Necesitamos homeopatía de venta en farmacias

Buenos Aires - Monserrat: Farmacia de la Estrella y Basílica de San Francisco de AsísEn esto de las pseudociencias me fío mucho de Txema, especialmente en lo que a homeopatía se refiere. A pesar de ello he tenido una revelación: necesitamos que las farmacias vendan remedios homeopáticos. En particular visito una de mi barrio que tiene un cajón enorme etiquetado con un cartel que pone “homeopatía”. Hasta hace unos días me ponía un poco nervioso, incluso me incomodaba ese cartel en el cajón. Pero he descubierto que cumple una función social imprescindible.

El otro día delante de mí iba una persona de esas que lo han probado todo contra sus dolencias, a la que la medicina convencional no encuentra respuestas y está desesperada de buscar una mejora a su salud que no llega. Receta en mano pidió a la dependienta que no le diese lo que le había prescrito su médico, que buscase lo más fuerte que tuviese para lo suyo porque aquello no le hacía nada.

La dependienta, tras un momento inicial de duda y con el medicamento de la receta en la mano abrió el cajón de marras y sacó un remedio homeopático. Miró muy seriamente al paciente en cuestión y le explicó que debía seguir con la medicación pautada por el doctor. A la protesta en relación a la falta de resultados recomendó acompañarlo del remedio homeopático, al que atribuyó cualidades potenciadoras de la medicina prescrita.

¿Una forma de hacer más caja? ¿Una mentira piadosa? no lo sé, pero teniendo en cuenta la tendencia patria a la automedicación, la contaminación emergente debida a los restos de medicamentos excretados por nuestro organismo, la resistencia a bacterias y un largo etcétera de efectos sobre el medio ambiente y la salud pública debidos a la falta de responsabilidad con el uso del medicamento, me parece estupendo que los dependientes de farmacia tengan a su disposición herramientas con las que canalizar las inquietudes del personal, al menos en lo que aprendemos a leer. Y si es agüita sin interacciones probadas ni efectos secundarios, mejor.

Por supuesto, de religión no hablamos, cada quien que le rece a lo que le apetezca.

Salud, agua y buenos alimentos.

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