Grupo DIA: los envases son tuyos

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Estoy alucinando con la respuesta en el blog corporativo del Grupo Día a la pregunta ¿A quién beneficia el nuevo sistema de reciclaje SDDR? El artículo en cuestión nos invita a juzgar por nosotros mismos un “nuevo” modelo de gestión de residuos, basado en el retorno de envases.

Pero en vez de aportar información objetiva y datos contrastados sobre las ventajas o inconvenientes de las distintas opciones a juzgar, nos pinta un escenario muy negro, totalmente sesgado y con una argumentación bastante torticera.

Después de leer el artículo, como consumidor responsable, me pregunto ¿Cuántos envases pone el Grupo DIA en el mercado? ¿Qué hace el Grupo DIA para que se recuperen y valoricen (reutilizar, reciclar…) esos envases? La respuesta, como no podría ser de otra manera, intento encontrarla en el informe de desarrollo sostenible que elabora y publica el propio Grupo DIA.

Si la organización me está invitando a participar en el debate sobre el modelo de gestión de residuos de envases, y quiere que me posicione libremente en alguna de las opciones posibles, necesitaría saber cómo contribuyen esas alternativas a reducir el impacto (ambiental, social y económico) de los envases que compro en el Grupo DIA. Es decir, necesitaría datos sobre las cantidades de distintos tipos de envases, qué ocurre actualmente con ellos, qué ocurriría en otros escenarios de gestión de residuos… y un buen sitio para publicar eso sería el informe de desarrollo sostenible que anualmente publica la organización. Al menos en lo que se refiere al diagnóstico de la situación actual.

Así pues, dado que el artículo parece ser a una invitación a la participación en un interesante ejercicio de transparencia de una empresa privada cuyo modelo de negocio es vender envases de usar y tirar, me dirijo a ese informe de desarrollo sostenible, donde espero encontrar muchos datos y referencias a esos envases, su impacto ambiental y cómo se encarga el grupo de reducir el daño que causan.

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Resulta que en 82 páginas sólo se habla de envase en tres ocasiones, que analizaremos más adelante. No leo ninguna referencia a latas (en particular me inquieta la cuestión de las latas de bebidas que luego aparecen tiradas por cualquier parte) y a las botellas sólo se les dedica un pensamiento en el epígrafe “Semana Europea de la Movilidad”:

DIA dio su apoyo con la oferta de 2.000 botellas de agua. Este programa tiene como objetivo contribuir a ella promoción de una movilidad sostenible

Si entro a un establecimiento DIA veo una superficie más o menos grande de lineales donde se ofrecen envases (la mayoría de ellos) con productos dentro. ¿Envases reutilizables? Pues quizá con un poco de imaginación y algunos consejos de reciclaje creativo… pero, en su inmensa mayoría los envases que ofrece DIA en las estanterías de su tienda acabarán en la basura. Así pues, si tu modelo de negocio es vender envases, espero que tu memoria de sostenibilidad hable de envases. Todo lo demás está muy bien, pero en gran parte cae en el tejado del greenwashing.

Y sí, es de valorar el ejercicio de transparencia que supone declarar que en 2015 la empresa recogió, trató y recicló 18.310 Kg de papel con documentos confidenciales. O que se gastaron 1.562.857,00 € en servicios ambientales para gestionar aspectos “probenientes (sic)” de su actividad en Portugal. Pero ¿cuantas latas de bebidas se pusieron en el mercado en España? ¿cuántas se reciclaron? Seguimos sin información relevante sobre uno de los problemas más importantes del modelo de negocio de DIA: los envases de usar y tirar.

Datos y cifras.

En primer lugar llama la atención  la alegre distribución de costes y precios que nos presenta DIA para que podamos entender a quién beneficia el SDDR. Entiendo, no se citan las fuentes, que los datos salen de los cuestionables estudios de la Plataforma Envase y Sociedad. Y en el enlace está casi todo dicho, no me extiendo en este apartado.

Distribución de costes.

Supongo que a nadie se le escapa que cada actividad tiene que asumir los costes que genera su modelo de negocio. Si decido montar un bar de copas en los bajos de un edificio de viviendas alguien podría exigirme que insonorice el local, por lo menos hasta unos parámetros que consideremos socialmente aceptables. Como titular de la actividad podría poner el grito en el cielo “¡están locos, con lo caro que es insonorizar!” O podría asumir la responsabilidad de mi modelo de negocio e intentar ejercerlo con el menor impacto posible al entorno (en este caso los vecinos y su descanso).

