Acabo de leer Matar lo libre

Una de las personas que más atención ha prestado a la obra y el legado de Félix Rodríguez de la Fuente es, sin lugar a dudas, Benigno Varillas. A la biografía que publicó en 2010, amplió en 2018 con «La estirpe de Los Libres» y actualiza en una segunda edición en 2020, suma una colección de reflexiones que se inicia con «Matar lo libre«

He de decir que las lecturas de Benigno me tocan por dentro. Suelo reservarlas para ocasiones y lugares concretos. En particular cuanto estoy en ese rincón de la España Vaciada con potencial para poner en práctica las propuestas de desarrollo humano que, traídas de las lúcidas visiones de Félix, Benigno es capaz de actualizar y presentar en sus libros.

Pero las circunstancias personales fueron aplazando ese momento y cambiando el escenario previsto para la lectura de «Matar lo libre».

Así, una visita fugaz a Barcelona, en un viaje de ida y vuelta el 6 de marzo, con los rumores de los homenajes por 40 años sin Félix y un artículo sobre cómo su pérdida nos dejó sin el hombre que podía haber salvado al Mundo, me entregué a la lectura. En dos tiradas, el viaje del día 6 y la jornada del 14 de marzo, día en que vino y nos dejó Félix.

En «Matar lo libre» Benigno reflexiona sobre la Caza como actividad propia de un ser humano paleolítico en equilibrio con el entorno que habita. Un ser vivo que participa de la depredación con otros depredadores, manteniendo una alta biodiversidad y contribuyendo a la evolución y la conservación de las especies claves de los ecosistemas que habita.

Es un canto a una libertad perdida con el Neolítico. Un paleolítico en el que las sociedades de recolectoras-cazadores estaban por domesticar. Igual que la fauna salvaje, incluyendo al lobo, uros o tarpanes. Una época en la que nuestra especie dedicaba el 90% del tiempo de su existencia a ser recolectora, más que a ser cazador.

La caza entendida como una transferencia de proteína, energía, vitalidad, desde unos seres libres a otros. Un acto de depredación que permite a los seres vivos perfeccionarse en el proceso de adaptación al entorno. Una caza racional en la que eliminar a otro depredador es como matar a un compañero de cuadrilla, tal y como nos cuenta Benigno que planteaba Félix.

En el libro se reflexiona sobre el humano del paleolítico fue un ser salvaje más. No en el sentido de inculto y atrasado, sino todo lo contrario, en el de un ser libre integrado en la urdimbre de la vida. Como personas que sobreviven en las selvas y los pantanales donde los blancos caeríamos como moscas. Así, se nos plantea el mito del buen salvaje invitándonos a dejar de perder el tiempo reflexionando sobre si pudo haber, o no, el buen salvaje, para pasar a enfocarnos en si podremos llegar a serlo.

Todo ello sin olvidar un aviso sobre La Era Digital Oscura que vivimos. Desde hace unas décadas estamos confiando nuestro conocimiento a soportes que quedan obsoletos y dejan de estar accesibles. Bien por la propia pérdida de la información contenida en los soportes digitales, bien por la desaparición de los dispositivos y los programas que hacen falta para acceder a la información almacenada.

Se nos presenta el Neolítico como una domesticación, una esclavitud, en la que unos privilegiados rompen el pacto Paleolítico con la Naturaleza en su propio beneficio, generando un sistema en el que aún hoy, los neolíticos afrontan los problemas que genera el crecimiento creciendo más. Trasladan al futuro las consecuencias de esquilmar los recursos y endeudan e hipotecan a las próximas generaciones sin remordimiento alguno.

En este contexto, con sociedades ganaderas y agrícolas, en las que no es necesario cazar para alimentarse, el ejercicio de la actividad venatoria, queda en manos de una serie de privilegiados que impiden al resto de seres humanos ejercer su libertad.

Benigno explica en su libro cómo a lo largo de la historia de nuestra civilización la caza deja de ser parte del esquema de depredación natural y pasa a ser un deporte en conflicto con distintos usos del territorio y la existencia de personas libres. Una cuestión filosófica que será abordada por José Ortega y Gasset en el prólogo al libro «Veinte años de caza mayor» de Eduardo Figueroa y por Félix Rodríguez de la Fuente, como recoge Benigno Varillas en «Matar lo libre».

El mensaje de Félix recogido en este libro es el del final de un Neolítico inviable que se acaba. De la necesidad de evolucionar hacia el ser humano que fuimos. Superar la Edad de Piedra y el Neolítico en un Biolítico en el que los avances tecnológicos que nos permiten volver a una sociedad integrada en el medio natural. El ser humano juega un papel fundamental en este momento de la historia para restaurar el equilibrio ecológico que hemos alterado.

En este contexto nos toca reinventar la caza y los toros, eliminar la perversión de los procesos de depredación, teniendo presente que capturar lo libre solo por diversión, placer o deporte no es cazar, es matar.

Por si quieres ampliar antes de lanzarte a esta interesante lectura, en este hilo de twitter te dejo algunas de las perlas que he me encontrado en «Matar lo libre».

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