¿Cuántas toneladas de material recuperado se quemaron en 2016?

Extinción de incendio en planta de envases recuperados para reciclar

Extinción de incendio en planta de envases recuperados para reciclar

2016 ha sido un año muy negro para la gestión de residuos en España. Las alarmas saltaron con el incendio de Seseña, poniendo de manifiesto –una vez más- que la complacencia del sector no se corresponde con la realidad. Sin contar la acumulación ilegal de neumáticos, más de veinte instalaciones de gestión de residuos fueron pasto de las llamas en 2016.

Un drama económico, social y ambiental que debería hacernos reflexionar sobre muchas cuestiones. En esta ocasión me voy a centrar en la trazabilidad de la información y los datos sobre reciclaje. Y mi duda es ¿cuántas toneladas de material recuperado se quemaron en 2016?

¿Por qué me planteo esta pregunta? Mira la foto que ilustra la entrada. ¿Qué ves? Toneladas de materiales prensados calcinados. Una gran cantidad de residuos de envases que podrían haberse reciclado pero se encontraron con las llamas. El resultado de todo el esfuerzo de separación, recogida selectiva, clasificación de residuos, prensado y transporte convertido en humo y cenizas. Las opciones de valorizar todos esos materiales volatilizadas justo cuando estaban a punto de dejar de ser residuos para convertirse en materias primas.

Porque el reciclaje no ocurre en el contenedor amarillo. En el momento en que depositamos nuestros residuos en los contenedores empieza un complejo proceso. Tras la recogida los residuos se transportan a una planta de clasificación. Allí, básicamente se separan por tipos de materiales en grandes fardos, balas prensadas… como los de la foto siguiente.

Y esto tampoco es reciclaje: es la recuperación de materiales. A partir de estas plantas de clasificación estos grandes paquetes son transportados a otros centros de gestión donde se vuelven a procesar con el objetivo de mejorar la calidad final del material. De la planta de clasificación salen con un porcentaje importante de impropios, por lo que suelen ir a instalaciones especializadas en el tipo de material mayoritario, de forma que se consiguen calidades atractivas para otras industrias donde sí se utilizarán los residuos como materias primas.

Esas instalaciones especializadas que reciben papel y cartón, latas, bricks, envases de plástico… -tanto de plantas de clasificación de residuos de envases como de otros orígenes- y los procesan para convertir ese material recuperado en una materia prima que cierre el ciclo del reciclaje. El drama es que muchas de las plantas de residuos que han ardido de este verano son de este tipo de instalaciones.

¿Cómo vamos a contabilizar las pérdidas? El material salió como recuperado de las instalaciones de clasificación de residuos -y así constará en las estadísticas de reciclajepero que nunca llegó a cerrar el ciclo: humo, cenizas, lixiviados, escorias a vertedero. Toneladas de plástico, latas, botellas, bricks, cartones… que eran materiales recuperados pasaron a ser impactos ambientales, sociales y económicos. El sueño de la economía circular convertido en su peor pesadilla: la cadena rota por el eslabón más débil.

Y no hay forma de compensarlo. Sí, optimizando la recogida para una mejor gestión de residuos podemos prevenir daños futuros, pero la contaminación causada ya no se puede evitar: paliaremos sus efectos o repararemos los daños… pero el valor contenido en los materiales, el esfuerzo y el talento puestos en su recuperación, esos no volverán. El poder de la colaboración no es sólo hacer campañas publicitarias distrayendo la atención sobre las deficiencias del reciclaje, también toca asumir responsabilidades.

¿Conoceremos algún día cuántas toneladas de material recuperado se quemaron en 2016 sin llegar a reciclarse? Quizá no son un porcentaje significativo del total de los residuos gestionados, pero sería bueno que en futuras estadísticas o informes anuales sobre reciclaje se informase al respecto. Sería una interesante contribución de los agentes de la cadena de valor de los residuos de envases para facilitar el estudio del problema de los incendios en las plantas de gestión y nos ayudaría comprender mejor el problema. Entre otras cosas, porque es la única manera de dimensionarlo y proponer soluciones adecuadas.

6 comentarios

  1. ¿conoceremos algún día cuantos envases realmente se ponen en el mercado?, no cuantos pagan el punto verde, sino cuantos hay realmente.

    Un dato curioso, según Julia Álvaro, secretario autonómico de MA de la Comunidad Valenciana, en reunión con ecoembes , estos empiezan a reconocer que en Valencia entran en el mercado cerca de 6 millones de envases de bebidas SDDR al día.

    Ecoembes y sus estudios chapuzas estaban diciendo que entraban al día 2 millones y medio, la mitad de lo que reconocen en cuanto les han apretado un poco las tuercas.

  2. Buenas si lo que quieren saber cuanto realmente se recicla de una fracción es tan fácil como sumar lo que se recicla en su contenedor específico más la parte que se recoge en la fracción resto.
    En 2010 en mi municipio se recogión 3.000 toneladas de envases y se vertió en el vertedero más de 42.000 Toneladas. Esto quiere decir que más del 90% de los envases se enterraron.

    Si quieren la información OFICIAL sólo tenéis que ir a la web del gobierno de canaria donde tenéis la caracterización de la Fracción resto.
    2010 En Las Palmas se recogió 218.000 Toneladas de Fracción resto, el 21,5% envases que debieron ir en el contenedor amarillo, esto hace los 42.000 toneladas más o menos.
    Todos los datos están publicados pero nadie los lee, ese es el drama.
    No los lee ni el gobierno de canarias que los pagó.
    No quiero con esto quitar la moral a nadie, simplemente si quieres saber cuanto se recicla de verdad los datos son públicos.
    Saludos.

  3. Gracias por tu aportación José Juan,

    Como podrás comprobar, en este blog sí comentamos las estadísticas oficiales sobre gestión de residuos y las comparamos con la propaganda de la empresa del envase de usar y tirar.
    Lo que se reclama en esta entrada, como en otras, es más transparencia con los datos. En particular, de la cantidad que se recupera en el contenedor amarillo hay una que “se pierde” antes de llegar a ser recilada. En particular una cantidad indeterminada (quizá no demasiado relevante) se quema en instalaciones que procesan esos residuos recogidos selectivamente.
    En el mejor de los casos, que no en todos, existen datos de entrada y salida de las plantas de clasificación. Pero no se puede reciclar el 100% de lo que se recupera en las plantas de clasificación.
    Si hablamos de reciclaje tendríamos que ser capaces de dividir lo que se pone en el mercado entre lo que acaba utilizándose de nuevo como materia prima. Y estamos muy lejos de tener datos al respecto.

    Saludos,

    Alberto.

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