El negocio de poner envases en el mercado implica la generación de residuos de envases que hay que gestionar. Es decir, para que DIA facture en 2015 10.546,7 millones de euros tiene que poner en el mercado unos cuantos miles de millones de envases. Que se convertirán en residuos en el momento en que saquemos el producto en nuestras casas y que tendremos que separar correctamente. A pesar de nuestra participación en el modelo de recogida selectiva las tasas de reciclaje son bastante bajas, por lo que esos miles de millones de envases generan una serie de costes sociales, económicos y ambientales de los que alguien debería ocuparse.

¿Quién decide cómo se presentan los productos en los establecimientos del Grupo DIA? Efectivamente, no eres tú y no soy yo. El Grupo DIA decide si pone en el mercado productos a granel, en envases reutilizables o en envases de usar y tirar. Y un gran poder implica una gran responsabilidad: el envase importa mucho. Tú y yo, consumidores medios, vamos a DIA a comprar unas bebidas, unas conservas… pero la lata, la botella, el plástico que hay entre cada loncha de embutido retractilado en bandejas de poliestireno, la capacidad de cada recipiente y el número de ellos que hay en cada lote… los envases que utiliza para comercializar sus productos los decide DIA, o las marcas que DIA decide ubicar en sus estanterías.

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Por supuesto, si quieres puedes ir a comprar a otro sitio que utilice otros envases o que, directamente, venda al detalle sin utilizar envases de usar y tirar. Pero si acudes a un establecimiento DIA te llevas sus productos (al menos hasta la línea de cajas) en los envases que DIA elige para su modelo de negocio. Por eso, querido consumidor, la responsabilidad sobre los residuos que generan esos envases no es tuya –comprador-, es del envasador, el distribuidor o quien, en la cadena de valor del producto envasado, decide utilizar una lata de aluminio en vez de un vidrio retornable.

Si resulta que con el modelo del contenedor amarillo sólo somos capaces de reciclar ¿un 17%? ¿un 30%? de los residuos –no tenemos estadísticas fiables-, habrá que buscar otro sistema que mejore la recuperación de envases y su reciclaje, aproximándolo todo lo posible al 100%. Una opción interesante parece ser la de las máquinas de retorno, en las que devolveríamos los envases vacíos. Para incentivar la participación se nos cobra un importe, en concepto de depósito, que se reintegra al retornar el envase: Sistema de Depósito Devolución y Retorno o SDDR.

Si DIA hubiese montado un bar de copas le exigiríamos que insonorizase ¿no? Pues, dado que la legislación le obliga a hacerse cargo de los residuos de envases que pone en el mercado y la mejor forma parece ser una máquina de “vending inverso” ¿quién tiene que pagar las maquinitas de marras?

El problema, efectivamente, es que trasladar la inversión de convertirse al modelo SDDR sería un coste añadido a repartir entre cada uno de esos envases de usar y tirar que comercializa la empresa. Y es más cómodo y barato para DIA mirar para otro lado y dejarte a ti la responsabilidad del residuo que ellos te hacen llevar a casa rodeando el producto que compras.

¿Se acuerdan de la hecatombe que iba a suponer la prohibición de fumar para el sector de la hostelería? ¿recuerdan el olor a palomitas en su primera visita al cine del centro comercial en 2006? Pues eso. Si el modelo actual no funciona y los responsables de poner en el mercado envases que se convierten en residuos tienen que adaptarse a un modelo que mejore los resultados de reciclaje… ¿tenemos que compadecernos o exigir que se aplique cuanto antes ese modelo?

Un precedente lo tenemos en las bolsas de plástico de la compra, que curiosamente estaban consideradas como envase. Adicionalmente a otras acciones legales para escaquearse de tener que ocuparse de los residuos que generaban, los establecimientos comerciales decidieron repercutirte el coste ¿utilizas las mismas bolsas de plástico de usar y tirar que antes de que empezasen a cobrarlas? Cuando percibes el coste de algo en el precio que pagas te lo piensas mejor.

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Los distribuidores de productos envasados tienen miedo de que te lo pienses dos veces y te decidas por la compra de productos al peso. Ahora pagas un precio muy bajo por el producto envasado, pero si DIA tuviese que incorporar los costes reales de la gestión de residuos de envases posiblemente no sería tan competitivo frente al comercio de proximidad. El modelo de negocio del Grupo DIA incluye una larga cadena de distribución donde el envase resulta clave: los alimentos pueden recorrer grandes distancias durante días, pasar semanas en grandes almacenes, subir y bajar en palets retractilados por plataformas logísticas… Si cada uno de los millones de envases que gestiona fuese un poquito más caro el margen de beneficio de DIA sería significativamente menor. Quizá nos tendría que subir los precios y, seguramente, la charcutería de la esquina de tu calle te parecería una opción más interesante. Sobre todo porque te ofrece un embutido de más calidad –y mejores quesos- pero no utiliza grandes cantidades de envases de plástico por los que no tendrás que pagar. ¿Te lo pensarías dos veces antes de comprar un producto envasado si pudieses encontrar el mismo producto a granel?

