Lo de #Cofrentes17 hay que hacerlo más.

Se puede simpatizar o no con Greenpeace, pero hay que reconocer que sus activistas tienen mérito. Creo que es necesario reconocer la labor de quienes se arriesgan para evitar que la conciencia colectiva se duerma ante los desafíos que tenemos por delante.

Medios de Comunicación

El aumento de las emisiones de efecto invernadero, el modelo energético, la pérdida global de biodiversidad… son muchos retos que pasan desapercibidos entre las noticias del día a día. También son muchos los intereses de distintos grupos de poder político y económico que hacen que estos retos no tengan el peso que deberían en los procesos de toma de decisiones. No hay un planeta B al que acudir cuando acabemos los recursos de este o lo contaminemos tanto que sea inhabitable.

Las escalofriantes imágenes que dejaba la torpe actuación de la Armada hace unos días son un ejemplo claro de la necesidad de actuaciones que permitan darnos cuenta de la manipulación a la que estamos sometidos y cómo se pervierte el interés general en el favor del interés particular de unos pocos. De la manipulación de los medios de comunicación no hablamos.

En este escenario protestar más es una de las cosas que nos quedan por hacer. Como lo que hicieron hace cuatro años 17 personas que se subieron a una de las torres de refrigeración de la central nuclear de Cofrentes para recordarnos que España podría producir de forma renovable el 100% de la electricidad que consume. Evitando, de paso, los riesgos vinculados a la energía nuclear (en esas instalaciones seguras por las que los ecologistas se pasean como Pedro por su casa) o los daños aplazados a generaciones futuras en forma de residuos radiactivos que no sabemos tratar.

Por eso me uno hoy a la campaña que pide justicia. En un país en el que todos estamos supeditados a los intereses de unas pocas empresas que tienen capacidad para comprar la voluntad de los presidentes del gobierno y los ministros que deberían representar el interés general, es muy triste que metamos en la cárcel a las personas que nos invitan a reflexionar sobre las opciones de desarrollo sostenible que tenemos al alcance de la mano.

Lo dicho, hay que hacerlo más y normalizarlo hasta todos podamos hablar y expresarnos sin necesidad de una corporación que nos defienda de los que opinan diferente o, al menos, hasta que la generación renovable distribuida sea la realidad que debería.

2 comentarios

  1. Totalmente de acuerdo, lo que más les ha dolido no ha sido la protesta en sí misma si no demostrar, al entrar sin como tú dices como Pedro por su casa en una instalación que se presume segura, con ese simple hecho ya demostraron que algo falla en un sistema que venden como seguro.

  2. Gracias por tu comentario Isa, está claro que hay que protestar más para evidenciar la falta de responsabilidad ante decisiones que nos afectan a todos.

    Un abrazo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *