Aplastar las latas es más sostenible

Aplasta las latas antes de tirarlas a la basura, es más sostenible y reduce los costes del reciclaje.

Estos días se está compartiendo en redes un contenido que sugiere que deberíamos dejar de chafar las latas si queremos que se reciclen. ¿Qué hay de cierto en esto? ¿No deberías aplastar las latas antes de tirarlas a la basura? ¿Se pueden reciclar las latas aplastadas? Te lo cuento en los siguientes párrafos.

Las latas de bebidas son uno de los envases que más se han popularizado para refrescos y cervezas. Son uno de esos envases de usar y tirar que todos deberíamos evitar, pero que se han impuesto hasta condicionar un modelo de consumo insostenible. A favor tienen que son fáciles de recuperar y reciclar, siendo uno de los tipos de envase, después del vidrio, que más se recicla en la actualidad. Pero, ¿se pueden reciclar las latas si las aplastas antes de tirarlas a la basura? Para responder apropiadamente a eso hay que analizar varias cuestiones:

¿Se pueden separar latas aplastadas del resto de los residuos?

Sí. Las latas se recuperan en procesos que dependen, fundamentalmente, de las propiedades del material, no de su forma. En las plantas de clasificación de residuos de envases existen dos procesos básicos para separar metales:

  • Imanes: atraen los metales férricos, retirando las latas de este material.
  • Corrientes de Foucault: hacen que el aluminio salte de la cinta transportadora.

Estas dos técnicas permiten una buena separación mecánica de los materiales metálicos que se recogen en los cubos de basura.

Las latas de bebidas, las que se aplastan fácilmente después de consumir su contenido, son (en la inmensa mayoría de los casos) de aluminio, que “salta” del flujo de residuos cuando se expone a una corriente de Foucault. Como una imagen vale más que mil palabras, te dejo este vídeo para que veas como funciona:

¿Si no las aplasto en casa mejora el reciclaje de las latas?

Las aplastes o no, de tu cubo de basura irán al contenedor y de allí (la mayoría de las veces) a un camión compactador que aplastará toda la basura. En otros casos la compactación ocurre más adelante, en centros de transferencia de residuos.

Finalmente la basura llega a una planta de clasificación, donde se vuelca en una fosa desde la que unas pinzas metálicas la cogen para depositarla en tolvas que alimentan cintas transportadoras desde las que se realizan los procesos de clasificación. Las probabilidades de que una lata llegue hasta aquí sin aplastar son ínfimas, con independencia de si la aplastaste tú en casa, la compactó el camión de recogida o se espachurró en algún otro momento del transporte.

Lo importante es que de la cinta transportadora se separan del resto de la basura con una corriente de Foucault: un sistema que hace saltar a los residuos de aluminio. Dado que esta es la técnica más eficaz para recuperar aluminio, las plantas de clasificación y tratamiento de residuos se diseñan pensando en mecanismos que faciliten ese “salto” de las latas de aluminio y su posterior recogida.

En este otro vídeo tienes un ejemplo de instalación destinada a la recuperación de distintos tipos de metales que va separando en diferentes flujos. Al final de la línea el aluminio “salta” para ser recuperado, mientras que lo que no es aluminio cae a un contenedor diferente:

Pero… ¿no son expertos los que dicen que no hay que aplastarlas?

El titular es contundente “¿Aplastas las latas antes de tirarlas? Pues si quieres que se reciclen debes dejar de hacerlo” responde a una técnica que se conoce como “clickbait”, que consiste en publicar contenidos con titulares sensacionalistas pero con información de dudosa calidad o exactitud, cuyo objetivo es conseguir enlaces y fomentar el envío de dichos contenidos a través de las redes sociales.

Si profundizas en la “noticia”, y las fuentes de información que se utilizan para argumentar el titular, llegarás a declaraciones en las que se deja claro aplastar las latas sólo dificulta su recuperación en algunos procesos concretos de recuperación y tratamiento de los residuos.

Es más, en alguna parte se reconoce que en lugares con sistemas de tratamiento separado “Puedes reciclar tus latas como quieras, no tendrás problema”. En España, especialmente si vives en una ciudad con contenedores amarillos, estas en este supuesto: puedes tirar las latas como quieras que, mientras las deposites en el contenedor amarillo, recibirán un tratamiento adecuado en el que podrán ser recuperadas para reciclaje.

