No son generaciones futuras.

Están aquí. Y han decidido gritar para que se las escuche. Quizá es algo que no supimos hacer nosotros. Las ninguneamos llamándoles generaciones futuras, pero están en las calles. Gritando para que no nos olvidemos de ellas. Miles de personas jóvenes salen a manifestar la urgencia climática que mi generación no ha sido capaz de atender. Greta Thunberg, con 16 años, es la cara más visible de una queja que no hemos sabido liderar quienes nos quedamos esperando a que nuestros mayores hicieran algo.

Y siguen sin hacer nada. Políticos, empresarios, responsables de organizaciones sociales… personas de cierta edad que siguen siendo “los jóvenes”. Unos eternos jóvenes que, más preparados que sus padres, deslumbraron al mundo con propuestas y medidas que eclipsaron a la siguiente generación. La que se ha quedado a verlas venir y a la que está pidiendo cuentas la próxima.

Están aquí. Son personas con edad de incorporarse en breve a un mercado laboral que cerró la puerta a sus hermanos mayores. De acceder a una universidad que sigue en manos de los mismos que se apoltronaron precarizando una cohorte de promesas que se quedaron en juguetes rotos y sueños frustrados.

No son generaciones futuras. Son personas más jóvenes, con una sensibilidad especial a los retos del tiempo que está por venir. Más vulnerables a los cambios y con una necesidad acuciante de manejar una incertidumbre cada vez mayor.

Los hombres blancos de edad avanzada que siguen dominando los procesos de toma de decisiones han decidido etiquetar a estas personas de un modo que les permite seguir manteniendo su cuota de poder. Pero veremos qué pasa y hasta dónde llega esta generación que echa en cara a la mía no haber tenido el valor necesario para empujar a los que siguen anclando muestro modelo de desarrollo a cómodos sillones de cuero al frente de partidos corruptos, ambiciosas corporaciones multinacionales y ONGs políticamente correctas.

Queridos amigos, se nos ha pasado el arroz. No vienen pidiendo ser escuchadas. Exigen acción urgente. No pueden seguir esperando soluciones de los que no terminan de irse. Los más jóvenes han visto claro que los que están al final de su vida útil no están por la labor de cambiar las cosas al ritmo que se necesita.

Lo menos que podemos hacer es no estorbar. Dejemos paso a esta generación con ganas y empuje. Ayudemos a que lleguen hasta donde necesitan estar para que realmente dejemos de mirar al futuro y empecemos a hacer lo que toca. Es nuestra responsabilidad y nos lo están diciendo bien claro.

3 comentarios

  1. Impresionante @alvizlo me voy a la mani con ellos. Gracias por darme ese empujón que necesitaba.

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