¿Quién y cómo se encarga de retirar los contenedores de colores de mi centro de trabajo?

Últimamente proliferan las papeleras de colores por todas partes. La conciencia ambiental crece y empezamos a tomarnos en serio la recogida selectiva de residuos. Y de vez en cuando surgen dudas ¿Quién es el responsable de esos contenedores de plástico de la oficina? ¿Qué hace con ellos? ¿Es Ecoembes? ¿Hay que pagar para que los retiren? ¿Son los Ayuntamientos de cada lugar?

Papeleras de reciclaje azul y amarilla de ecoembes

Estas preguntas no admiten una respuesta rápida y sencilla, pero voy a intentarlo. Si hay residuos especiales o peligrosos la cosa se puede complicar, pero lo normal es resolverla directamente con un gestor especializado en este tipo de materiales. Nos quedamos con el caso de residuos no peligrosos.

Todo lo que tiene que ver con residuos está legislado desde finales de los años noventa. La normativa vigente establece, muy básicamente, que las actividades que generan residuos tienen que asumir su gestión. Luego, la respuesta a quién se encarga de las papeleras sería que la propia empresa que genera los residuos, es su obligación legal.

Lo deseable sería contar con especialistas que conociesen esta legislación y optimizasen los procesos de la empresa para dar cumplimiento a los requisitos que establece, pero, como en muchas cuestiones ambientales, parece que la gestión de residuos es una cosa opcional que se deja en manos de gente con buena voluntad. Eso es importante pero insuficiente, sobre todo si el compromiso con la sostenibilidad es real y se pretenden hacer acciones de responsabilidad corporativa que, como mínimo, deberían ser conformes a la legislación ambiental vigente.

El cómo depende de muchos factores. No es lo mismo que los residuos se generen en un despacho de un edificio de oficinas, en una nave de un polígono industrial o en un taller a pié de calle. Tampoco es lo mismo estar en una gran ciudad que en un pequeño núcleo rural. Habría que ir municipio por municipio a ver qué dicen las ordenanzas locales y qué tipo de acuerdos hay entre las empresas y el Ayuntamiento en relación a la gestión de residuos. En cualquier caso, desde el punto de vista legal, el encargado de vaciar los contenedores de los diferentes puntos de trabajo es la empresa a la que están vinculados esos puestos de trabajo en los que se generan los residuos. Vista la teoría… ¿qué pasa en la práctica con esos contenedores?

Quizá un servicio o contrata de limpieza retira esos contenedores. En función del contrato entre la empresa que genera residuos y el servicio de limpieza el destino de los residuos será uno u otro. Lo importante es identificar el flujo para entender a dónde van a parar. Si estamos en un entorno urbano, puede ocurrir que el Ayuntamiento acepte (quizá por un módico precio o previa autorización) en la recogida municipal una parte de los residuos de la empresa. En este caso hay que asegurar que el camino de las papeleras a los vehículos municipales de recogida permita mantener esos residuos separados ¿Cuenta la contrata de limpieza de oficinas con recursos (humanos, económicos y materiales) para hacer esto posible?

Desgraciadamente es relativamente común que todas las papeleras de una oficina, tengan el color que tengan, acaben juntas en una bolsa grande de basura de un único carro de limpieza. Sí, hemos concienciado a los trabajadores y les hemos puesto papeleras compartimentadas para separar la basura que generan en el puesto de trabajo. Pero si lo que se paga a la contrata de limpieza sólo da para un sueldo precario por horas, quizá la persona que vacía esas papeleras no tendrá la oportunidad de seguir manteniendo los residuos separados.

O tal vez sea una cuestión estructural. Si bien puede ser un requisito legal establecido en la normativa municipal, muchos edificios de oficinas no tienen contenedores separados para depositar esos residuos. Las personas encargadas de la limpieza llegan con distintos carros a un cuarto de basuras en el que sólo hay un contenedor común para todos los residuos ¿qué hacen entonces?

Cuando el Ayuntamiento no presta el servicio de recogida, la empresa, o la propiedad del edificio, contratan directamente la retirada con un gestor de residuos, normalmente un transportista que lleva la basura a alguna planta autorizada. En estos casos (centros comerciales, polígonos industriales, grandes eficicios de alquiler) es frecuente disponer de un contenedor compactador en el que se mezclan todos los residuos. Después se someten a un tratamiento, más o menos automatizado, para separar distintos tipos de materiales: preparar para reciclaje lo que se pueda recuperar o destinar a eliminación aquello que no tenga valor de mercado.

Ecoembes es el sistema integrado de gestión de envases ligeros. Es un mecanismo mediante el cual las empresas que ponen en el mercado envases de usar y tirar asumen su responsabilidad sobre los residuos que generan esos envases. Simplificando mucho, la legislación define una responsabilidad ampliada del productor que obliga a quien pone en el mercado productos que con su uso se convierten en residuos a asumir los costes de la retirada y tratamiento de esos residuos.

En la práctica el sistema deja mucho que desear y lleva unos años cuestionado, siendo la respuesta de Ecoembes realizar cada vez más acciones de publicidad. Una de ellas consiste en inundar los lugares de trabajo, organismos púbicos, centros de enseñanza y lugares de ocio de papeleras de colores con su logotipo.

La papelera amarilla de la oficina llena de cualquier cosa.

Una acción de imagen de marca y emplazamiento de producto, pero poco eficaz en la gestión de residuos y contraproducente en lo que se refiere a concienciación ambiental. Que yo sepa, Ecoembes regala las papeleras, pero no las recoge. Ni dota a los usuarios de recursos para garantizar que el contenido de esas papeleras acabe en un contenedor de recogida selectiva o en una planta de tratamiento de envases.

Para lo que están sirviendo esas papeleras en lugares donde no hay recursos para un servicio de limpieza eficaz o donde la basura se retira toda junta en un mismo contenedor compactador es para ilustrar la excusa “para qué separar si luego lo mezclan todo”. Aquí tiramos las cosas en las papeleras de colores pero los de la limpieza lo juntan todo.

Y el ejemplo se ha visto en la oficina, en el centro comercial, en el colegio de los niños y en la Consejería de Medio Ambiente. “Mira, mira, el de la limpieza echa al mismo carro todas las papeleras”. Cosa normal y comprensible si a esa persona la pagan por pasar una vez al día por cada sitio y sólo tiene un carro. O si al final del recorrido espera un único contenedor donde se comprime todo para ocupar lo menos posible y ahorrar viajes de camión a la instalación de gestión de residuos.

Al final, si queremos promover acciones para fomentar la responsabilidad individual en gestión de residuos el camino pasa por la prevención: dotar al personal con una taza y una cantimplora, para que reduzcan la cantidad de vasos de plástico que salen de la máquina de café y poner a todos a beber agua de grifo para que dejen de comprar botellas de plástico.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.