Madrid GreenWashing Capital

En los días previos a la celebración de la 25.ª conferencia de las partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25) Madrid se ha llenado y nos bombardea de publicidad verde con el reclamo “Madrid Green Capital”. Resulta, cuanto menos, curioso porque “Green Capital” es un sistema para el reconocimiento del comportamiento ambiental global de una ciudad. Un galardón creado y gestionado por la Comisión Europea.

La COP25 de Madrid, que tenía que haberse celebrado en Chile, empieza con la ciudad anfitriona autoproclamándose una cosa que no es. Y para ello utiliza un distintivo verde que podría llevar a la confusión sobre las condiciones ambientales y la calidad de vida de las personas que habitan la capital española. Porque los objetivos del premio “Green Capital” son:

  • Reconocer a las ciudades con un historial acreditado de consecución de objetivos ambientales ambiciosos.
  • Fomentar el compromiso de las ciudades con la realización de importantes mejoras ambientales y con el desarrollo sostenible.
  • Ofrecer un ejemplo que inspire a otras ciudades y promover las mejores prácticas y experiencias de las ciudades europeas.

Desgraciadamente para las personas que vivimos en esta ciudad, Madrid no entra en ninguna de estas categorías. Muy al contrario podríamos regodearnos en un historial de despropósitos ambientales que van desde reubicar las estaciones de medición de la calidad del aire para romper las series históricas de datos a la eliminación de carriles bici. Por no entrar en la recogida y tratamiento de residuos, la falta de inversión en el comercio local y de proximidad, las deficientes políticas de arbolado urbano, la escasa electrificación del parque móvil, las carencias del transporte público y su precio, o la escasa apuesta por la explotación de los recursos solares y eólicos en los edificios de la ciudad.

Lo malo de esto no es tanto que la mayoría de los representantes de los madrileños demuestren tener poca o ninguna idea en materia de medio ambiente. Digo la mayoría de los representantes porque me consta que algunos están muy bien formados y que en casi todos los grupos hay grandes profesionales de la sostenibilidad que, o bien no son escuchados por los líderes de los partidos, o bien no han llegado a tiempo a evitar el GreenWashing que tanto nos perjudica a todos.

Lo peor es que esos líderes políticos se rodean y arropan de partes interesadas en mantener la situación que nos ha traído a la crisis social, económica y ambiental en la que estamos. No hablo sólo de negacionistas de la emergencia climática. También de grandes corporaciones transnacionales que favorecen este tipo de lavados de imágenes. Me conformo con recordar a aquella que, tratando de posicionarse como proveedor para lo que tendría que ser el despliegue tecnológico de la “smart city”, nos intentó convencer de que Madrid es más sostenible que Vitoria en el año en que esta última obtuvo el reconocimiento como “Green Capital”.

Greenwashing de libro: se intenta crear una imagen que no se corresponde con el verdadero compromiso ambiental de la ciudad, se utiliza un distintivo engañoso para vincularse a iniciativas sostenibles… Lo importante era hacerse la foto y ya está. Si la COP25 es un nuevo fracaso, siguiendo la senda marcada por el Acuerdo de París, eso ya da igual. Políticos y corporaciones se han vuelto a poner una etiqueta verde sin hacer nada por mejorar la calidad de vida o las oportunidades de las generaciones presentes o futuras.

Me metería con la agenda de actividades de la Madrid GreenWashing Capital, pero quizá es volver a dar publicidad a más de lo mismo: la industria del envase de usar y tirar copa directamente o a través de las organizaciones que financia, una parte importante del programa que se ofrece a los ciudadanos durante los días de la COP25.

A pesar de todo trataré de ser optimista. Todavía me dura el chute del encuentro con Jeremy Rifkin. Si no me encuentran estos días de COP25 es porque me habré encerrado con el último libro del autor “El Green New Deal Global”, disfrutando de la ilusión de leer que el sistema financiero global realmente ha visto la necesidad de superar la economía basada en el carbón y tratando de encontrar cómo puedo contribuir con mi granito de arena en esa transformación económica que nos toca vivir.

La imagen que ilustra este post se la he cogido sin permiso del twitter de Juan López de Uralde.

8 comentarios

  1. Magnífico post Alberto, tan acertado como siempre. Muchas gracias por compartir tu punto de vista con nosotros y sobre todo por enseñarnos a ser mas críticos y a cuestionar toda la información que nos llega.

  2. Hola, hace poco que me apunte a tu página y me alegra encontrarme con tanta gente que ve las cosas como son realmente. Difundire en mi perfil porque tus artículos además de informativos son educativos. Gracias. Un saludo.

  3. Muy buen post Alberto, siempre disfruto mucho leyéndote. Siempre me sacas una reflexión. Asociar el evento de COP25 a que Madrid es un ejemplo en ciudades verdes…. más bien se debe aprovechar el evento para resaltar Justo lo contrario, lo poco que se pone actualmente para hacer cambios significativos y valientes.

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