SDDR para colillas de cigarros

SDDR para colillas de cigarros

En el apasionante debate sobre el modelo de gestión de residuos se habla de los sistemas de depósito, devolución y retorno (SDDR) como una estrategia de recogida que podría mejorar las cifras de reciclaje de envases. Este mecanismo no es exclusivo de este ámbito y podría aplicarse a otros residuos. En concreto a cualquier producto que con su uso genere residuos. En los siguientes párrafos trato de explicar cómo un SDDR podría contribuir a reducir el abandono de colillas de cigarros.

Uno de los residuos más numerosos son esos filtros que los fabricantes de cigarrillos ponen en un extremo para retener las partículas que genera la combustión del tabaco. Sin esas colillas el tabaquismo sería un vicio mucho más perjudicial para los fumadores. El problema es que, consumido el cigarro, la colilla no sirve para nada, no tiene ningún valor y es, claramente, un residuo.

En muchas ocasiones las colillas acaban abandonadas a su suerte. En el mejor de los casos en un cenicero que alguien vaciará a un cubo de basura. Otras enterradas en un montoncito de arena en la playa. Muchas más pisadas sobre la acera de la calle, esperando que el viento o el agua de lluvia las arrastren al alcantarillado. Incluso serán arrojadas, todavía incandescentes, desde la ventanilla de un automóvil. En este caso y con un poco de mala suerte sumaremos a la lista de delitos ambientales el incendio forestal.

En cualquier caso esas colillas generan un problema, como mínimo de suciedad, y una serie de costes que se asumen entre todos. ¿Es justo cargar con la recogida y tratamiento de esas colillas a todas las personas que han decidido no fumar? ¿Deben los ayuntamientos asumir el coste de un residuo que genera la actividad económica de la industria del tabaco?

Quizá con un poco de concienciación y educación ambiental conseguiríamos avances al respecto, pero… ¿Cómo conseguimos que una persona que desprecia su propia vida lo suficiente como para fumar se preocupe de recoger sus colillas y entregarlas para que sean gestionadas de la manera que menos afecte a la salud del planeta?

Es difícil, pero quizá una buena estrategia sería aplicar un sistema de depósito, devolución y retorno. Cobrar con cada cigarro una cantidad de dinero que sería reembolsada a quienes entregasen de vuelta las colillas. Si el precio del tabaco está a 40 céntimos cigarro subirlo a 45. Con cada paquete de 20 cigarrillos se pagaría un euro extra que gestionaría el SDDR. Si alguien vuelve al estanco con 20 colillas recibiría un euro. Podría ser el fumador que ha ido guardando los filtros usados de sus propios cigarros o podría ser alguien que voluntariosamente se ha dedicado a recolectar colillas abandonadas en calles, parques, jardines, playas…

Quizá el aumento inicial en el precio del tabaco persuadiría a algunos de fumar, con lo que reduciríamos costes al sistema sanitario y mejoraríamos su calidad de vida. Seguramente  las empresas tabaqueras se quejarían. Las multinacionales verían un problema y un coste superfluo en la implantación del SDDR. Protestarían porque no podrían vender cigarrillos en una máquina expendedora sin tener a una persona atendiendo a quienes viniesen a devolver las colillas. Pero el resultado sería que cada vez habría menos colillas abandonadas, menos contaminación por filtros degradándose en el medio natural y una disminución de los costes de limpieza municipal.

Tal vez habría algunos fumadores que seguirían enterrando las colillas en la arena de la playa, pero quienes se las encontrasen tendrían un incentivo para acumularlas y llevarlas al estanco a recuperar el depósito, en vez de estar apartándolas una y otra vez.

Quizá, al juntar miles de toneladas de colillas devueltas a la industria se le ocurriese una forma más eficiente de filtrar los malos humos del tabaco. Incluso podría generar una actividad para procesar esas toneladas de filtros agotados y valorizarlas en nuevos materiales reciclados.

La buena noticia es que la legislación ambiental que regula la producción y gestión de residuos es favorable a este tipo de soluciones, solo hace falta voluntad política para desarrollarla y conseguir que todos los productos que con su uso generan residuos se conviertan en residuos se vendan sujetos a esquemas de depósito, devolución y retorno.

Lo malo es que las corporaciones multinacionales que venden productos de usar y tirar controlan los medios de comunicación y evitan que opiniones independientes como esta aparezcan publicadas o lleguen al público general.

En cualquier caso espero la reflexión te parezca interesante y te ayude a entender el potencial de un sistema de depósito, devolución y retorno para reducir el problema de los residuos abandonados, su capacidad para mejorar la recogida separada de materiales y las opciones de valorización y reciclaje de los residuos.

9 comentarios

  1. Muchas gracias por pensar en esta iniciativa. No entiendo como a día de hoy la gente sigue tirando las colillas allí donde les conviene. Este verano recogí más de 50 colillas en una playa en cuestión de 5 minutos. Si quieres disfrutar del aire libre, de la naturaleza, de un bonito lugar y, además, fumar un cigarrillo, lo mínimo que puedes hacer es dejar el lugar limpio, tal y como estaba. Y no que tengan que aparecer los no fumadores, concienciados con el entorno y la salud, a recogerlas. Es un tema que frustra y enfada!

  2. Gracias por tu comentario Paula,

    Efectivamente, frustra y enfada, contamina y supone un grave riesgo. En este, como en otros asuntos de convivencia cívica nos falta mucho por hacer.

    Saludos,

    Alberto.

  3. Este verano en 10 días, unos cuantos voluntatios en Mallorca recogimos 102.000 colillas de 82 playas, es un problema de dimensiones inimaginables y falta mucha concienciación

  4. Hola Alberto,

    No sé si por el entorno en el que hemos estado últimamente, o por “ciencia infusa”, pero hemos llegado al mismo sitio… La semana pasada, en una playa de las que en Cantabria se llama “rural” (no como las urbanas en las que la arena está filtrada y refiltrada a diario), me di cuenta del problema de las colillas, y acabé pensando lo mismo que tú.

    Hoy por hoy con según qué generaciones yo soy poco optimista, y sólo veo viable la vía de atacar el bolsillo para según qué cosas. Y esta es una de ellas claramente.

    Saludos.

  5. Gracias @tperezs,

    No sé si es ciencia infusa o una forma de entender el impacto global de las actividades. Sí el fumador poco cívico deja la colilla en la playa, pero hay un negocio lucrativo que consiste en vender cigarros a personas que consumen un producto que genera residuos en la playa.

    Si la vía es atacar el bolsillo y no tenemos otras opciones… ataquemos, preferiblemente al de quienes hacen negocio generando impactos… y a sus clientes más irresponsables.

    Saludos.

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