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Consumo sostenible

Relatos Ecoanimalistas

Antes de empezar con la reseña del libro de José Galindo quizá sea pertinente aclarar que no soy ecologista ni animalista. Para mí es importante poner esto por delante porque, a pesar de que pueda tener cierta sensibilidad por algunos problemas ambientales y trate de vivir de una forma más o menos sostenible, mi aproximación a estas cuestiones no viene desde una base ideológica. Dicho esto, me gusta leer. Y me gusta compartir inquietudes.

Creo que el libro “Relatos Ecoanimalistas” está en esa línea. Utiliza la literatura para comunicar sobre el necesario respeto a la naturaleza y a todas sus criaturas. Invita a reflexionar sobre nuestra forma de vida y el rumbo de nuestra civilización, mezclando ficción y realidad, conocimiento científico y planteamientos futuristas. Teje historias cotidianas de un pasado reciente con las consecuencias e impactos de nuestro modelo de producción y consumo.

En sus páginas hay 14 relatos, 4 microrelatos, una propuesta curiosa para experimentar el contacto con la naturaleza, una recomendación de películas que inspiran a cuidar del medio ambiente, un prólogo de Julio Barea -que termina de convencerte para que le dediques un rato a esta lectura- y unas ilustraciones de Patricia Galindo que ayudan a hacer volar la imaginación.

Cada uno de los relatos aborda uno o varios problemas relacionados con el modelo de producción y consumo que vivimos. Desde la despoblación del medio rural y las consecuencias de las macrogranjas para los territorios en los que se asientan al colapso de nuestro modelo de civilización. Algunos se centran en el consumo, otros en la importancia de dar voz y escuchar a otras personas. Incluso al diálogo sincero con uno mismo. El desastre climático es protagonista de alguno de los relatos y está presente en otros. Otro eje conductor de algunos relatos es la importancia de abordar los problemas ambientales desde el conocimiento científico de los ecosistemas y los impactos de las actividades económicas.

La forma de relatos independientes agiliza la lectura y ayuda a la comprensión del problema central abordado en cada uno de ellos. Algunos son muy explícitos, otros emplean metáforas que tardan varias páginas en ser descubiertas. En todos se trata de una manera sencilla cuestiones complejas sobre las que es importante llamar la atención y actuar para reducir nuestro impacto y mejorar la capacidad de adaptación a un futuro que cada vez se presenta menos optimista para nuestra sociedad.

El libro ilustra bien los principales problemas que afrontamos, pero también ayuda a comprender las posturas ecologista y animalista que caracterizan los relatos que nos presenta José Galindo. La cuestión del sufrimiento de los animales y el especismo son clave en alguno de los cuentos, con un enfoque que ayuda a entender el punto de vista de una corriente cada vez más presente.

En resumen lo único que puedo decir sin desvelar más sobre los contenidos es que el libro me ha gustado y me parece muy recomendable, tanto como forma de introducir en cuestiones ambientales a personas que no se han planteado el impacto de su día a día, como instrumento para la sensibilización en la necesidad de un modelo de desarrollo sostenible. Cada una de las lecturas podría dar pie a un debate, bien en talleres de lectura, bien en actividades de educación ambiental. Y, ojalá, en redes sociales.

Como decía al principio, no hace falta ser ecologista ni animalista para acercarse a “Relatos Ecoanimalistas”. Ni siquiera tener una especial sensibilidad por el medio ambiente o el cuidado de la naturaleza. Los relatos están planteados de manera que resulta fáciles de leer, pueden ser entendidos por cualquier persona y contienen referencias con enlaces para quien quiera profundizar en los temas abordados en ellos. Es una obra que trata de remover conciencias y espero que lo consiga. Gracias a José Galindo por escribir estos relatos y por hacerme llegar un ejemplar en papel de este libro que, sin pensar, se ha colado en mi lista de lecturas pendientes.

