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Gestión de residuos

Diez cuestiones irrefutables del informe «Ecoembes Miente»

Greenpeace ha publicado un informe donde evidencia que el modelo de gestión de residuos de envases domésticos de Ecoembes falla y que, tras dos décadas de funcionamiento, no cumple los objetivos que justifican su existencia. El año pasado, con “Maldito Plástico: reciclar no es suficiente” los ecologistas pusieron sobre la mesa que apenas el 25% de los residuos de envases de plástico se estarían reciclando en España y, en esta ocasión, con “Ecoembes miente” aportan una recopilación de pruebas que avalan ese dato y sirven para reclamar una mayor ambición en la legislación sobre gestión de residuos, el control de la corporación que gestiona el contenedor amarillo y en la transparencia sobre las estadísticas y los flujos de materiales.

El informe se traduce en una confusa guerra de declaraciones cruzadas donde Ecoembes y Greenpeace se acusan mutuamente de mentir, a pesar de que los datos son claros sobre quién está haciendo qué. También es comprensible que un documento de un informe de más de 60 páginas desmontando cosas que dábamos por ciertas puede causar desconcierto y desconfianza. Especialmente si el informe sale de una asociación ecologista y trata de contrastar datos que nos llegan vestidos de oficiales.

Así pues, traigo a este blog diez cuestiones irrefutables para animarte a darle una oportunidad al informe “Ecoembes Miente” y entender por qué es tan importante mejorar el modelo de gestión de residuos basado en contenedores de colores:

  • Ecoembes es una sociedad anónima. Quizá podría ser un detalle sin importancia, pero lo que se presenta en sus campañas de comunicación como una organización medioambiental sin ánimo de lucro que promueve la sostenibilidad y el cuidado del medioambiente a través del reciclaje es una empresa privada: Ecoembalajes España, S.A. Como tal, su función social es atender los intereses de sus accionistas.
  • Los accionistas de Ecoembalajes España, S.A. son, fundamentalmente, envasadores y distribuidores de productos envasados. Es decir, las decisiones que rigen el funcionamiento de la sociedad anónima sin ánimo de lucro las deciden las corporaciones que más plástico ponen en el mercado: Unilever, Danone, Procter & Gamble, Mondeléz, Carrefour, Alcampo, Mercadona, Día…
  • Las empresas que quieren poner en el mercado productos envasados tienen la obligación legal de adherirse a Ecoembes, que opera como un monopolio, al ser el único sistema integrado de gestión de España para la gestión de residuos de envases domésticos. La propia Comisión nacional de los mercados y la competencia (CNMC) reconoce que esta situación libera a Ecoembes de presiones competitivas y hace que las empresas “se ven abocadas a adherirse” pero sin elección voluntaria.
  • Los ingresos de Ecoembes dependen, en un 90 % del pago que hacen las empresas adheridas a su sistema de gestión de envases y residuos de envases, mientras que, de los total de los 529 millones de euros que ingresó en 2017 apenas un 10 % procedieron de la venta del material recuperado a la industria del reciclaje.
  • Ecoembes controla la gestión de residuos de envases. Las empresas que quieran optar por hacerse con el material que se recoge en el contenedor amarillo están obligadas a mantener relaciones exclusivas con Ecoembes, ya que es el único interlocutor.
  • El modelo de Ecoembes ahorra costes a las corporaciones de su sociedad anónima y es barato frente a otras opciones porque escatima en los recursos que debería poner al servicio de las administraciones públicas para recoger los residuos de envases adheridos a su sistema. A modo de ejemplo, el 85% de los envases recogidos en la ciudad de Madrid llegan a Valdemingómez en el contenedor gris, mientras que sólo el 15% llega en el contenedor amarillo. De 435.877 toneladas de envases recogidos en la Ciudad de Madrid de las que solo se recuperan para reciclaje 145.816 toneladas. Es decir, en el mejor de los casos, la capital de España estaría reciclando un 34 % de los residuos de envases que recoge. De esos, más de la mitad son envases de vidrio y papel/cartón que proceden de su propia recogida selectiva.
  • De todos los residuos de envases que se recogen en el contenedor amarillo una parte importante se pierde en las plantas de clasificación o no puede reciclarse con las tecnologías disponibles. El informe recoge el ejemplo de los envases pequeños, que no se podrían seleccionar en plantas que tratan la basura del contenedor amarillo y acaban principalmente a vertederos o incineradoras, o el del tetrabrik, un envase complejo, compuesto de plásticos, metal y cartón, del que solamente podemos recuperar –parcialmente- el cartón, mientras que el resto –según las propias empresas que gestionan este residuo- acaba en vertederos e incineradoras.
  • Ecoembes envía a incineración parte de los residuos de envases recogidos en sus contenedores de colores. A pesar de sus campañas sobre la capacidad del reciclaje para “contrarrestar” la contaminación atmosférica, la sociedad anónima está pagando importantes sumas a distintas incineradoras donde los plásticos recogidos por Ecoembes se convierten –al menos- en emisiones de gases de efecto invernadero. Ecoembes financió, por ejemplo, a la sociedad pública Garbiker A.B., que depende de la Diputación Foral de Bizkaia, con 205.260 euros, en concepto de valorización energética de los envases en la incineradora de Zabalgarbi. El Área Metropolitana de Barcelona (AMB), ha recibido, en 2019, 1.117.978€ por parte de Ecoembes, en concepto de valorización energética de envases. A la planta de selección de envases del Parque Tecnologías Ambientales de Mallorca, entraron en 2017 según la memoria del MITECO, 21.486,81 toneladas. De ellas casi 8.000 toneladas fueron a parar directamente a la incineradora. Esto supone que prácticamente el 40 % de los envases que entraron en la planta de selección terminaron quemados.
  • A los residuos de envases que se incineran de manera controlada hay que sumar una cantidad indeterminada de material perdido en unas 35 plantas que aparecen en los listados de recuperadores y recicladores homologados por Ecoembes y que han sufrido incendios en los últimos años. De plantas, 26 han sufrido más de un incendio. Algunas, incluso, han registrado hasta 5 siniestros. No sabemos cuántos residuos de envases recogidos en el contenedor amarillo se pierden en estos sucesos, el 15% de ellos provocados según la Guardia Civil.
  • Saber qué porcentaje de los residuos plásticos acaban convertidos en materia prima para crear nuevos productos es prácticamente imposible. Existen varios puntos de medición y estimación de los residuos que se recuperan en los contenedores amarillos, pero a la vista del proceso que ocurre desde la recogida a la conversión definitiva en materias primas y la falta de datos concretos en varios puntos del recorrido, no se puede saber qué envases se reciclan y cuales se pierden por el camino. La trazabilidad del proceso se basa en compromisos contractuales que, sistemáticamente, se incumplen, tal y como demuestra el informe en el que se evidencian irregularidades en varios puntos de la cadena, incluyendo depósitos ilegales utilizados por recuperadores homologados por Ecoembes e incluso relacionados con la Asociación Nacional de Recicladores de Plásticos (ANARPLA).

