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Consumo sostenible

Las gafas de bambú no te hacen sostenible

Últimamente me han llegado al formulario de contacto de este blog mensajes de varios emprendedores que han tenido la brillante idea de comercializar productos «ecofriendly». Sí, intento apoyar a todo aquel que lucha por hacer de este un planeta mejor o contribuir a resolver las necesidades cotidianas con un menor impacto ambiental. Pero no todo vale a la hora de vender.

Desgraciadamente existe mucha gente que, bien sin ningún escrúpulo, bien con muy buena voluntad pero muy pocos conocimientos, intenta explotar la conciencia ambiental de los demás para sacarse un dinerito. Es el caso de casi todo lo que luce el término «ecofriendly». ¿Por qué?

Porque, para evitar el engaño, estrictamente solo podrías utilizar el término «ecológico» sobre productos o servicios que cumplan con la reglamentación europea que regula el uso de este término. Hay quien sigue empleándolo indiscriminadamente, igual que hay quien desconoce la reglamentación del etiquetado ecológico europeo o sobre la agricultura ecológica.

El término «ecofriendly» no está regulado, por lo que cualquiera puede ponerlo en la web de su empresa o en los envases de sus productos sin arriesgarse a una sanción por publicidad engañosa o competencia desleal. Un engaña bobos. «Sostenible» es más de lo mismo, pero no mola tanto como «ecofriendly», que es mucho más «cool».

¿Se te ocurre una iniciativa emprendedora sostenible por un mundo mejor, estrechamente ligada a una labor social para proteger el planeta y cuidar el medioambiente? ¡Ecofriendly!

Vamos a ver ¿qué hace tu negocio para salvar el planeta?

A esta pregunta hay todo tipo de respuestas, pero últimamente se está poniendo de moda vender gafas y relojes de bambú. ¡Ecofriendly! Por supuesto con un vídeo y una historia molones sobre como el iluminado de turno llega a la idea de que el bambú es el material del futuro para soportar las lentes de los miopes «ecosensibles» del mundo.

¿Dónde están hechas esas gafas y esos relojes? ¡En China! ¿Quién los hace? Buena pregunta. Porque si lo que hace tu negocio es comprar productos chinos de bambú a 2 euros y venderlos en España a 35 o 55 (según el morro que tenga cada uno)… eso no es muy sostenible.

Quizá el emprendedor de turno ha viajado a China a comprobar la obtención de materias primas, el proceso de fabricación, el origen de las sustancias químicas, el destino de los residuos, las condiciones laborales de las personas que trabajan esos productos de bambú… o quizá está haciendo «dropshipping«.

Una de las maravillas de la globalización es que cualquiera puede poner a la venta productos de un tercero sin necesidad de tocarlos: toma el pedido, lo pasa al fabricante y este lo envía directamente al cliente final. Si buscas un poco encontrarás provedores que, adicionalmente, estamparán tu logo super ecofriendly sobre el producto en cuestión.

Así se están llenando webs de productos superecofriendly que dicen salvar el planeta, cuando lo único que hacen es vender por 55 euros el mismo producto que cualquiera puede comprar a 5 euros en AliExpress.

Es más, si tienes un trastero suficientemente grande puedes pedir 5.000 unidades en Alibaba y conseguirlas a 1 euro. Incluso, buscando bien, en el gigante chino de la distribución puedes encontrar proveedores con certificados que dan el pego. Y tal vez con algún sello equivalente a los que podría conseguir una empresa socialmente responsable.

Captura de pantalla de ofertas de gafas de bambú ecofriendly sostenibles baratas

Lo dicho. Las gafas de madera y los relojes de bambú molan. Molan mucho. Pero que sean sostenibles y su compra contribuya a crear un mundo mejor es algo un poco más complejo. Dependerá, entre otras cosas, de dónde estén fabricados, quién haga el montaje, cómo se obtengan las materias primas o los miles de kilómetros que recorran hasta llegar a tus manos.

Si lo que quieres es fardar no lo dudes, unas lupas «ecofriendly». Pero asegúrate de que lo que pagas realmente va a lo que debería y no se destina a engordar el bolsillo de un caradura que se aprovecha de tu conciencia ambiental.

4 respuestas a «Las gafas de bambú no te hacen sostenible»

No se te escapa una. Enhorabuena.
Me permito sugerirte una entrada monográfica de «ecomovidas» : dropshipping, Green Wash, agricultura ecológica, etc.
Lo pasaremos bien.
Un saludo
Pedro M.

Me gustaría saber qué opináis sobre la sostenibilidad de los cepillos de dientes de bambú, ¿aplicarías exactamente los mismos argumentos que a las gafas o es cierto que aportan beneficios, sobretodo a la hora del tratamiento de residuos?
Gracias

Buena observación Cristina.

En esta entrada no se cuestiona el material, se cuestiona la cadena de valor del producto y la publicidad engañosa.

En el caso de los cepillos de dientes de bambú estamos ante un producto de uso cotidiano que genera un residuo frecuente, por lo que sustituir el material puede ser clave para reducir el impacto: los cepillos de dientes de bambú son de un material cuyos residuos tienen un impacto mucho menor a los cepillos de dientes de plástico.

También habría que analizar la cadena de valor, viendo el origen de los materiales y la gestión final. Por ejemplo si los cepillos de plástico se recogiesen en los puntos de comercialización el fabricante reciclase el material para hacer nuevos productos quizá reducirían su impacto, en comparación con el sistema actual que no tiene prevista una forma de recuperar este residuo.

Así pues, no aplicaría exactamente los mismos argumentos que a la estrategia de vender gafas fabricadas en China, sin criterios ambientales, inflando el precio de forma abusiva por asignarles el término «ecofriendly».

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