Politizando el modelo de gestión de envases.

“¿Está usted comprometido con el reciclaje? ¿Es de los que acostumbra a dejar en el punto verde más cercano de su casa los envases? Pues verá,  le vamos a explicar un nuevo método en cuya sencillez radica su belleza. O eso dicen. Juzgue usted mismo y vaya haciéndose a la idea porque algunas autonomías ya cuentan con implantarlo el próximo año.”

Así empieza el comunicado corporativo. Sí, estoy comprometido con el reciclaje y cada vez que salgo a tirar mis residuos, al contenedor amarillo (¿qué es eso del punto verde?), está hasta las cejas, no cabe nada más ¿qué hago?

Querido Grupo DIA: sí estoy comprometido con el reciclaje, por eso reclamo mejoras en el modelo actual, por eso y antes de que nos sancione quiero que el sistema de recogida selectiva pase a ser la recogida separada que nos exige la Unión Europea y que debería estar funcionando desde 2015.

 “Y por supuesto, tampoco le ha contado que este es el nuevo sistema que algunas autonomías como Valencia, Cataluña o Baleares quieren obligar a instalar por decreto ley en todo el comercio ya sea grande o pequeño y que responde al nombre de SDDR, Sistema de Depósito, Devolución y Retorno.”

“Lo que quieren imponer ahora Comunidades como Baleares, Cataluña o Valencia es un sistema que conviva con el actual SIG y que obligue a inversiones extra millonarias, pérdidas para los establecimientos, y molestias para el consumidor concienciado.”

Señores, el modelo de gestión de residuos es una cuestión técnica y legal. Politizar un determinado modelo lo único que lleva es a crear confusión. Cuando esto se hace con un interés corporativo nos encontramos con empresas haciendo política, intentando influir en los procesos de toma de decisiones. Intervenir en las opciones ciudadanas en base a un interés corporativo no suele considerarse como una práctica responsable.

Quizá, si realmente tiene intención de fomentar el debate, Grupo DIA debería dar datos claros y contrastables sobre los envases que pone en el mercado y hacer un esfuerzo por que los consumidores tuviésemos información sobre cuántos de ellos se recogen en el contenedor amarillo, cuantos llegan a plantas de clasificación, cuantos se recuperan, cuantos se reciclan… ¿mejorarían las cosas con un SDDR? Al menos alguien podría llevar la cuenta de cuantos envases se recuperan.

Dejemos que los territorios que apuestan por este modelo, o una adaptación dentro de las posibilidades que permiten el marco legal y la presión del sector del envase de usar y tirar, experimenten formas de gestionar residuos de envases alternativas (¿y complementarias?) a contenedor amarillo. Si funcionan y mejoran las estadísticas de reciclaje bien y si no también. En cualquier caso tendremos un debate más sano al que podremos aportar algo más que argumentos sesgados por intereses particulares.

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Más irresponsabilidad corporativa.

En el tono paternalista en el que el Grupo DIA nos previene de los males del SDDR, supongo que en base a su política de responsabilidad corporativa y su compromiso con la sociedad, nos desliza alguna otra perla preocupante.

Imagínese una mañana cualquiera en su supermercado habitual decidido a llenar su despensa. Comienza  a cargar su carro con productos de la cesta básica como pan, leche, azúcar, aceite, bebidas refrescantes, carne, pescado, etc…

¿Cuántas personas compráis a diario bebidas refrescantes? ¿qué clase de empresa responsable intenta etiquetar las bebidas refrescantes como “producto de la cesta básica”? La propia Organización Mundial de la Salud nos está alertando del daño de las “bebidas refrescantes” ¿Nos queréis colar los refrescos en la cesta básica para después llamarnos a la rebelión contra las tasas que se aprueben por su impacto en la salud y el sistema sanitario?

¿Cuánto pago ahora por los envases?