Hay más, mucho más. Estimaciones de exportaciones irregularidades de residuos, nombres de empresas y apellidos de personas que participan en la deficiente gestión de los materiales recuperados, datos sobre la falta de capacidad del sistema para hacerse cargo de todos los residuos de envases que se ponen en el mercado adheridos a Ecoembes… alternativas y un llamado a la acción.

Porque el informe de Greenpeace lo que trata es de que nos demos cuenta de la necesidad de actuar ya para mejorar la recogida y gestión de residuos de envases. Los envases de usar y tirar afectan a dos de los problemas más graves que afronta la humanidad: la contaminación por plásticos y el aumento de las emisiones de efecto invernadero. Si no nos dotamos de una legislación adecuada, priorizando la prevención de residuos y la reutilización no podremos frenar la contaminación por plástico ni reducir la cantidad de petróleo que cada año acaba en la atmósfera en forma de dióxido de carbono.

No se cuestiona la existencia de un sistema integrado de gestión de residuos de envases, se exige que realmente sirva para cumplir con las obligaciones legales que tiene encomendadas. No se culpa a Ecoembes de enviar residuos a países asiáticos, almacenarlos ilegalmente o quemar las instalaciones de las empresas que homologa para recuperación de envases. Se pone sobre la mesa que no hay control adecuado sobre esos flujos y que es necesario que los envasadores y distribuidores de productos envasados se ocupen realmente del impacto que genera su modelo de negocio. Porque les obliga una normativa que, a pesar del esfuerzo que hacen para desactivarla, cada vez es más exigente.

