Huracán en la puerta de casa.

12 de octubre de 2018, día de la Fiesta Nacional, mientras estamos entretenidos en las celebraciones típicas de esta fecha, el Centro de Huracanes de EEUU informa sobre Leslie. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) lanza un aviso especial de fenómenos adversos. Y lo destaca en la predicción especial para el puente del 12 de octubre:

“Un elemento importante de incertidumbre para la predicción del domingo lo constituye la presencia sobre el Atlántico del ciclón tropical “Leslie”, catalogado hoy viernes como huracán de categoría 1 por el CNH (Centro Nacional de Huracanes de Florida, responsable de la predicción de este tipo de ciclones sobre el Atlántico) y cuya trayectoria aún no se puede determinar con precisión.

Existen dos escenarios principales en cuanto a su posible evolución. En el primero, se aproximaría al suroeste peninsular, produciendo precipitaciones que podrían llegar a ser fuertes y que irían acompañadas de vientos fuertes con rachas muy fuertes, en Extremadura, Andalucía y área del Estrecho. En el segundo escenario, los modelos de predicción señalan una aproximación a Canarias, donde podrían producirse precipitaciones y vientos fuertes.”

Y ahora ¿qué? Un huracán aproximándose a la Península Ibérica. No nos había dado tiempo a reponer los libros de la biblioteca inundada en Cebolla cuando una nueva tromba de agua tiñe de luto y catástrofe Sant Llorenç y otras zonas de Mallorca ¿ya hemos roto el clima? ¿Qué está pasando?

Es difícil de explicar, tanto que algunos encuentran resquicios por los que colar campañas publicitarias con las que tranquilizar la conciencia colectiva y despistar nuestra atención de los problemas reales o las verdaderas soluciones al problema.

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) nos alerta en su último informe de que ya estamos viviendo las consecuencias del calentamiento global de 1°C, lo que nos está dejando condiciones meteorológicas más extremas, aumentos en el nivel del mar y cada vez menos hielo marino en el Ártico. En su último informe, el IPCC destaca una serie de impactos del cambio climático que podrían evitarse limitando el calentamiento global a 1,5°C. Por ejemplo:

  • En 2100 la elevación del nivel global del mar sería 10 cm inferior con un calentamiento global de 1,5°C en comparación con uno de 2°C.
  • La probabilidad de que el océano Ártico quedara libre de hielo en verano sería de una vez por siglo con un calentamiento global de 1,5 °C, frente a un mínimo de una vez por decenio con uno de 2°C.
  • Los arrecifes de coral disminuirían entre un 70% y un 90% con un calentamiento global de 1,5°C, mientras que prácticamente todos ellos (> 99%) desaparecerían con uno de 2°C.
  • La limitación del calentamiento global daría más margen a las personas y los ecosistemas para adaptarse y permanecer por debajo de unos umbrales de riesgo pertinentes

La buena noticia es que algunas de las medidas necesarias para limitar el calentamiento global a 1,5°C están en marcha, pero es necesario acelerarlas, realizando transiciones rápidas y de gran alcance. Sería necesario que las emisiones netas globales de dióxido de carbono (CO2) de origen humano disminuyeran en 2030 alrededor de un 45% respecto de los niveles de 2010, y siguieran disminuyendo hasta alcanzar el “cero neto” aproximadamente en 2050.

Dejar de emitir CO2 implica cambios serios en nuestro modelo de producción y consumo, no vale con lanzar campañas blandas de concienciación ambiental o conformarse con mejorar ligeramente algunas estadísticas ambientales basadas en soluciones al final de la tubería.

Tampoco podemos olvidarnos de que el aumento de las temperaturas medias sigue en aumento y vamos a seguir sintiendo los efectos de ese aumento. Quizá el huracán Leslie, las trombas de agua, los veranos e inviernos “raros”… sean la nueva normalidad.

De momento el domingo 14 de octubre se esperan lluvias de 100 mm. En España estas precipitaciones son un problema porque según estimaciones de Ecologistas en Acción, existen más de 40.000 construcciones distribuidas por el conjunto del Estado situadas en cauces y zonas de alto riesgo de inundación.

La situación, cuando un huracán llama a nuestra puerta, es preocupante. Alucinante. Quizá no podemos atribuir este fenómeno al cambio climático, pero tampoco podemos descartarlo. En cualquier caso no podemos seguir mirando para otro lado. Las alarmas se han encendido y la hoja de ruta es clara.

Tenemos que frenar locuras como la nueva burbuja inmobiliaria que estamos inflando al borde de la siguiente crisis financiera. Tenemos que ser conscientes del impacto de nuestro modo de consumo y cómo repercute en el clima la industrialización de la producción de carne. Tenemos que poner los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el horizonte de cualquier proceso de toma de decisiones…

Tenemos que hacer muchas cosas mientras perdemos el tiempo discutiendo si hay que recoger envases en contenedores amarillos o con maquinitas: hay que dejar de utilizar, cuanto antes, envases de usar y tirar. Es algo que implica a todo el modelo de producción y consumo, no solo a la contaminación por plástico.

Y no podemos dejarlo para mañana, porque solo tenemos un planeta. Y no lo podemos reciclar. El huracán llama a nuestra puerta ¿nos damos por enterados?

4 comentarios

  1. Las inundaciones son un fenómeno recurrente mucho anterior al descubrimiento del cambio climático antropogenético aunque claro, lo de hacer caso a los mapas de riesgos no es habitual.
    Celebro que enlaces al informe del IPPC porque leyendo la prensa nacional e internacional estos días parece que ni siquiera se han leído bien el resumen.

  2. Gracias por tu comentario Carlos.

    Es triste que, conociendo la naturaleza recurrente de las inundaciones desde hace miles de años, a día de hoy los humanos sigamos siendo incapaces de incorporarlas adecuadamente en la planificación de nuestras ciudades, infraestructuras de transportes…

    Ya sabes que me gusta enlazar todo lo que considero relevante para ampliar, completar o avalar lo que argumento en el blog.

    Un abrazo.

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