La sostenibilidad depende de un puñado de empresas.

Newsweek recoge los resultados del análisis Transnational corporations and the challenge of biosphere stewardship, sobre la influencia de las corporaciones transnacionales en el cambio global que afecta a nuestro planeta. El artículo estudia la inequidad del desarrollo económico a expensas del medio ambiente en un contexto globalizado.

Si bien es cierto que el impacto sobre el medio ambiente tiene distintas dimensiones que van desde la responsabilidad individual a las decisiones políticas de los gobiernos, los autores del estudio analizan la capacidad de las grandes corporaciones transnacionales para obstaculizar o promover un cambio global hacia la sostenibilidad.

Ejemplifica este planteamiento el hecho de que el 10% de las corporaciones generan el 80% de las ganancias, o que un puñado de empresas tecnológicas controlan más del 90% del mercado de los motores de búsqueda, redes sociales y sistemas operativos. El dominio ejercido por estas grandes multinacionales juega un papel clave en las relaciones de nuestra especie y la biosfera en el Antropoceno que nos ha tocado vivir.

Así, 100 compañías son responsables, aproximadamente, de un 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Cuatro empresas controlan el 84% del mercado de los pesticidas. Diez organizaciones se reparten el control del 72% de las reservas de petróleo. Cinco multinacionales gestionan el 90% del mercado global del aceite de palma…

Con estos y otros ejemplos similares, analizando el nivel de concentración de distintos mercados de diferentes sectores, los investigadores evidencian que las corporaciones transnacionales son agentes clave en un planeta dominado por la especie humana, con clara capacidad de influir en funciones críticas de la biosfera.

The biosphere in the hands of a few

Esta situación puede ser una amenaza para la sostenibilidad a falta de acuerdos y regulaciones ambientales adecuadas a esta realidad. Desde la capacidad de crear grupos de presión a la de generar barreras a la entrada o imponer condiciones insostenibles a sus proveedores, las grandes corporaciones tienen una capacidad de influencia que condiciona nuestro modelo de desarrollo.

Por otro lado, la gestión del riesgo reputacional podría llevar a estas mismas empresas dominantes a tomar medidas que se implantarían rápidamente global a través de sus cadenas de suministro y distribución, generando avances globales en la reducción de ciertos impactos ambientales. Personalmente creo que quizá hay algún avance tímido al respecto, pero el ejemplo del impacto de los microplásticos no parece haber movido mucho las posiciones de las corporaciones que basan su actividad en los envases de usar y tirar.

Así pues, se necesitan medidas regulatorias que guíen la acción de estas corporaciones transnacionales e incorporen valores ecológicos y sociales que no se reflejan adecuadamente en los mercados. Por ejemplo en la línea de alinear sus modelos de negocio con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. El 70% de las compañías estudiadas mencionan estos objetivos en sus informes, pero la situación es preocupante cuando dos décadas de aplicación de mecanismos voluntarios de responsabilidad social corporativa no están resultado eficaces para paliar los impactos que genera la actividad de estas corporaciones transnacionales.

Concluye el estudio manifestando que el dominio de las corporaciones transnacionales es una realidad a considerar cuando se requieren cambios urgentes en nuestra relación con los recursos finitos del planeta que habitamos. En esta línea los autores piden superar el planteamiento de la responsabilidad social corporativa para promover una custodia corporativa de la biosfera, incluyendo cuestiones sociales y ambientales, así como el enfoque de cuidado de ese patrimonio común por parte de quienes lo capitalizan.

El objetivo de esa custodia corporativa de la biosfera sería preservar el papel de los sistemas naturales en la calidad de vida de la especie humana, con un cambio en la lógica de los negocios basados en modelos insostenibles de producción y consumo. De este modo, combinando adecuadamente las acciones de las corporaciones transnacionales y políticas públicas efectivas, los esfuerzos hacia la sostenibilidad se acelerarían sustancialmente.

En cualquier caso, como dice Anna Grimau: “haz gestos, los pequeños gestos son poderosos, haz un gesto para preservar el planeta vivo”.

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