Cuando llega a la caja para pagar descubre que varios de los productos que usted compra y que están envasados con materiales como el vidrio, acero o plástico PET entre otros han incrementado su precio diez céntimos cada uno. Ante esta subida generalizada usted pregunta un tanto sorprendida a la cajera el porqué de ese incremento. La empleada, con sus mejores de las sonrisas, le explica que es sólo un préstamo y que si retorna este envase vacío nuevamente a la tienda se le devolverá esos diez céntimos. “Son las nuevas normas”, concluye.

Bonita dramatización. Así que me cobran 10 céntimos más por envase y me los devuelven si lo retorno ¿Cuál es el problema? En su alegato sobre el modelo actual de gestión de residuos de envases, el propio Grupo DIA esconde que los consumidores pagamos una cantidad por el reciclaje de cada envase en el momento de la compra, pero esa cantidad, actualmente, no se nos devuelve cuando depositamos el envase en el contenedor amarillo. Y tampoco sabemos qué hace ECOEMBES con el dinero que los consumidores pagamos por los envases que DIA nos hace comprar para llevar los productos a casa.

La cuestión, como se decía más arriba, es que DIA tiene que asumir los costes de la gestión de los residuos en los que se convierten los envases que pone en el mercado. El contenedor amarillo tal y como lo gestiona ECOEMBES actualmente no es la solución. Sólo sirve para reciclar un 30% de lo que entra en él y no tenemos datos creíbles sobre cuantos envases, en particular del Grupo DIA, se recuperan y reciclan.

A pesar de ello, la aportación de Grupo DIA a ECOEMBES está incluida en el precio que pagan los consumidores por los productos que compran en los supermercados. Con un SDDR una parte de esa aportación sería devuelta al consumidor que cumpliese con su parte y entregase los envases usados para su valorización.

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Ecoembes no podía faltar a la cita.

Teníamos pendiente hablar de la palabra envase en el informe de sostenibilidad de DIA:

“Algunas de las iniciativas de optimización de embalajes se reflejan en los Planes Trienales de Prevención de envases y embalajes que se presentan a Ecoembes, quien audita y valida las medidas adoptadas y las mejoras cuantitativas que estas suponen.”

“En 2015 DIA pasó a ocupar un puesto en el Consejo de Ecoembes, desde donde se contribuye al cuidado del medio ambiente a través del reciclaje y el ecodiseño de los envases en España.

La misión de esta institución es proporcionar a la sociedad una respuesta colectiva de los agentes económicos ante los temas medioambientales relacionados con el consumo de productos envasados domésticos, logrando el cumplimiento de los objetivos de reciclaje marcados por la ley.”

Si me permiten:

  • Grupo DIA si eres tan transparente y comprometido con el medio ambiente ¿por qué no publicas tus Planes Trienales de Prevención de envases y embalajes que los podamos consultar todos? Quedarían bien como anexo al informe de sostenibilidad.
  • ECOEMBES audita y valida los datos de DIA, empresa que está en el Consejo de ECOEMBES ¿algún conflicto de intereses?
  • Si ECOEMBES está formada por empresas como Grupo DIA, ECOEMBES a quien está proporcionando algo es a esas empresas cuyo modelo de negocio se basa en que cada vez consumamos más productos envasados.
  • ¿Cómo garantiza ECOEMBES que se cumplen los objetivos de reciclaje de la ley si es juez y parte?

¿A quién beneficia el nuevo sistema de reciclaje SDDR?

El SDDR no es nuevo. Estaba previsto en la Ley 11/1997, de 24 de abril, de Envases y Residuos de Envases. Pero en el año 1996 las empresas que se lucran poniendo en el mercado envases de usar y tirar crearon ECOEMBES. La Ley de Envases y Residuos de Envases dice que quienes ponen en el mercado esos envases que se convierten en residuos tienen que hacerse cargo de la gestión de los residuos.

Según esa ley, tienen dos opciones:

  • adherirse a ECOEMBES –pagando una importe anual que repercuten al consumidor y que se llama punto verde-  y mirar para otro lado
  • asumir el retorno del envase y la devolución del importe cobrado al consumidor que se compromete con el reciclaje.

Los envases son de Grupo DIA, que es quien decide incorporarlos a su modelo de negocio, cuando acudo a su establecimiento voy buscando lo que hay dentro de los envases, pero no se me permite sacarlo para llevármelo en un tarro de cristal. Quizá sería interesante que la marca apostase por envases reutilizables, que yo pudiese devolver al establecimiento, de modo que sólo pagase por el contenido y la empresa se asegurase de que recoge todos los que comercializa.

Pero apuestan por cerrar los ojos y “confiar” en que tiraremos los envases usados al contenedor amarillo, si es que queda espacio cuando saquemos nuestra basura.

