¿Por qué no podemos nacionalizar Ecoembes?

no podemos nacionalizar ecoembes

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A la luz del problema que se viene encima para el sector del reciclaje con el anuncio de la prohibición de China a la importación de basura, en los próximos días se harán populares una ristra de propuestas de lo más variopinto. Algunas llevan varios meses circulando con poco éxito, esperando a que llegase su momento. Y como cada vez se repite más, hoy vengo aquí a desmontar una de ellas: no podemos nacionalizar la gestión del reciclaje de residuos de envases.

Si China no admite más nuestra basura y una parte importante de los residuos que generamos en casa son envases desechables … habrá que hacer algo por salvar al sector. A alguien se le podría ocurrir la brillante idea de nacionalizar la gestión del contenedor amarillo para evitar el drama que supone que los chinos dejen de llevarse nuestra basura. Pero el problema está en que el contenedor amarillo lo maneja Ecoembes, Ecoembalajes España S.A.: el sistema integrado de gestión de residuos de envases con el que la industria del envase de usar y tirar (fabricantes, envasadores y distribuidores) responde a su obligación legal de asumir lo que se conoce como responsabilidad ampliada del productor.

Y Ecoembes no presta un servicio de interés general. Ecoembes es una empresa privada que responde a un interés particular: dar salida a los residuos que se generan por la actividad económica de determinados agentes. Las latas de refrescos, las botellas de agua, el plástico que envuelve los embutidos, las latas de atún, los paquetes de tabaco no son de todos. Son de quienes los ponen en el mercado.

Porque quien pone en el mercado un producto que con su uso se convierte en un residuo tiene la obligación de aceptar de vuelta ese residuo o costear la gestión de ese residuo. Y si los envasadores y distribuidores no quieren que les lleves a sus establecimientos los residuos de envases tienen que pagar el coste de la recogida y tratamiento. Actualmente hacen algo parecido a través del punto verde que se encuentra en los envases y muestra la adhesión a Ecoembes. La empresa que ellos mismos crearon.

Símbolo del punto verde con el que los envasadores muestran que están adheridos a ecoembes

¿Tenemos un problema por exceso de envases de usar y tirar? Sí, lo tenemos, pero tienen que resolverlo quienes lo generan: las empresas que no dan alternativas a los consumidores. Para hacer llegar galletas a tu casa podrían utilizar muchas opciones. Incluyendo envases reutilizables. Pero prefieren sobrecitos monodosis de un solo uso, agrupados en paquetes con sobreembalajes de colores llamativos… que no hay forma de reciclar.

¿Quién ha decidido esa forma de envasar? Creo que tú, amigo consumidor, no. ¿Tenemos que socializar el coste de este lucrativo modelo de negocio? Eso estamos haciendo hasta ahora con el gran porcentaje de residuos de envases que acaban abandonados por las calles, los parques, en el campo, las playas y los océanos. Pagas una cantidad por su reciclaje cuando los compras pero nadie se ocupa de ellos y, como no llegan a las plantas de gestión de residuos, alguien se queda con la tasa sin necesidad de repercutirla al sistema.

Vistas las orejas al lobo, si viviésemos en un país civilizado, la opción ideal sería prohibir determinados productos de usar y tirar que son fácilmente reemplazables con productos reutilizables. Incluyendo algunos tipos de envases. ¿Se acuerdan de las polémicas con las bolsas de plástico y de las noticias en países de nuestro entorno relativas a vasos de plástico?

O, dado que parte del problema es económico, cargar a cada envase el coste real de recogida y gestión. Es decir: si resulta sencillo recoger latas y separarlas con un imán en una planta de clasificación, si conseguimos venderlas a una fundición que las emplea como materia prima… lo suyo es que paguen menos que un envoltorio de un chicle, que tiene una compleja mezcla de metales, plásticos y pinturas con difícil salida en el mercado de materias primas (en el hipotético caso de que algún sistema de clasificación de residuos de envases fuese capaz de rescatarlo de la masa mezcla de cosas que se recogen en el contenedor amarillo).

Pero, con razón, el accionista de Ecoembes dirá que no quiere cargar al paquete de chicles el coste real de evitar que el envoltorio acabe, en el mejor de los casos, depositado en un vertedero. ¡Nadie compraría chicles! Y es que de eso va la película. Desde que (en los años noventa del siglo pasado) la Unión Europea fuese consciente del creciente problema de los residuos de envases de usar y tirar ha estado legislando para que los consumidores tuviesen una señal en el precio de lo que consumen: cuanto más impacto y coste genere la gestión de sus residuos más caro debería ser un producto. Si queremos poner en el mercado chicles baratos que sea en envases de bajo impacto ambiental, no cobrándonos por un proceso de reciclaje que no está ocurriendo ni hay previsión de que ocurra.

