Política ambiental: apropiada a la naturaleza de la organización.

UnicornioUno de los primeros requisitos que debería cumplir cualquier empresa interesada en “alcanzar y demostrar un sólido desempeño ambiental mediante el control de los impactos de sus actividades, productos y servicios sobre el medio ambiente“, mediante la certificación de un sistema de gestión basado en UNE – EN – ISO 14.001, es contar con una política ambientalapropiada a la naturaleza, magnitud e impactos ambientales de sus actividades, productos y servicios“, “dentro del alcance definido de su sistema de gestión ambiental“.

Esto que aparentemente resulta sencillo cuesta transmitirlo cuando uno intenta explicar en qué consiste esto de la ISO a sus clientes. Tanto da que sean alumnos de un curso de sistemas integrados de gestión o señores responsables de una empresa que quiere cuarto y mitad de ISO (las señoras lo cogen antes, el género está bien escogido). Nos dejamos llevar por la pasión y hacemos documentos creativos que poco tienen que ver con la práctica diaria de la gestión ambiental.

Pero si nos comparamos con lo que han hecho otros antes tampoco encontramos consuelo. El mundo está plagado de deslumbrantes ejemplos perversos: son muchas las políticas corporativas de sostenibilidad en las que la creatividad del redactor desbordó ampliamente el ámbito de actividad de la empresa y el alcance de su sistema de gestión.

Si estás certificando las oficinas comerciales de la compañía en el centro de una gran urbe, no tiene sentido que me digas que la organización tiene un gran compromiso con la conservación de la ballena azul o que hará todo lo que esté en su mano para acabar con el hambre en el mundo. Eso se llama greenwashing. Especialmente si consigues un sello que únicamente justifica que utilizas papel reciclado cuando tu principal proveedor explota mano infantil en un país asiático. Y debería tener un impacto en la comunicación ¿cómo me voy a creer que estás haciendo algo por conservar la selva amazónica o por el futuro de los bosquimanos si tus subcontratas van abandonado sus residuos en las aceras de mi barrio?

A pesar de todo, dentro de ese mundo de portales verdes y azules que a diario acumulan artículos, propuestas e iniciativas que poco o nada tienen que ver con las actividades, productos o servicios de las organizaciones que pagan a otros para que los mantengan, se empiezan a abrir un hueco las empresas que cuentan con personas que han entendido cual es la verdadera responsabilidad de la organización. Que empiezan a incorporar criterios de sostenibilidad en su modelo de negocio o que hacen encuestas de materialidad en las que preguntan al personal (más o menos abiertamente) qué considera relevante y qué quiere ver reflejado en los informes anuales de responsabilidad social.

No sé si es una vuelta de tuerca más de la comunicación empresarial o si realmente se están generalizando compromisos corporativos reales (y realistas) con los desafíos que afrontamos como especie que habita un planeta de recursos materiales limitados. El caso es que tengo la esperanza de que sea una tendencia que nos permita avanzar en un modelo de desarrollo más sostenible y trabajar más a gusto en esto de identificar oportunidades de mejora.

Un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *