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Gestión de residuos

El negocio de confundir recogida y reciclaje.

El nivel de desinformación y falsas noticias al que estamos llegando a cuenta de la pandemia que nos ha tocado vivir este 2020 roza lo insoportable. Y el medio ambiente no es un sector ajeno a esa tendencia. En pleno debate sobre cómo se debe comunicar la relación entre el impacto del COVID-19 y reducciones en la contaminación atmosférica o la presencia de determinados animales en las ciudades, el reciclaje se apunta a la cita.

El titular, que no deja de ser un contenido patrocinado, dice “El reciclaje de envases aumenta un 15% desde el inicio del estado de alarma por el coronavirus”. El contenido habla de que “los ciudadanos españoles han incrementado en un 15% el uso del contenedor amarillo para reciclar sus envases”. Es decir, en España estamos depositando un 15% más de envases en el contenedor amarillo por culpa de la pandemia. Pero el reciclaje no ocurre en el contenedor amarillo.

Lo que se nos quiere presentar como un éxito ambiental no es más que otra alarma sobre el fracaso de nuestro modelo de producción y consumo: cada vez generamos más envases de usar y tirar. A pesar del absurdo y el riesgo que implica llevar a casa envases que han estado expuestos en los lineales de grandes superficies.

Y de la manipulación a las que nos someten los agentes económicos que se lucran con esos envases de usar y tirar. Nos venden como reciclaje lo que es mera recogida.

¿Qué cantidad de lo que se recoge en el contenedor amarillo se acaba recuperando para reciclaje? ¿Cuánto acaba finalmente convertido en materias primas y objetos nuevos? Si quisiéramos saberlo tendríamos que ir instalación por instalación cruzando entradas y salidas. Y la realidad es tozuda. De todo lo que depositamos en el contenedor amarillo apenas un 40% se recupera para el reciclaje.

Sí la cuenta es fácil. Si depositamos un 15% más de residuos de envases en el contenedor amarillo también podríamos llegar a reciclar un 15% más. Aun cuando del 100% sólo lleguemos a reciclar un 40%. O menos. En el caso de los envases de plástico parece que apenas llegamos al 25%.

Y sí. A pesar de ser crítico estoy convencido de que estos días se recuperan más residuos de envases.

Hay varios factores que influirán en los resultados del reciclaje durante el confinamiento. El primero y más importante la frecuencia de recogida. Al menos por lo que intuye por la ventana. Estos días no se ven contenedores llenos hasta rebosar. Los que se han estado recogiendo 3 o 4 días por semana se recogen a diario. Simplemente esto, por probabilidad, hace que cualquier persona tenga más opciones de depositar su basura en el contenedor adecuado para su posterior tratamiento.

También se reducen los envases abandonados por la calle y en las papeleras: no hay gente consumiendo productos envasados en espacios públicos. Así que una importante cantidad de materiales que antes se destinaban a eliminación ahora están pasando por plantas de clasificación donde tienen una opción de ser recuperados.

Espero que tengamos esto en cuenta en el futuro: más frecuencia de recogida permite un mejor reciclaje. Evitar los residuos abandonados mejora el reciclaje. Conseguir que los envases no entren en flujos destinados a eliminación mejora el reciclaje. Y cuanta más basura (esté bien separada o no) se trate en las instalaciones de clasificación de envases más posibilidades hay de que los envases se reciclen.

Pero, no nos despistemos, la pregunta sigue siendo otra ¿Cuántos envases de usar y tirar se convierten en nuevos envases gracias al contenedor amarillo? Y la respuesta que nos ofrecen es que hemos depositado un 15% más de residuos. Insisto ¿Cuántos se recuperan? ¿Cuántos vuelven a ser nuevos envases?

Las respuestas vienen de la mano de Ecoembes, Ecoembalajes España, S.A. Al pie de la falsa noticia que da lugar al titular engañoso encontramos el origen “Serie de Economía circular realizada en colaboración con la organización Ecoembes”. Quizá la palabra publirreportaje o contenido patrocinado encajarían donde pone “colaboración”. La transparencia sigue siendo una asignatura pendiente en los medios de comunicación y para corporaciones que se dicen socialmente responsables.

Lo que sí podemos saber es que no sólo los medios de comunicación que difunden las notas de prensa de Ecoembes ganan dinero de confundir reciclaje y recogida. En la nota aparece otro agente necesario. Otro párrafo interesante para entender a qué estamos jugando es este:

“un incremento de aproximadamente un 15% en las toneladas de entrada de residuos», explica Albert Mateu, director general de Griñó Ecològic, un grupo que trabaja con Ecoembes en el tratamiento de los residuos que se depositan en el contenedor amarillo”

La noticia se entiende mejor si buscamos Griñó Ecològic en la hemeroteca. Para no aburrir con los detalles os dejo un titular de agosto de 2007 y otro de agosto de 2019. La empresa, proveedor homologado de reciclaje para Ecoembes, ilustra que no todo lo que se recoge en el contenedor amarillo y se destina a reciclaje acaba convertido en materias primas. No es un caso aislado. Los recicladores homologados por el sistema integrado de gestión de residuos de envases ligeros acumulan decenas de incendios en sus instalaciones durante los últimos años.

