Los hayedos se visitan en primavera.

Haya naciendo en primaveraEste fin de semana he encontrado el tiempo que necesitaba para repasar las fotografías de aquella última excursión en el 106. El resultado ha sido la confirmación de una revelación que tuve tiempo atrás: los hayedos se visitan en primavera. ¿Qué dice este loco a las puertas del otoño? Pues eso, que sí, que los colores con el que se visten los hayedos para recibir el invierno están muy bien, pero si quieren un paisaje espectacular, no dejen de visitarme esos hayedos meridionales en primavera.

La alta demanda del sobrevalorado paseo entre rojo otoñal del Hayedo de Montejo o de la Tejera Negra requiere de una planificación y antelación que no deja lugar a la improvisación. Así, a mediados de septiembre las reservas ya han cubierto las plazas disponibles para visitar estos espacios durante el otoño del año en curso.

Que no digo yo que no sea sobrecogedor rodearse de esos tonos rojizos, especialmente cuando contrastan con el blanco de las primeras nevadas. Pero la explosión de vida y color de un hayedo en primavera es algo que no hay que perderse. La energía fluye por todas partes: el sol iluminando las flores que reciben a los insectos polinizadores, el agua del deshielo corriendo por las laderas… el frío se retira y la sobra de esa máquina de capturar rayos de sol que es la hoja del haya invita a pasear sin prisa.

El colorido es una exaltación de la vida: una gama de verdes dibuja la diversidad de hojas de distintas especies forestales compitiendo por dejar atrás los ocres otoñales, manchas púrpuras, blancas y amarillas, salpican el paisaje delatando la presencia de brezos, jaras, retamas y otros arbustos… toda una llamada a salir del letargo invernal y disfrutar de días cada vez más largos. No es algo que se pueda describir con palabras. Se percibe en la piel, la vista, el olfato, el oído y el espíritu.

Y como no se qué más escribir para invitarles a pasear por un hayedo en primavera, comparto estas fotografías del Hayedo de Tejera Negra. Quizá no tengan el mismo efecto en ustedes, pero para mí son un antídoto contra la depresión postvacacional y un estímulo para enfrentar con buena cara lo que nos queda hasta la próxima primavera.

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