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Acabo de leer Llega el monstruo

«Llega el monstruo. COVID-19, gripe aviar y las plagas del capitalismo» de Mike Davis es una lectura clave para entender a qué nos enfrentamos en estos tiempos de pandemia global, cómo hemos llegado hasta aquí y lo que está por llegar.

A muchos SARS-CoV-2 nos puede parecer una novedad inesperada, pero a través del repaso de distintas crisis sanitarias causadas por varios virus durante los últimos años Mike Davis nos recuerda que una pandemia como la que estamos viviendo era algo esperado desde hace tiempo. Que lo extraño es que no hubiese ocurrido antes.

Y es que desde la gripe española de 1918, de la que ahora tanto hablamos, han sido varias las situaciones de crisis sanitaria -varias de ellas pandemias globales- que han afectado a nuestra especie.

El libro describe como las condiciones ambientales inducidas por nuestro modelo de producción y consumo favorecen evolución y variabilidad del virus de la gripe, convirtiéndolo en «una de las fuerzas biológicas más peligrosas para nuestro asediado planeta». Según el autor tampoco podemos perder de vista que «nuestra aterradora vulnerabilidad frente a esta y otras enfermedades emergentes es un producto de la pobreza urbana concentrada, de la negligencia de la industria farmacéutica y del deterioro de la infraestructura de la salud pública».

Porque, pese a lo que nos gustan las teorías conspirativas y las películas sobre bioterrorismo, en «Llega el monstruo» se nos dan ejemplos que ilustran como la falta de capacidad de respuesta y las desigualdades en nuestra sociedad son los mejores ingredientes para que los distintos subtipos de virus de la gripe acaben por darnos otro disgusto. Citando a Richard Webby y Robert Webster, nos desmonta el argumento más conspiranoico «Sean cuales sean los esfuerzos humanos, los experimentos que está desarrollado la propia naturaleza con H5N1 en Asia y con H7N7 en Europa podrían constituir la peor de las amenazas bioterroristas».

En esta línea se ilustran ejemplos de inversiones realizadas utilizando la amenaza bioterrorista que, en realidad, lo que han conseguido es reducir los recursos disponibles y la capacidad de reacción ante la amenaza real de los coronavirus, su evolución genética y la amenaza creciente de las zoonosis.

El autor incide en una cuestión que cada vez tenemos más clara sobre la necesidad de cambiar nuestra relación con la naturaleza «Los reservorios microbiólogicos de las selvas tropicales y de las montañas, que antes estaban aislados, se han visto repentinamente integrados en la economía alimentaria de las ciudades y como resultado se han producido una serie de saltos virales de los animales a los humanos». El contacto entre los ecosistemas naturales y lo animales que engordamos en las grandes macrogranjas cada vez es más frecuente, así como la demanda de proteínas en los cinturones de las grandes ciudades que, en no pocos lugares, se obtiene a través de animales salvajes. Un sistema irracional de producción y consumo que nos expone cada vez a más riesgos sanitarios.

Y no se nos habla solamente de la industria agroalimentaria y la capacidad de las grandes corporaciones transnacionales para imponer su agenda a los gobiernos, distribuir productos procesados a partir de animales enfermos o sacar provecho de las situaciones de crisis para eliminar la competencia que pudieran suponer los pequeños productores. También se menciona el papel clave de una industria sanitaria para la que «Prevenir una epidemia de gripe que podría matar a miles de personas no es ni de lejos tan rentable como fabricar píldoras para algo como una disfunción eréctil».

Las políticas de optimización de los sistemas sanitarios basados en reducción de costes de personal y políticas de cero camas vacías en los hospitales también juegan su papel en la capacidad de atender situaciones como la que estamos viviendo por el SARS-CoV-2 y que, de no cambiar nuestra forma de producir y consumir, seguirán repitiéndose cada vez con más frecuencia, ya que no dejan de ser una consecuencia de nuestro modo de vida.

Otro capítulo interesante es el de la actualización de los datos de la amenaza, en términos de vidas humanas, que puede llegar a suponer una pandemia como la que estamos viviendo. La mayor parte de ellas por la falta de preparación, en un sistema que está respondiendo con las mismas medidas que se tomaron hace un siglo para frenar la gripe española y que, en un siglo, apenas a incorporado el conocimiento disponible para gestionar algo que es inevitable y cada vez más frecuente.

En este contexto, el autor también nos propone la necesidad de «que exista un debate sobre los modelos democráticos de respuesta efectiva para las pestes presentes y para las futuras», ya que «de lo contrario, en estos tiempos de crisis constante cederemos el liderazgo a nuestros tiranos».

Cerrando esta reseña no me queda más que destacar que el libro de Mike Davis, editado por Capitán Swing, es un imprescindible para comprender la complejidad de las relaciones de nuestra especie humana con el entorno que habita, incluyendo cuestiones sociales e intereses monetarios que regulan los procesos de toma de decisiones. También en cuestiones de salud que comprometen tanto nuestra calidad de vida como nuestra propia superviviencia.

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