrio.

Este cálculo se hace desde datos públicos y publicados, con una metodología expuesta de modo que cualquiera con interés por comprobar la veracidad de esta información puede reproducir el resultado. Por supuesto es una subestimación del dato real, cuestión en la que podríamos entrar, pero con el número nos hacemos una idea de la magnitud del problema.

La cuestión es importante en cualquier momento, pero más cuando la futura legislación de residuos está en plena tramitación. Se están fijando las reglas del juego. O cerramos bien la parte de la responsabilidad ampliada del productor o seguiremos otros 20 años con una distribución de costes insostenible: el informe dice que los responsables de la puesta en el mercado de productos envasados se estarían ahorrando anualmente 1.700 millones de euros gracias al funcionamiento deficiente de la recogida de residuos de envases.

Deficiencias y dinero que se repercuten a los ayuntamientos, que han visto en la nueva legislación una oportunidad para crear nuevas tasas municipales e implantar sistemas de pago por generación que repercutirán directamente en los bolsillos de todos los vecinos. Olvidando que los propios sistemas integrados de gestión de residuos tienen una deuda mil millonaria que pagar.

Cada vez que sale esta cuestión Ecoembes dice que gasta mucho dinero en recogida. Es evidente que no suficiente. Si se pregunta directamente no hay respuesta. La pregunta es sencilla y directa: por favor, Ecoembes, concreten cómo calculan los dineros que destinan a entidades locales. Mutis por el foro. O lo que es peor todavía: se hacen los números con los datos públicos y publicados (insisto) sale un pastizal a deber y una corporación que maneja más de 500 millones de euros al año solo sabe decir que es falso. Pues muy bien. Si algo tenemos claro desde hace tiempo es cómo funciona la estrategia corporativa de desinformación y falsas noticias.

Tampoco podemos olvidar que, curiosamente, Ecoembalajes España S.A. se crea el año anterior a la publicación de la Ley de Envases de 1997, en la que se preveía la creación de organizaciones para que los envasadores y distribuidores de producto envasado se hiciesen cargo de los residuos de envases. Este dato, que puede parecer una anécdota graciosa, coincide en el tiempo con lo que ocurre 23 años después ¿Se está diseñando un marco legal a la medida de los envasadores y distribuidores de producto envasado?

En los borradores que hemos conocido la ley de residuos incorpora mecanismos para seguir trasladando los costes de la gestión de residuos a las entidades locales, pero no se aprecian medidas claras que ayuden a concretar adecuadamente los costes que deben asumir los sistemas de responsabilidad ampliada del productor. Actualmente el flujo de dinero desde estas organizaciones a los ayuntamientos depende de convenios a los que las entidades locales se adhieren, pero sobre los que tienen poco o nada que decir.

La maquinaria de desinformación sigue a tope intentando blanquear la imagen de un sistema que estaría ahorrando 1700 euros a quienes deberían asumir el coste de gestión de los residuos que forman parte de su modelo de negocio. Y ante la evidencia, en vez de responder claramente qué parte de su presupuesto anual destina Ecoembes a recoger esos residuos que, a la vista de todos, no caben en el contenedor amarillo, la corporación acusa a quienes ponen de manifiesto la evidencia de mentir.

Sabemos que en una ciudad como Madrid cerca del 70% de los residuos de envases que se recogen (de los que se abandonan no tenemos datos) llegan a plantas de gestión por rutas distintas del contenedor amarillo. Sabemos que Ecoembes paga al ayuntamiento de Madrid 24,4 millones €. La pregunta es sencilla ¿Esos 24,4 millones de euros que recibe Madrid qué parte de la recogida y tratamiento del 100% de los residuos de envases que llegan a Valdemingomez cubren? Quizá podríamos saberlo si el texto íntegro del convenio y las cuentas relativas al flujo de dinero asociado al mismo estuviesen publicadas en alguna parte. Si todos los convenios y todas las cuentas con cada uno de los ayuntamientos lo estuviesen. Pero la nueva legislación de residuos tampoco tiene previsto poner fin a 20 años de opacidad en las cuentas del reciclaje de residuos de envases.

Mientras se reclama más transparencia a la vista de las incoherencias entre lo que se puede obtener de analizar datos públicos y publicados, Ecoembes se escuda en que su actividad está sujeta al control de las autoridades. La pregunta es en qué consiste ese control. Por ejemplo, en el ámbito de la Comunidad de Madrid, el último año sobre el que tenemos datos se ejecutaron un total de 894 inspecciones ambientales ¿Apostamos cuantas ocurrieron en contenedores amarillos? No, señores y señoras, la Administración no tiene recursos para andar detrás del sistema integrado de gestión de residuos de envases ligeros. Es una actividad con intervención administrativa, pero no, no hay capacidad para andar revisando cada papelera, cada camión de recogida.

Necesitamos más datos. Para saber si lo que se está quemando en las instalaciones de gestión de residuos, que salen ardiendo a una media de una por semana, son los residuos de envases que depositamos en los contenedores amarillos. Para tener una idea de qué pasa con el total de los envases de usar y tirar que cada día se comercializan en nuestro país. Para poder estar seguros de que lo que pagamos, en la compra y en los impuestos, acaba realmente destinado al objetivo por el que se nos cobra.

Es el momento de revisar el sistema y dejar de reproducir los errores de 20 años de un sistema que hipoteca toda la gestión de residuos. Y si tienen dudas salgan a la ventana: cae agua del cielo. No, no llueve. Es amarillo, está calentito y huele a pis: nos están meando. 1.700 millones de euros al año según este informe que no puedes perderte.

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