Y se cuestiona ahora que se está tramitando la legislación que debe dotarnos de los recursos necesarios para evitar un desastre que lleva sucediendo y agravándose en España durante los 20 años de funcionamiento del sistema integrado de gestión de residuos de envases.

La cuestión es que se evidencia que Ecoembes miente y lo hace para mantener esa deficiente gestión que nos ha traído hasta aquí. Así pues, exijamos que la futura ley de residuos impida que Ecoembes pueda seguir mintiendo, consigamos un instrumento que nos permita saber cuántos envases se ponen en el mercado, cuantos se recogen, cuantos se recuperan y cuantos finalmente son convertidos en materias primas.

Implantemos mecanismos que garanticen que el dinero de todos los consumidores que debería ir a recuperación de sus residuos se destine a eso, evitando que acabe en manos de quienes no cumplen diligentemente con la misión que la sociedad, así sea a través de una empresa privada, les encomienda.

Porque con nuestro dinero Ecoembes miente para seguir haciendo lo de siempre. Y es que mientras se le sigan perdiendo los residuos antes de llegar al contenedor amarillo, de camino a las instalaciones de gestión, en incendios en las plantas de recuperación… está claro que Ecoembes se está dedicando una parte importante de sus 500 millones de esos euros anuales -de todos los consumidores españoles- a algo que no es lo que correspondería a un sistema integrado de gestión de residuos de envases preocupado por sostenibilidad y el cuidado del medioambiente a través del reciclaje.

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El libro «Contenedor Amarillo, S.A.» aborda en profundidad el funcionamiento de la recogida y gestión de residuos de envases.

6 respuestas a «Diez cuestiones irrefutables del informe «Ecoembes Miente»»

La clave, está creo yo en la Normativa que rige la gestión de los residuos en Europa, la ISO14001 ya liberó el sector y se aprobó en el BOE.
Básicamente dice que todo ciudadano y empresa puede contratar los servicios de un gestor de residuos para que asegure la trazabilidad del residuo por medio de un Contrato de Tratamiento y uno de servicios.
Los residuos son propiedad de Ecoembes una vez introducidos en el contenedor Amarillo, pero eso se puede cambiar si el Ciudadano elige otra opción.

Y si esto es así como es que no se crea una plataforma para protestar y quitar el monopolio a Ecoembes, pues yo cuando trabajaba en una empresa lechera hace más de 20 años, ya estaba Ecoembes mandando formularios para que hicieses lo que ellos decían.

Es francamente complejo, César.

Los gestores de residuos se han quejado alguna vez, pero corren el riesgo de quedarse sin acceso al material con el que hacen su trabajo. En medios de comunicación que dependen del patrocinio de Ecoembes o las corporaciones que forman parte de la sociedad Ecoembalajes España S.A. apenas aparece información contrastada y el discurso queda dominado por las corporaciones. Los envasadores se ahorran dinero con un sistema que escatima recursos a la recogida obligatoria de los residuos de envases…

A pesar de todo parece que la protesta va cogiendo forma: https://es.greenpeace.org/es/sala-de-prensa/comunicados/miles-de-pegatinas-con-el-mensaje-ecoembes-miente-aparecen-en-contenedores-amarillos-de-todo-el-pais/

Yo de todo lo que sale de Greenpeace no me fío. Una organización que cree que la energía nuclear «es un obstáculo para la lucha contra el cambio climático» para mi no tiene credibilidad alguna.

Entiendo tu planteamiento David.

Por eso he rescatado 10 puntos objetivos de este informe, creo que merece una oportunidad y los datos que aporta son eso datos. Quizá algunas cuestiones estén vestidas de ese regusto ecologista que algunas veces rezuma superstición, pero en este caso las claves son claras y fácilmente contrastables.

Saludos,

Alberto

Desgraciadamente no es tan sencillo.

Las ordenanzas municipales establecen la forma en la que los ciudadanos deben entregar sus residuos. ISO 14001 no tiene mucho que ver con esta cuestión.

Por otro lado «contratar» un gestor de residuos a título individual como ciudadano particular no es una opción viable. Menos cuando la mayoría ya estamos pagando la recogida de residuos de formas que no podemos evitar seguir pagando.

Entregar los residuos a una opción diferente del contenedor amarillo puede ser interesante, pero muy ineficiente mientras estemos pagando el sistema de recogida en cada compra de productos envasados y con tasas municipales que no son opcionales.

Ánimo con vuestras propuestas.

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