Una de agua y sostenibilidad

Como cada 22 de marzo desde que Naciones Unidas lo eligiese así celebramos el Día Mundial del Agua. En esta ocasión se llama a reflexionar sobre la importancia del agua como elemento esencial del desarrollo sostenible:

Los recursos hídricofuente abrevaderos, y la gama de servicios que prestan, juegan un papel clave en la reducción de la pobreza, el crecimiento económico y la sostenibilidad ambiental. El agua propicia el bienestar de la población y el crecimiento inclusivo, y tiene un impacto positivo en la vida de miles de millones de personas, al incidir en cuestiones que afectan a la seguridad alimentaria y energética, la salud humana y al medio ambiente.

Pero no es sólo eso. Si el desarrollo sostenible es la capacidad de satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades, tenemos que plantearnos muchas cosas sobre nuestra relación con el agua. Estas son algunas de las ideas que rescato para el artículo que escribí para el concurso de blogs de iagua:

  • A pesar de que es el primer ejemplo que ponemos de un recurso renovable, la velocidad a la que consumimos y contaminamos el agua genera escasez.
  • Su capacidad de disolver y arrastrar a otra parte los residuos que generamos en nuestra vida cotidiana y, sobre todo, en nuestras actividades económicas convierte al agua en el transporte que acumula cada vez más contaminación en las masas de agua.
  • Parte de esos contaminantes que el ciclo del agua lleva a lagos y océanos volverán a nosotros y las generaciones siguientes en el pescado y demás productos que extraemos de esas masas de agua.
  • En países como España o Grecia somos incapaces de cumplir normas básicas de depuración de aguas que están superadas por una amplia gama de contaminantes emergentes para los que no tenemos remedio.
  • Esta falta de previsión hace que sustancias cada vez más complejas como medicamentos, productos de limpieza, drogas o cosméticos salgan de nuestros hogares, pasen por nuestras depuradoras sin un tratamiento específico y lleguen a ecosistemas acuáticos donde suponen una nueva e inesperada amenaza.
  • La extracción descontrolada de otras materias primas, fomentada por un modelo de consumo de usar y tirar, compromete la disponibilidad de agua potable.
  • El uso irresponsable del territorio, ocupando los valles fluviales con infraestructuras de transporte, industrias o viviendas nos hace vulnerables y nos priva de otro recurso cada vez más escaso: el suelo fértil.

Todo ello sin contar que 750 millones de personas —más de 1 de cada 10 habitantes del mundo— siguen sin tener acceso a agua potable y 2.500 millones de personas carecen de un saneamiento adecuado.

Estudiar las afecciones de nuestro modelo de consumo sobre el ciclo del agua puede ayudarnos a encontrar oportunidades para avanzar hacia un desarrollo más sostenible. El agua ejemplifica lo que nos falta por avanzar en sostenibilidad. No sólo para garantizar la disponibilidad del recurso a las generaciones futuras, también ilustra la injusticia que supone que en unas partes del planeta contaminemos y consumamos agua sin límite mientras otras personas que habitan el planeta a la vez que nosotros no pueden satisfacer necesidades básicas en relación al agua.

Un comentario

  1. Que un 10% de la población mundial no tenga acceso al agua potable es muy duro, con lo necesaria que es. Hay que concienciar a la población mundial.

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