2 respuestas a «Relatos Ecoanimalistas»

Es verdad que el ecologismo es una ideología política, pero también es un movimiento social que busca un modelo de sociedad donde las personas puedan vivir en plena comunicación con la naturaleza y los demás seres humanos. Es necesario tener en cuenta, además, que el ecologismo es la última ideología -tiene su origen a partir de la segunda mitad del siglo XX- que se ha incorporado a las preocupaciones de la sociedad, y es la que más impulso tiene en la actualidad, QUE TANTO NECESITA DE UN ACTIVISMO CONSCIENTE EN UN PLANETA EN COLAPSO PORQUE SIGUE SIENDO INSUSTENTABLE SU TRATAMIENTO. Se fundamenta en la defensa y la protección del medio ambiente como eje central de cualquier acción política. El ecologismo, por tanto, persigue, con diversos matices, el equilibrio entre el desarrollo del ser humano y los ecosistemas naturales. Un modelo de sociedad donde las personas vivan concienciadas y en armonía con los entornos naturales. No veo, por tanto, ninguna contradicción que, por ejemplo, en mi caso, que por ser activista ambiental, co-fundador (no de firmas, ya que no soy ni lo he sido un burócrata para nada, ni de ninguna corriente, sino como participante desde sus orígenes que datan de la década de los principios de los 80, cuando estudiaba mi profesión como geógrafo en la ULA) de grupos de instrucción, exploración y montañismo (como el «Kis-Nacuy») en la ciudad de Mérida-Venezuela, se me catalogue de ecologista.
Lamentablemente he visto en escritores intelectuales como, por ejemplo, el de la «Ética para Amador» (Savater), que critican estas posturas, aduciendo, entre otras cosas, que el pensamiento social de la «Ecología profunda» es una radicalización, con lo cual no estoy de acuerdo (está claro que, para otros , este es un enunciado más bien de una ecología superficial, dependiendo del cristal con que se mire o del chip activado que posea, ya que el ecologismo no ha logrado aún configurar un pensamiento político y su praxis).
En primer lugar, todas aquellas concepciones filosóficas, de muy diverso contenido, que tienen como característica unificadora el considerar a la Naturaleza, en cuanto totalidad de realidades físicas existentes, como el principio único y absoluto de lo real; es éste un naturalismo filosófico, filosofía ecológica o «ecología profunda». Creemos que hay un sesgo cuando rotulamos términos a la medida de nuestras pretensiones, como el caso de Savater (1994: 165-166), quien distingue entre «ecología» y lo que él ha llamado «ecolatría», identificando éste último término con la denominación de «ecología profunda», todo porque choca con sus prejuicios ético-políticos, al recalcar que muchos representantes de esa corriente política mantiene vínculos con grupos neonazis o ultraderechistas, enfatizando que conviene no olvidar que las primeras leyes de protección de la madre Tierra las promulgó durante los años treinta en Alemania un célebre vegetariano enemigo del tabaco llamado. Adolf Hitler. De ello y de todo lo ya referido nos ocupamos en este trabajo.
En segundo lugar, necesitamos revisar las posturas asumidas por los teóricos relevantes de la filosofía moderna sobre la forma de percibir e interpretar la Naturaleza a objeto de captar la visión sobre la misma en nuestro tiempo. A los primeros filósofos de Grecia se les suele llamar «filósofos de la naturaleza» porque, ante todo, se interesaban por la Naturaleza y por sus procesos (el primer filósofo del que oímos hablar de la Naturaleza fue Tales de Mileto, quien opinaba que el agua era el origen de todas las cosas). Los filósofos veían con sus propios ojos cómo constantemente ocurrían cambios en la Naturaleza y tenían en común la creencia de que existía una materia primaria, que era el origen de todos los cambios. Se ha podido constatar que hacían preguntas sobre cambios visibles en la Naturaleza. Intentaron buscar algunas leyes naturales constantes. Querían entender los sucesos de la Naturaleza sin tener que recurrir a los mitos tradicionales. Ante todo, intentaron entender los procesos de la Naturaleza estudiando la misma Naturaleza (el último gran filósofo de la Naturaleza presocrática, -después de Anaxímenes, del «Todo fluye», de Heráclito, de Empédocles, y Anaxágoras, quien manifestó que todos los astros estaban hechos de la misma materia que la Tierra, por lo cual es, en mi opinión, el padre de la Astrofísica actual- se llamaba Demócrito).
