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Conservación

El mirlo en los tiestos

Vivo en un pequeño piso que no llega a los 60 metros cuadrados que esconde un preciado tesoro: una terraza, de unos 2 metros cuadrados. Alberga un macetohuerto que alguna vez ha asomado a este blog.

Los tiestos, las jardineras y las propias plantas hacen las delicias de algunos pajarillos que nos visitan con relativa frecuencia. Así, de vez en cuando, en las tareas de mantenimiento de mi pequeño vergel me encuentro la almendra o la nuez que alguna urraca escondió como reserva y dejó olvidada. Nos han germinado almeces y moreras que no hemos sembrado. Y la diversidad de herbáceas del barrio queda muy bien representada entre nuestras macetas.

Mirlo en la jardinera visto desde la ventana

La parte más fastidiosa es cuando a algún visitante le da por excavar en tierra y deja todo el suelo salpicado de pequeños terrones. Unas veces para enterrar tesoros, otras para buscar algo que comer… el caso es que de vez en cuando toca barrer y devolver sustrato a alguna de las macetas más castigadas.

Jardinera excavada por el mirlo

El otro día detectamos un visitante que venía con cierto interés. Aprovechando el confinamiento, me puse manos a la obra con la intención de pillarle con el pico en la tierra. Y este vídeo es el resultado.

Son tomas de distintos momentos del día. Mis cámaras de fotos tienen limitado el tiempo de grabación, por lo que no puedo dejarlas puestas hasta que se llene la tarjeta de memoria. Tengo que ir saliendo cada 20 minutos o media hora a darle al botón para que se inicie una nueva grabación. Y alternarlas cada vez que a una se le acababa la batería. A pesar del susto que nos llevamos el pájaro y yo cuando casualmente coincidimos en la terraza y de muchos intentos infructuosos, al final he conseguido juntar algo de material. Y entender qué estaba buscando el pájaro.

Me queda bastante claro que, esta vez, seleccionaba material para su nido. Fibras flexibles. Se ha estado llevando raíces y restos del rizoma de una mata de fresas que tiempo atrás crecía en una jardinera. También ha ido cogiendo el musgo que había salido en la maceta, permanentemente húmeda, del papiro. Y, de entre todas las hojas secas y palitos finos que hay por la terraza, ha mostrado predilección por los más húmedos y flexibles.

Mirlo en las macetas

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