Es un tema del que se habla poco, entiendo que no hay muchos patrocinadores para este tipo de información, pero cualquier periodista que investigase un poco, cualquier medio con ganas de contrastar la desinformación en el sector, llegaría fácilmente a unos datos que deberían hacernos reflexionar a todos sobre el modelo de producción y consumo que estamos viviendo.

Y no, no culpo a los gestores de residuos. Son empresas que sufren los incendios. Con todas las consecuencias que implican. Lo que pido es que nos dejemos de confundir recogida y reciclaje y empecemos a pensar formas mejores de recoger los residuos. Sistemas para costear el esfuerzo de procesar los residuos. Una fiscalidad que penalice los envases de usar y tirar. Sistemas de responsabilidad ampliada del productor que contemplen la cadena de valor de los materiales y eviten la pérdida de recursos, invirtiendo y tomando medidas para que podamos evitar los incendios en las instalaciones de gestión de residuos.

Confundiendo sobre reciclaje y recogida no solucionamos ningún problema. Ni el impacto creciente que suponen para nuestra salud y la de los ecosistemas los plásticos de usar y tirar, ni los incendios en instalaciones de gestión de residuos, ni el reto de alcanzar los objetivos de reutilización y reciclaje que nos exigen desde Europa.

9 respuestas a «El negocio de confundir recogida y reciclaje.»

Gracias por el artículo. ¿Actualmente no cumplimos con los objetivos europeos? De ser así, ¿cómo es posible la comercialización de productos? ¿mienten los ayuntamientos y los ministerios a Europa a la hora de reportar los datos?
Por último, ¿qué opinión tienes sobre el volumen de incineración que ocurre en la mayoría de los países del norte de Europa?

Gracias por tu comentario Aitor.

Europa ha tenido que revisar la normativa y las definiciones sobre los datos de reciclaje para poner un poco de orden. Cada país reporta cosas diferentes y es una queja común de distintos agentes. Más que mentir el problema reside en que se dan, por ejemplo, datos de recogida de residuos como datos de reciclaje. O tasas de recuperación de materiales en plantas de clasificación de envases como datos de reciclaje. Desde que los datos salen de las instalaciones de tratamiento van pasando por ayuntamientos, comunidades autónomas… en cada escalón sufren un «enjuague» para ajustarlos a distintos criterios y hacerlos comparables, con lo que lo que publica Europa, tras sus propios ajustes, tiene poco que ver con lo que ocurre con los residuos de envases que se comercializan en Madrid.

La incineración es una cuestión delicada y polémica por muchos motivos. Es una solución de eliminación o, en el mejor de los casos, valorización con recuperación de energía. Actualmente en España depositamos en vertedero muchos residuos que podían, con una recogida y tratamiento adecuados, valorizarse energéticamente. Si se han tomado todas las medidas para evitar que materiales reciclables lleguen a eliminación y se prepara adecuadamente el residuo para que sea un combustible seguro que no genere riesgos en el proceso de valorización, creo que es una opción preferible a la sistemática acumulación en vertedero que hacemos aquí.

En Europa hay incineradores de residuos que generan calor distrital. Llegar a ese nivel de aceptación por parte de la población en España parece impensable, entre otras cuestiones porque aquí estamos demostrando cada día que no se gestiona pensando en la salud y el bienestar de las personas o en reducir los riesgos ambientales. En España enemos que mejorar muchos aspectos de prevención, preparación para la reutilización y reciclaje, empezando por mejores sistemas de recogida y tratamiento, antes de abrir la puerta a una mayor incineración.

Espero haber resuelto las consultas que planteabas.

Saludos,

Alberto.

Yo digo que hoy en día hay tecnología para poder reciclar más de un 90% de toda la basura a un coste asumible (Líneas robotizadas de separación de visión por computadora).
El problema es la logística, no puedes hacer una mega factoría en Madrid y llevar todos los residuos de España a Madrid ya que no te compensa energéticamente.
La Unión Europea debería meter dinero aquí para que todos los países se adaptasen y cada comunidad tuviese su mega fábrica.

Mi opinión es que mienten directamente, la estadística sólo sirve para mentir y meter información confusa. Luego están los protocolos de inspección cada vez más livianos (En Europa gusta más el formato declaración responsable o inspección privada) en todos los sectores en pro de la globalización y mayor libertad para creación de empresas. Luego ya cada uno hace lo que quiere, el miedo es libre y por esos algunas empresas lo hacen bien y otras mal.

Así es Luis,

Tecnología existe el problema es su implantación. Los costes de gestionar los residuos son de quien pone en el mercado los productos que generan esos residuos. Así se establece en la legislación desde los años 1990, es la única forma de que incorporen políticas de prevención y diseño de productos con menos impacto. En vez de exigirles que cumplan con sus obligaciones y costeen la aplicación de esas tecnologías les dejamos poner en el mercado envases que no se pueden recuperar en los sistemas actuales de recogida.

No hace falta centralizar la gestión en Madrid, por toda la geografía hay decenas de miles de empresas que pueden tratar esos residuos adecuadamente, pero para ello les tendrían que llegar en buenas condiciones, no tan mezclados como salen del contenedor amarillo.

Es clave aumentar el control y la inspección en toda la cadena de gestión de residuos.

Desde la dotación de contenedores y frecuencias de recogida al destino final de los materiales recogidos.

Una cuestión es que se agilicen los trámites reduciendo la intervención administrativa en la puesta en marcha de actividades y otra cosa que no se vigile qué ocurre en esas actividades.

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