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Las falsas promesas de Coca – Cola sobre reciclaje.

El informe “Hablan Basura: El manual corporativo de soluciones falsas a la crisis del plástico” evidencia las estrategias de las grandes corporaciones para frenar las medidas legislativas que podrían aportar soluciones a la contaminación por plásticos, distraer la atención sobre el problema de los envases de usar y tirar o hacer que fracasen propuestas alternativas para reducir el impacto de los productos de usar y tirar.

Aporta datos interesantes sobre la situación en diversos países y analiza ejemplos concretos entre los que hoy quiero destacar “el rastro de las promesas rotas de Coca – Cola”. El informe recoge en una tabla los anuncios de la corporación de bebidas azucaradas sobre contenido reciclado en sus envases, incorporación de plástico de base biológica o sobre objetivos de reciclabilidad o de recolección y recuperación de los residuos de envases. El análisis estudia los compromisos voluntarios adoptados por la marca desde 1994 hasta nuestros días. Y el resultado habla por sí mismo.

Así el primer incumplimiento, en la década de 1990, es relativo al anuncio de que, para el mercado EEUU, sus envases contendrían un 25% de plástico reciclado. El objetivo se fue reduciendo y aplazando hasta que el informe de 2006 de la empresa mostró que sólo utilizaba un 3,6% de PET recuperado en los envases de EEUU.

En 2008 renovó el compromiso incumplido fijando 2015 como fecha límite, añadiendo el propósito de incorporar, en un alarde de contabilidad creativa, material renovable a los envases. En 2013 reporta estar utilizando un 6% de material reciclable y en 2015 se da la cifra de un 20% de material reciclado o renovable -haciendo alarde de contabilidad creativa- a escala global. En 2020 la compañía seguiría sin alcanzar la promesa relativa a material reciclado en sus envases que anunció en la década de 1990.

En la línea de la incorporación de materiales renovables, anunciada en 2009, la empresa inventó “PlantBottle” con un 30% de material de origen vegetal en su composición que comercializaría a partir de 2015 sin informar de qué porcentaje de botellas puestas en el mercado respondían a esta nueva composición. En 2020 seguimos sin saber cuántas de las botellas de plástico que vende Coca – Cola incluyen materiales procedentes de fuentes renovables en su composición, a pesar de que en 2009 anunció que para este año todas las botellas de PET vendidas serían “PlantBottle”.

Fuente: Talking Trash: the corporate playbook of false solutions to the plastic crisis

En relación a la reciclabilidad del envase la infografía recoge que la compañía declara en 2019 que el 88% de sus envases a nivel mundial son reciclables. De lo que no informa es qué porcentaje de esos envases se comercializan en lugares con una infraestructura adecuada para la recogida y el reciclaje.

En 2008 Coca – Cola se comprometió, según se refleja en el informe, a recuperar el equivalente a la mitad de todas las latas y botellas vendidas anualmente. Para 2010 sólo habrían recogido el 36%. En 2014, sin aclarar cómo se calcula la cifra habría llegado al 48%, proponiendo en 2015 que recuperaría el equivalente al 75% de las latas y botellas introducidas en los mercados desarrollados. En 2019, con varios trucos de contabilidad creativa –donde los datos se refieren a todo tipo de materiales y no solamente botellas de plástico-, la cifra reportada estaba en un 60%. Siguiendo esta línea en 2018 el objetivo pasa a ser recoger y reciclar una lata o botella por cada una que se venda.

Para cerrar el círculo, siempre según el informe enlazado arriba, en 2007 Coca – Cola anunció que reciclaría o reutilizaría todas las botellas plásticas utilizadas en el mercado estadounidense, promesa vacía para la que no existía una fecha de cumplimiento ni datos posteriores.

El seguimiento de estos anuncios es importante porque Coca-Cola produce más volumen de plástico que cualquier compañía a nivel mundial: 2.9 millones de toneladas métricas. Según la propia empresa 200,000 botellas por minuto, y alrededor de una quinta parte de la producción mundial de botellas de PET.

Como no podría ser de otra manera Coca-Cola ocupó el primer lugar de las empresas contaminantes por plástico en las auditorías de Break Free From Plastic en 2018 y 2019, que encontraron 12,000 productos de Coca-Cola en operaciones de limpieza de basura en 37 países. Se estima que la contaminación por plástico de la empresa equivalente a 33 campos de fútbol por día, o 4.6 millones de toneladas de emisiones de GEI por incineración.

Si bien es cierto que Coca-Cola se ha puesto como objetivo recolectar el equivalente al 100% de sus envases vendidos para 2030, no está claro cómo pretende alcanzar este objetivo de recolección a nivel mundial, especialmente cuando la corporación presiona activamente en todo el mundo en contra de la regulación de la recogida obligatoria de envases y de la incorporación de esquemas de depósitos, devolución y retorno.

Si la capacidad de recogida de residuos de envases en el contenedor amarillo en una ciudad como Madrid está en un tercio de todos los residuos de envases que se generan ¿cómo va a llegar Coca – Cola a cumplir su objetivo de recuperar todos los envases que pone en el mercado?

En España vemos que la preocupación de la empresa es vincular su imagen al cuidado del medio ambiente, con campañas como “Mares Circulares”, pero las evidencias muestran que Coca – Cola es incapaz de cumplir los compromisos voluntarios que anuncia a bombo y platillo a la vez que boicotea la legislación que podría mejorar los sistemas de recogida, tratamiento y reciclaje de residuos.

A la hora de la verdad la estrategia de esta corporación transnacional en España no deja lugar a dudas: cerró las embotelladoras que podrían mantener un modelo circular de reutilización de envases de vidrio con plantas productivas cercanas a centros de consumo. La empresa prefiere un modelo lineal, con envases de usar y tirar, que rellena y transporta a larga distancia en un precio que no incorpora el coste los impactos ambientales y sociales que causa el plástico de un solo uso.

Tenemos un problema serio de contaminación por plásticos, que afecta a nuestra salud y la de los ecosistemas que hacen posible que habitemos este planeta. Y tenemos claro qué negocios contribuyen con sus decisiones al creciente uso de envases de plástico de usar y tirar. No podemos dejar que su propaganda, dirigida a fomentar un consumismo insostenible sin pensar en las consecuencias, nos despiste de las soluciones reales: prevención y reutilización.

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