¿Cómo van la recogida y el reciclaje de envases en Castilla-La Mancha?

En el recorrido por las estadísticas de reciclaje hoy paramos en Castilla-La Mancha. Es lo menos que se puede hacer antes de ir a hablar sobre “Aciertos y errores del reciclaje”: echar un vistazo a los datos de recogida y gestión de residuos. En particular, para los residuos de envases, en el portal autonómico podemos encontrar dos fuentes de información. Una nota basada en la información aportada por los sistemas de responsabilidad ampliada del productor y los datos de recogida y tratamiento residuos en el portal de transparencia.

Si nos quedamos con la información que se extrae del primer documento no queda otra que felicitarse: qué bien lo estamos haciendo. Llaman la atención algunos detalles, como que en el mercado castellano manchego se comercialicen 2.508 toneladas de envases metálicos, se recuperen 12.945 toneladas y se contabilice como reciclado un 89,60%.

Llama la atención, sobre todo, si se compara con los datos de plástico, donde se declara un 75.51% de envases domésticos reciclados con 29.209 toneladas de envases de este material puestas en el mercado y 24.178,21 recuperadas. A falta de unas definiciones detalladas y unas explicaciones sobre la metodología para llegar a esos indicadores, toca ponerlos en cuarentena. Porque ya sabemos que los datos de reciclaje de envases hay que cogerlos con pinzas.

Igualmente, para reforzar la importancia de la recogida selectiva, en el documento elaborado con la información de los sistemas de responsabilidad ampliada del productor afirma que “los materiales recuperados en planta han experimentado un ligero incremento, aunque se reduce su peso relativo en relación con los recuperados mediante recogida selectiva, de forma que en 2017 algo más del 70% de los materiales recuperados de residuos de envases proceden de recogida selectiva y apenas el 30% proceden de la fracción resto procesada en las plantas de tratamiento”.

Si acudimos a los datos oficiales podemos comprobar que el resultado del tratamiento de los residuos recogidos de manera selectiva es de 14.402,25 toneladas de material recuperado frente a las 39.527,23 toneladas de material recuperado del triaje del resto de los residuos, dando lugar al porcentaje inverso: 27% de materiales recuperados procedentes de la recogida selectiva frete a un 73% de los materiales recuperados del tratamiento de la basura mezclada.

Sí, faltaría añadir 30.996 toneladas de papel y cartón y 21.371 toneladas de vidrio procedentes de sus respectivos contenedores. Pero en este caso ya no estamos ante un 70% / 30%, pasamos a un 63% / 37%. Así, si nos quedamos sólo con estos flujos, los que cuentan con su propio contenedor por tipo de material podemos ver que cerca del 100% del vidrio y casi el 99% del papel y cartón recuperados para reciclaje provienen del respectivo contenedor monomaterial.

El éxito del reciclaje disminuye dramáticamente cuando hablamos de envases ligeros de plástico y metal, los que se recogen mezclados en el contenedor amarillo. Con los datos disponibles para Castilla-La Mancha es difícil saber cuántos se recogen, así que me quedo con tres de las partidas disponibles en la estadística oficial de su portal de transparencia: plástico, metal, compuestos.

Sumando los envases metálicos, de plástico y compuestos se recuperaron para reciclaje un total de 37.716,21 toneladas de materiales. De estas el 37% provenía del contenedor amarillo y el restante 63% de otras formas de recogida. Cabría analizar si el triste resultado del contenedor amarillo se debe a una falta de interés o más bien a una deficiente dotación de este tipo de contenedores. Puestos a plantear alternativas los datos hablan: la recogida separada por tipos de materiales consigue mejores resultados.

En cualquier caso, no podemos perder de vista que el reciclaje es la tercera y menos deseable de las tres erres. Si realmente queremos disminuir el impacto ambiental de nuestros envases deberíamos superar el modelo de usar y tirar, fomentando la prevención de residuos y, cuando no sea posible, la reutilización de envases. Los contenedores de colores que utilizamos actualmente, los mires por donde los mires, sólo sirven para reciclar o eliminar residuos: no fomentan su prevención ni permiten su reutilización.

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