Si me preguntas quién gana, resulta que con el SDDR ganamos todos:

  • Los ciudadanos responsables: recibiríamos una compensación cuando participamos en el sistema de recogida separada de residuos de envases.
  • El medio ambiente: habría menos envases abandonados.
  • El despilfarro alimentario: los consumidores se obligarían a planificar las compras y se reduciría el consumo compulsivo.
  • El comercio local y la venta a granel: cuando las grandes superficies tengan que asumir el coste de vender envases de usar y tirar no serán tan competitivos y los que únicamente miran el precio volverán al comercio de barrio.
  • Los distribuidores responsables: que en vez de intentar engañarnos con ofertas trampa o comunicados paternalistas para personas desinformadas verán que sus apuestas por acceder a hogares sostenibles van dando frutos.
  • Las estadísticas de residuos: si tenemos un sistema de retorno de envases que implica compensar por cada unidad devuelta… ¡estamos contando las latas y las botellas! esto nos permitiría tener un dato sobre cuantos envases quedan a disposición del reciclaje. Algo es algo.

Propuestas.

El objetivo de este blog, aparte de desahogar un poco la úlcera, es intentar construir un modelo más sostenible, así que aquí están mis propuestas para el Grupo DIA, si es que me quiere ganar como consumidor:

  • La propaganda no es responsabilidad corporativa: si queremos que el compromiso con la sostenibilidad sea tomado en serio el informe de sostenibilidad debe abordar las cuestiones clave del modelo de negocio. Y para quien vive de productos envasados el envase, sus costes sociales e impactos ambientales, es importante.
  • Comprométanse con el impacto de los envases: todos tenemos claras las limitaciones del SDDR y las del modelo basado en el contenedor amarillo. El Grupo DIA tiene obligaciones en relación a los envases que ponen en el mercado ¿por qué no (en vez de hacer política) buscan soluciones (dentro de su modelo de negocio) que realmente disminuyan el impacto de los envases que se venden en sus tiendas?
  • Comprométanse con los clientes: ¿se dirigen a consumidores compulsivos o quieren contribuir a mejorar la sostenibilidad de nuestros hogares? No vale emitir comunicados torticeros, hay que demostrarlo en la oferta de productos y las opciones que se dan al consumidor. ¿Favorecemos dietas saludables o tenemos que vender más bebidas refrescantes haciendo creer que un producto señalado por la OMS como peligroso para nuestra salud es un alimento básico?
  • No nos engañen: si demuestran tan pocos escrúpulos con una cuestión tan fácil de contrastar ¿por qué me tengo que fiar de los productos que hay dentro de los envases que ponen a mi disposición en sus establecimientos? La transparencia es aportar datos y que el discurso esté equilibrado, no defender la cuenta de resultados olvidando otros factores. Datos para el debate sí, pero trazables.

Gracias por haber llegado hasta aquí. Nos leemos.

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Todas las fotos de este artículo salen de la meDIAteca.

6 comentarios

  1. La clave de todo es lo que remarcas en negrita:

    Ecoembes audita ( o contrata al auditor) a una empresa que está en su consejo de administración.

    Ecoembes audita ( o contrata la auditoría) los envases que declara DIA que pone en el mercado , y DIA está sentado en el consejo de administración de ECOEMBES

    No es que exista conflicto de interés, es que es surrealista.

    Yo siempre he comparado el sistemas de ECOEMBES al de la Sociedad general de autores, con la diferencia que la SGA lo formaban los que tenían que recibir el dinero ( los autores).

    La SGA auditaba a las discotecas y bares para ver si declaraban correctamente la música que ponían y el dinero de las cuotas lo reparten entre los autores.

    Es como si la SGA estuviese formada por los dueños de las discotecas y los bares, imaginamos el dinero que verían los autores.

    Pues el caso de ecoembes es así, en vez de estar formado ecoembes por los que tienen que recibir el dinero ( los ayuntamientos), está formado por los que tienen que poner el dinero ( los generadores de envases) y claro creerse los envases que ponen en el mercado es como creer en los reyes magos.

    Ecoembes es una sociedad anónima cuyo fin es cumplir con la legislación de envases al mínimo coste para las empresas relacionadas con los envases , que son sus dueños y administradores.

    Es como si la sociad

  2. Gracias por vuestros comentarios Alex, Juan Antonio y Pedro.

    Me gusta la comparación con la Sociedad General de Autores. Es un símil interesante y muy ilustrativo.

    Saludos,

    Alberto

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