Los detractores del SDDR se trolean a sí mismos.

La industria del envase de usar y tirar tiene mucho interés en mantener un modelo de negocio insostenible que llena de basura nuestros ciudades, campos, playas y mares. De vez en cuando se inventa alguna plataforma con la que desviar la atención sobre el problema principal y crear opinión pública favorable a su negocio. También pone en marcha campañas de greenwashing, campañas puntuales para lavar su imagen pero que inciden en mantener un modelo de consumo insostenible.

En ocasiones los dos factores se alinean y pasan cosas como que una supuesta plataforma ciudadana, creada para acosar en twitter a cualquiera que plantee alternativas al modelo actual de gestión de residuos de envases, consiga posicionar imágenes críticas contra dicho modelo en la etiqueta utilizada por la industria del envase de usar y tirar para su siguiente acción de greenwashing.

Desde el verano hemos visto cómo la cuenta en cuestión ataca sistemáticamente a cualquiera que publique información sobre residuos contraria a los intereses de la industria del envase de usar y tirar. El argumentario empleado sale de un cuestionado y cuestionable estudio financiado por la industria del envase de usar y tirar y elaborado por personas afines y con intereses en ella.

La aceptación de la réplica a los últimos ataques de la supuesta plataforma ciudadana a una usuaria de Twitter que reivindica una escuela libre de plásticos ha tenido como resultado que la imagen de la manipulación a la que nos somete la industria de plástico posicione como la primera en los resultados en la búsqueda de imágenes con las etiquetas #libera y #setehacaído, utilizadas para promover la campaña.

Como resultado miles de usuarios de Twitter tienen a su disposición información sobre cómo la industria del envase de usar y tirar manipula su conciencia ambiental para, mediante campañas de voluntariado, ocultar que el problema de los residuos de envases abandonados en el campo se puede resolver desde quienes ponen en el mercado dichos envases y promocionan su uso al aire libre.

El primer tuit reclama que las empresas que ponen en el mercado envases de usar y tirar se aseguren de asumir el coste que implica y no deleguen la responsabilidad de su gestión en voluntarios. El segundo reclama más transparencia e información contrastada frente a la propaganda que dirige el modelo de consumo y las decisiones de los ciudadano.

Estrategia errónea

Tras veinte años intentando responsabilizar al ciudadano del impacto de los residuos o acusarle de falta de conciencia ambiental, la industria del envase de usar y tirar sigue sin conseguir grandes avances en la gestión de sus residuos, por lo que de un tiempo a esta parte se centra en falsear estadísticas y generar falsas noticias a favor de su modelo.

Las constantes crisis de reputación corporativa que genera esta forma de hacer las cosas lleva a la industria a gastar cada vez más dinero en tapar la información crítica y contrastada que profesionales independientes, asociaciones ecologistas, empresas del sector de gestión de residuos, consultorías de sostenibilidad y otros agentes que reclaman cambios en el modelo de gestión ponen a disposición de cualquiera que quiera informarse sobre cómo funciona la gestión de residuos en España.

 

¿Un cambio en la forma de comunicar?

Quizá esta última muestra de las consecuencias de intentar manipular a la sociedad en base a una creciente conciencia ambiental sea el detonante que haga que la industria del envase de usar y tirar cambie de estrategia y empiece a aplicar la transparencia de la que tanto habla pero que, hechos son amores, no sólo no practica si no que obstaculiza activamente.

A modo de ejemplo, seguimos sin saber, entre otras muchas cuestiones:

– ¿Cuantos envases de usar y tirar se ponen en el mercado en España?

– ¿Qué parte del presupuesto del sistema integrado de gestión de residuos de envases va a propaganda para perpetuar un modelo que hipoteca la gestión de residuos?

– ¿Dejará la industria del envase de usar y tirar de acosar con cuentas anónimas a quienes aportan información contrastada al debate de gestión de residuos?

– ¿Cuantas toneladas de residuos de envases desaparecen en los incendios en plantas de gestión de residuos?

– ¿Por qué ahora se intenta crear una corriente de opinión favorable a la nacionalización del sistema integrado de gestión de residuos?

2 comentarios

  1. Quiero agradecer tu posición y tu voz alzada, porque es cierto es que es necesario plantar cara a la actividad de este sector casi en régimen de monopolio . Y sabemos es complejo de de transmitir y casi imposible de rebartir dada su capacidad de comunicación mediante inversión en publicidad.
    Pero esto no evita que, alejando el objetivo, apreciemos una serie de cuestiones de envergadura.
    1.-Los consumidores no reciclan.
    Sólo separan algunos residuos sin conocer la capacidad que tienen los sistemas de reciclado. ¿Hasta qué punto este hecho oculta que usamos cada vez más envases?
    2.- Adjudiquemos correctamente la culpa.
    Se imputa el problema a la ineficiencia de los sistemas y la irresponsabilidad de los consumidores. Pero los residuos son puestos en el mercado por los fabricantes. Y no tienen límites para ello.
    3.- Es la sociedad, presente y futura, la perjudicada.
    Y estamos obligados a defendernos, a valorar correctamente el daño y a poner el freno. No se puede dejar en la responsabilidad ampliada del productor. Sabemos que no funciona, lo vemos por todas partes.

  2. Muchas gracias por tu comentario Cristina.

    En ocasiones escribo desde la úlcera y pierdo el foco. Tomo tu idea de concretar las cuestiones clave y espero ir construyendo propuestas a partir de ellas en futuros artículos sobre el tema.

    Un abrazo.

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