Residuos de envases: ya pagamos por generación.

Las novedades europeas en materia de gestión de residuos incluyen propuestas para mejorar la gestión de cara a avanzar en la consecución de objetivos cada vez más ambiciosos. El desafío es de una magnitud que exige medidas a la altura del impacto que estamos causando. Una de ellas es el pago por generación, un instrumento sobre el que llevamos algo más de un año escuchando bastante información. En España ya funciona un sistema de pago por generación de residuos de envases ¿lo repasamos?

Un sistema de pago por generación de residuos implica que cuantos más residuos tiras más pagas. Así lo recoge la Directiva (UE) 2018/851 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 30 de mayo de 2018, por la que se modifica la Directiva 2008/98/CE sobre los residuos:

Sistemas de pago por generación de residuos (pay-as-you-throw) que impongan tasas a los productores de residuos según la cantidad real de residuos generados y proporcionen incentivos para la separación en origen de los residuos reciclables y para la reducción de los residuos mezclados.

En España este mecanismo podemos encontrarlo en varios ámbitos, pero en el caso doméstico está implantado en los envases y residuos de envases. La modalidad no es “paga por lo que tiras” si no “paga por lo que compras que luego vas a tirar”. Cada consumidor, cuando compra un producto envasado está contribuyendo al tratamiento y reciclaje del residuo que generará ese envase. Es el punto verde, un mecanismo financiero con el que las corporaciones del producto envasado cumplen sus obligaciones legales.

Símbolo del punto verde con el que los envasadores muestran que están adheridos a ecoembes

En la práctica cuantos más productos envasados consumas más pagas. Si utilizas muchos envases de usar y tirar pagas más que otras personas que tengan en cuenta este criterio a la hora de hacer la compra. Sí, el argumento de si tiras algo lo pagas es un buen titular para un contenido patrocinado. Pero cuando lo que tiro es un envase… ya pagué por su gestión como residuo cuando lo compre ¿tengo que volver a pagar cuando lo tiro?

Este sistema de pago por generación lo gestionan organizaciones privadas cuyos socios son corporaciones del producto envasado y a las que se adhieren las empresas que utilizan envases de usar y tirar en su modelo de negocio y, por tanto, tienen que cubrir el coste de la gestión de los residuos que se generan con esos envases.

Últimamente estamos escuchando en los medios a los gestores de este sistema hablar muy bien de nuevos modelos de pago por generación. En su discurso prometen nuevos ingresos y fuentes de financiación para las administraciones competentes en la gestión de residuos. Y a los responsables municipales parece gustarles la idea.

El problema es ¿Quién y cómo consigue incluir nuevos modelos de pago por generación? ¿Van a resolver el problema de la recogida de los residuos urbanos? ¿Reducirán las basuras de origen doméstico? El problema es que incluir sistemas “pay-as-you-throw” implica dotar a las ciudades de una capacidad tecnológica y unos mecanismo de vigilancia que actualmente no existen. Y cuyo coste hay que pagar.

Para poder penalizar a las personas que tiran más basura, o a aquellos individuos que no participan correctamente en los sistemas de recogida selectiva, lo primero que tendría que ocurrir es que dejásemos de tirar nuestra basura de forma anónima. ¿Va a ir el basurero llamando a cada puerta y mirando que hay en cada bolsa que tiramos? ¿Vamos a instalar un sistema de identificación personal en los contenedores para identificar quien los utiliza en cada momento? ¿Cómo se comprueba que lo que dice que tira es lo que realmente está tirando?

No, ninguna de las preguntas supone un reto irresoluble. Todas las cuestiones se solucionan con mano de obra y tecnología. Mucha mano de obra y tecnología muy cara. ¿Pueden permitirse eso los ayuntamientos españoles? Sí. A cargo de los impuestos y las tasas que se cobran a los ciudadanos particulares. ¿Estamos dispuestos a pagar ese coste? ¿Va a solucionar el problema de limpieza de nuestras calles y nuestros parques? ¿Va a terminar con los residuos abandonados?

La cuestión es que podemos seguir encareciendo el sistema de recogida de basura con la excusa de mejorar el reciclaje o podemos optimizar el que ya tenemos. Si los ayuntamientos no tienen suficientes recursos económicos para recoger los envases que quedan abandonados por las calles, plazas y jardines ¿no sería bueno que se los pidiesen al actual sistema integrado de gestión? Si las comunidades autónomas no tienen dinero para mejorar la capacidad de tratamiento de los residuos que se recogen ¿quizá es que los responsables de la puesta en el mercado de los envases de usar y tirar no están contribuyendo suficientemente a su correcto tratamiento?

Actualmente contamos con distintos mecanismos de pago por generación de residuos de envases. Pero no funcionan. A penas son capaces de recoger un tercio de los envases que deberían estar procesando y reciclando. ¿Quizá es que no son capaces de trasladar el coste real del problema a quienes tienen que tomar decisiones? Si, como consumidor, percibiese una señal en el precio del producto envasado que me permitiese tomar decisiones en relación a su impacto real podría decidir más racionalmente cómo hago la compra.

Nuestro punto verde no está trasladando al precio del producto envasado en plásticos de usar y tirar el coste de la gestión y tratamiento del plástico. Y el sistema integrado de gestión no está asumiendo el 100% de los costes que genera a los ayuntamientos en la recogida y tratamiento de los envases que está poniendo en el mercado.

Eso sí, los responsables de los sistemas integrados de gestión de envases de usar y tirar están susurrando a los responsables públicos cantos de sirena para que miren hacia otro lado. Prometen nuevos ingresos que requieren fuertes inversiones. Decisiones que hipotecan las opciones de implantar otros modelos de gestión. ¡Qué sorpresa! Las grandes corporaciones piden trasladar el coste del impacto de sus actividades al bolsillo de los ciudadanos particulares. ¿Los que ya estamos pagando tres veces por nuestros residuos tenemos que pagar una más?

contenedor amarillo con la pintada eche aquí a su político

Quizá, aplicando el principio de responsabilidad ampliada del productor, deberíamos conseguir es que sean esas corporaciones del producto envasado las que perciban el coste ambiental de su modelo de negocio. Que decidan dejar de poner en el mercado envases de usar y tirar. Favorecer un comercio local y de proximidad, con menor impacto social, ambiental y económico. Pero solo quizá. Es más cómodo trabajar 12 horas al día para poder acudir una vez al mes a llenar el maletero en un gran centro comercial y pagar por una infraestructura de gestión de residuos que permite evadirse de sus responsabilidades a quienes se lucran con ese modelo de consumo.

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