Tampoco pierdas de vista que el argumento en contra de chafar las latas viene de la asociación del aluminio de los iuesei, ese mercado donde si te cortas o te pillas un dedo aplastando la lata puedes demandar al fabricante y pedirle una indemnización. Pero no vamos a ponernos conspiranoicos, que no hace falta.

Entonces ¿aplastamos las latas antes de tirarlas?

Sí. Tires las latas donde las tires es preferible aplastarlas:

  • Si eres un incívico que las abandonas en el medio natural, aplastándolas conseguirás reducir su capacidad para rodar y acabar en cualquier lugar. Esto facilitará la recogida, en caso de que venga alguien detrás de ti a buscar tu basuraleza. A esto hay que añadir que en una lata aplastada es más difícil que entre y se quede atrapado algún animalejo en busca de cobijo, o de las últimas gotas de tu refresco.
  • Si depositas la lata en el sistema municipal de recogida de residuos, aplastándola consigues varios beneficios. El más evidente es la reducción del volumen, con lo que llenarás menos el contenedor, reducirás el espacio que ocupa en el transporte… Pero también reducirás la probabilidad de que entren otros residuos en la lata. Y eso sí es importante para mejorar el reciclaje: si durante el transporte la lata se llena de cosas que no son aluminio causará problemas en todas las etapas posteriores de tratamiento, clasificación y reciclaje.

Así pues, para ir cerrando: por favor, aplasta las latas. Si reduces el volumen que ocupan disminuyes las emisiones de efecto invernadero que se emiten en su transporte en las distintas fases de gestión del residuo. Pero también contribuyes a que el material final sea más atractivo para el reciclaje, ya que una lata aplastada, normalmente, será aluminio sin “impurezas” en su interior.

Y no olvides que la forma más sostenible de gestionar tus residuos es evitar que se produzcan. En la medida de lo posible evita envases de usar y tirar, como las latas de bebidas que no pueden reutilizarse de ninguna manera y cuyo diseño está pensado para un solo uso.

5 comentarios

  1. Ayayay, Alberto: No bebo refrescos en lata, pero sí desecho latas (de tomate triturado). Y, habitualmente, para que la bolsa de residuos tarde más en llenarse, meto dentro de ellas alguna cosa, por lo general plásticos.

    El caso es que siempre he tenido la sospecha de que ese plástico ahí no iba bien, precisamente porque sé que los metales se separan con imanes (lo de la corriente de Focault no lo sabía). Así que ya imaginaba que la lata sería atraída con el plástico dentro… Vamos, que lo he estado haciendo muy mal. :_(

    Pero me enmiendo desde hoy.

    Un saludo.

  2. Buenas Alberto,
    ¿y qué hay de las botellas de plástico y botellas PET? ¿También deberíamos comprimirlas antes de tirarlas al contenedor amarillo?

    Saludos

  3. Buenas Laura,

    Lo bueno de meter otras cosas en la lata de tomate es que ocupa menos, lo malo… es que cuando se aplaste podrían quedar dentro esas cosas y entorpecer su recuperación. De todas formas, el camino desde tu cubo de la basura hasta el imán que las rescatará en una planta de clasificación y su posterior tratamietno es tortuoso y pueden pasar muchas cosas. Incluso que pasen por un sistema de trituración que las trocee y las separe de su contenido interior, sea el que tú metiste o el que se encontraron por el camino.

    Con depositarlas en el contenedor amarillo estás cumpliendo tu parte, si realmente fuese un problema que las dejásemos con plásticos dentro ya nos lo habrían hecho saber. Pero sí, si queremos dar un paso más… entregar los residuos separados por materiales es una buena idea.

    Un saludo y gracias por tu interés.

  4. Buena pregunta Valeria.

    Las latas de metal aplastadas no recuperan su forma, pero las botellas de plástico sí. Esa es la principal diferencia. Una botella que comprimes y cierras con su tapón tenderá a recuperar su forma cuando se pinche, algo que ocurrirá con bastante probabilidad en alguna parte del proceso de recogida, clasificación… No es un problema grave, pero sí puede afectar a la compactación de la basura y de las pilas de material recuperado.

    Mi consejo sería aplastar las botellas sin tapón, de modo que mantenga la forma y no tienda a inflarse si se pincha en el camino. Y destinar el tapón a recogidas específicas para causas solidarias, ya que te aseguran que se recicla recuperando su valor como materia prima.

    Saludos,

    Alberto.

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