Esta percepción de los primeros pensadores de la Naturaleza, la cual era de una ecología basada en el pensamiento profundo y espiritual, es un enfoque holístico hacia el mundo, que une pensamiento sentimiento, espiritualidad y acción. Entonces, la ecología profunda trata sobre como trascender el individualismo de la cultura occidental para vernos a nosotros mismos como parte de la tierra, lo que nos lleva a una conexión más profunda con la vida, donde la ecología no es algo que pasa “allí afuera”, sino algo de lo cual formamos parte. Lo que pasa es que, el movimiento no cientifista relativo a la ecología profunda (el término “ecología profunda” lo introdujo por primera vez el filósofo y activista Arne Naess, al enfatizar la necesidad de trascender las respuestas superficiales hacia los problemas ecológicos y sociales que enfrentamos, y hacernos “preguntas y búsquedas más profundas”, observando el “para que y como” de la forma como vivimos, identificando como esto encaja en nuestras creencias, necesidades y valores más profundos), surge en el mundo anglosajón como corriente filosófica a finales de los años sesenta, vinculada con la revolución ecologista y los movimientos contraculturales de la época. Es una experiencia posible para todos, no solo para expertos, cada uno motivado por sus valores, experiencias y sentimientos puede hacer algo por el bien del mundo al que pertenecemos. ESTO TRAE OPOSICIÓN POLÍTICA Y GENERA POSTURAS SEPARATISTAS DE ORDEN ACADÉMICAS E INTELECTUALES CON LAS CUALES SE NOS MANEJA DESDE LOS ÁMBITOS MEDIATICOS. En el contexto de las diferentes tradiciones espirituales -cristianismo, budismo, taoísmo, y en la narrativa nativo-americana, por ejemplo- son muchas las personas que se han planteado en profundidad estos interrogantes y que han cultivado la conciencia ecológica y, si bien estas tradiciones difieren en muchos aspectos, todas ellas coinciden, sin embargo, en lo que respecta a los principios fundamentales de la ecología profunda y espiritual, la necesidad de comunicarnos e integrarnos en comunión con la Naturaleza a través de la autopoiesis.
La cultura moderna parece situar al hombre por encima de las cosas (antropocentrismo) para poseerlas y dominarlas. Este antropocentrismo se ha considerado como el resultado de una lectura arrogante de los textos bíblicos, pues se sabe que las principales autoridades mundiales (políticos, académicos, científicos, religiosos, militares y filosóficas) que manejan el planeta a sus anchas, no tienen voluntad política ni económica para asumir su rol de responsabilidad social para hacer el deber ser, ocupándose nada más que de sus interese.
Ahora, por lo demás, agradezco su preocupación en compartir lo ecológico y ambiental, tarea loable y muy necesaria para formar conciencia planetaria abocada a la sustentabilidad. Sin embargo, debo aclarar que esta comunicación la recibí vía E-mail, y la página aducida (https://www.productordesostenibilidad.es/2021/04/relatos-ecoanimalistas/#respond) no tiene para descargar el libro, ya que sólo tiene enlaces para compartir su exposición, así como otros que llevan a páginas comerciales de oferta del libro (https://www.europabookstore.es/productos/relatos-ecoanimalistas-jose-galindo/), por lo cual no es muy ético de su parte, y Usted mismo siembra la duda (lo cito): «…que pueda tener cierta sensibilidad por algunos problemas ambientales y trate de vivir de una forma más o menos sostenible». Gracias.

Estimado Eudes,

Gracias por su reflexión. El artículo en cuestión es la reseña de un libro que, efectivamente, está a la venta. No entiendo que problema existe en que el autor y la editorial puedan recibir el apoyo de los lectores que decidan comprar el libro en cuestión. Personalmente me parecía interesante compartir las impresiones que me ha causado la lectura y dar a conocer la existencia de esa publicación. Si recibe comunicaciones de este blog por correo electrónico es porque en algún momento decidió suscribirse al mismo. Entiendo que al pie de la comunicación vendrán las instrucciones para dejar de recibir comunicaciones sobre los contenidos publicados en este blog. En ambos casos (tanto la suscripción como el darse de baja) el proceso automático y solo requiere de la voluntad y la iniciativa de la persona que se suscribe o se da de baja.

Saludos,

Alberto Vizcaíno.

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