¿Tomates en los talones? Mira debajo de las plantillas.

obsolescencia en zapatillasPues eso, que llevo una temporada de cachondeo enviando fotos por guasap de mi talón asomando por agujeros en el calcetín. Los dos primeros no me extrañaron, eran pares totalmente amortizados, pero… nunca había roto cuatro pares de calcetines por esta parte del pie tan seguidos. Hoy, al descalzarme, había algo raro atravesando la plantilla… ¿un trozo de metal? qué raro…

¡Sorpresa! toda la metralla de la foto estaba alojada entre la suela y la plantilla. Y no, no son zapatillas compradas en una web de gangas chinas, son de una tienda de deportes patria. Quizá algún día esos trozos de metal oxidados formasen parte de un sofisticado sistema de refuerzo para dotar al calzado de una ergonomía sin igual en el mercado. Lo cierto es que tras 17 meses de uso (no demasiado intensivo) se ha demostrado como una potente herramienta de obsolescencia programada: no sólo mis calcetines, las suelas (como no he puesto las zapatillas en días de lluvia no me había dado cuenta) están estratégicamente perforadas para desechar las zapatillas en perfecto estado salvo por unas pequeñas rajas listas para jugarme una mala pasada en cualquier momento.

No sabe uno cómo acertar: si son chinos y baratos nos da cargo de conciencia usarlos y la calidad deja mucho que desear. Si no son tan baratos y los compras en el mercado patrio resulta que muy bonitos y responsables pero están listos para dejarte tirado en cualquier momento.

Y menos mal que al metal le ha dado por erosionar para abajo, si llega a ir para arriba…

Bueno, ahora a ver dónde tiro las zapatillas.

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