Pero en España somos así de listos y lo hacemos al revés: sale más barato ir en coche a comprar embutido envuelto en capas y capas de plástico en un centro comercial, que acercarse andando a una charcutería de barrio a comprar el mismo embutido al corte. ¿Por qué? Porque son los propios envasadores y centros comerciales los que deciden, en la junta de accionistas de Ecoembes, cuánto pagan por esos envases, independientemente del coste real de gestionar los residuos que generan. Destrozan el medio ambiente y cierran el pequeño comercio, todo a la vez. Negocio redondo. Y ahora nos proponen que nacionalicemos sus miserias.

Entonces ¿cómo solucionamos el problema? Es fácil:

  • Mejorar los sistemas de recogida, a ser posible aplicando la Directiva europea de 2008 que España incumple en gran parte de su territorio desde 2015. Recogiendo los residuos mejor conseguiríamos rescatar el valor que contienen y convertirlos en materias primas atractivas para los mercados, incluyendo el chino. Porque recuerden que el principal productor de plástico ha vetado la entrada de basura en su territorio, pero para seguir enviando barreños y tarteras baratas a Europa necesita materias primas.
  • Dejando de reciclar y bebiendo agua de grifo. Quiero decir… reduciendo la cantidad de productos envasados que consumismos en nuestro día a día. Si optamos por las opciones de consumo sin envases de usar y tirar (granel, envases reutilizables…) generamos menos residuos dejamos de contribuir al problema ¿Remplazamos las bolsas de plástico?
  • Tener cuidado con los contenidos que viralizamos, los mensajes que enlazamos, las imágenes que compartimos… Estamos en el activismo gaseosa y quienes tienen grandes presupuestos para propaganda lo saben bien. Un mensaje buenista puede despistar la atención del verdadero problema y sus soluciones reales. Y si está bien enfocado hacernos que cada vez compremos más productos en envases de usar y tirar. ¿Qué problema queríamos arreglar?

La duda que me queda es si la idea de nacionalizar Ecoembes es un globo sonda lanzado por la propia empresa. Todos sabemos que sus resultados son más que cuestionables y que gran parte del problema viene de que permite adherirse a su sistema a cualquiera, incluso si utiliza envases que no pueden recogerse ni reciclarse en los procesos actuales de gestión de residuos. Ante el bloqueo chino al material de baja calidad que se recupera en el contenedor amarillo… ¿la salida que queda a la empresa y sus accionistas es cargar a la Administración con los envases que no hay manera de recoger ni reciclar? ¿Quiere Ecoembes trasladar a las maltrechas arcas públicas la gestión de esos envases que actualmente no se reciclan para quedarse sólo con las latas de bebidas y las botellas de plástico? Se admiten apuestas.

7 comentarios

  1. Cada ciudadano concienciado puede reducir drásticamente la cantidad de residuos. Basta con poner una compostera en nuestro huerto/jarin, usar bolsas de tela y comprar en tiendas de barrio en la que pesan los productos que nos llevamos sin envasar. Hoy en día existen varios establecimiento que venden a granel. Si guardamos el envase del champú, del lavavajillas etc… lo podemos reutilizar miles de veces y optar siempre por una botella de cristal con agua del grifo es un hábito muy sano…

  2. El transporte público es otra buena opción. La mayoría de las veces se puede optar a él, es cuestión de hábitos. Nuestro entorno lo agradecería y nuestra economía también pues mantener un coche es costosísimo si analizamos en cómputo anual los gastos que genera…

  3. Muchas gracias por tu visita y comentarios.

    Efectivamente queda mucho por hacer, afortunadamente entre todos podemos conseguir un mundo mejor.

    Saludos.

  4. Mi querido Alberto, como dice el dicho: se puede decir más alto pero no más claro. Sólo añadiría una cosa: la virulenta respuesta que ha puesto en marcha Ecoembes hacia el sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR) de envases que intentamos impulsar desde algunas comunidades autónomas (Comunitat Valenciana, Navarra, Cataluña y Baleares) demuestra que el SDDR pondría en evidencia sus miserias, haría tambalearse el “chiringuito” tan rentable como contaminante que tienen montado y podría ser un acicate desde el reciclaje para fomentar un cambio de tendencia que aumentara también las cifras de envases reutilizables. Por eso no me cansaré de repetir: #SDDR_YA
    Muchas gracias por seguir siendo UNA VOZ LIBRE

  5. Lo de Ecoembes es de traca, pagan por la recogida de los envases que van en el contenedor amarillo a los Ayuntamietos y por todos los envases que recogida que van en el contenedor de resto los Ayuntamientos no ven ni un duro. Para más inri pagan a las plantas de tratamiento por separar esos envases que van donde no deberían.

  6. Gracias Carlos,

    Ciertamente si pagase todos los envases que se recogen tanto la recogida de residuos en los ayuntamientos como el resto del sistema funcionarían mucho mejor.

    Lo triste es que tienen que subvencionar la compra de los materiales que recuperan del contenedor amarillo para que alguien se interese por ellos.

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