Separar bien no es un juego de niños.

Como ya ocurriera con “Envàs, on vas?”, la nueva campaña catalana sobre gestión de residuos está siendo polémica. El motivo, el de siempre: se acusa al ciudadano de no saber o no querer reciclar. Y no, la pobre Carlota no tiene la culpa.

Y es que separar bien los residuos no es un juego de niños. Podemos empezar por definir qué es separar bien. Habría criterios ecológicos, técnicos, económicos… pero tras años de discusión y búsqueda de soluciones óptimas hemos llegado a una especie de acuerdo social que es la legislación. Y la Directiva 2008/98/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 19 de noviembre de 2008 , sobre los residuos es la que “manda” en esta cuestión:

antes de 2015 deberá efectuarse una recogida separada para, al menos, las materias siguientes: papel, metales, plástico y vidrio

Así pues, ¿qué problema habría con tirar cualquier plástico o metal al contenedor amarillo? Pues que el sistema de gestión de residuos se basado en el contenedor amarillo, que pretendía dar cumplimiento a la Directiva 94/62/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20 de diciembre de 1994, relativa a los envases y residuos de envases, debería estar superado en 2015.

Pero las administraciones públicas siguen intentando convencer a los ciudadanos de participar en un modelo anticuado, obsoleto e ineficiente que deberá ser corregido antes de 2015. Los motivos de la necesidad de este cambio son varios, entre los que destaca la necesidad de un sistema de recogida separada de biorresiduos, según lo dispuesto en la Directiva de Residuos vigente, que permita su compostaje y la digestión, evitando su depósito en vertedero.

Pero quizá habría que volver al juego de niños. ¿Realmente es intuitivo el concepto de envase? En mi modesta experiencia, siempre me ha resultado más fácil que los niños comprendieran cómo separar residuos atendiendo a los materiales de los que estaban hechos. Es lo natural. El conjunto de la sociedad habla del contenedor “de los plásticos” cuando se refiere al amarillo, pero hay quien se empeña en que sigamos contaminando la materia orgánica y dificultando el reciclado de cualquier plástico que no sea un envase ligero. Afortunadamente los niños son más listos de lo que algunos adultos creemos, saben que pueden recuperar el valor de los residuos y se organizan para conseguirlo al margen de los sistemas formales de recogida.

Entonces, ¿por qué la Administración pública sepulta tanto dinero en campañas que van contra el modo natural, y legalmente obligatorio para los estados miembro de la Unión Europea a partir de 2015, de separar la basura?

Mientras pensamos la respuesta, y para contextualizar el debate, aquí les dejo a unos niños de verdad hablando de residuos. Estos no llevan guión patrocinado ni han ensayado para un anuncio.

6 comentarios

  1. El sistema de contenedores de envases actual se ampara en la legalidad vigente, y se financia con un punto verde que pagan los consumidores al comprar un producto envasado, no un juguete o una sartén. Ampliar la recogida a productos que no sean envases , en su caso, tendrá que ser objeto de la correspondiente legislación. En todo caso es buena noticia que se abogue por una recuperación conjunta en función del material, y no del producto contenido, como se defendía en este mismo blog al posicionarse hace tiempo a favor del SDDR. De acuerdo con la UE, no hay motivo para discriminar un envase en función del producto que lleve dentro, y una legislación sobre materiales reciclables que no dependiera del contenido sería una buena manera de aplicar este principio.

  2. Estimado Miguel,

    Creo haberme expresado mal en algún momento, porque, en caso de tener que apostar por alguna solución, mi preferencia es la recogida separada por tipos de materiales.

    En cualquier caso el sistema de recogida de residuos no se agota en los contenedores y, que yo sepa, el punto verde no está dando solución por sí mismo ni a la gestión de residuos ni a la gestión de residuos de envases. En este sentido y atendiendo al marco legal actual no creo que se pueda criminalizar, y menos con dinero público, a nadie por depositar un cepillo de dientes en un contenedor amarillo.

  3. Hola,

    Encuentro tu blog muy interesante. Veo que englobas vertientes muy atractivas y útiles. Poco frecuente hoy en día ejem.

    ¡Saludos y ánimos para seguir!

    BEATRIZ

  4. Tema peliagudo el que has propuesto, Alberto 🙂

    Yo es que siempre he pensado que hay que simplificarlo al máximo, y puedo pecar de simplista pero… para mí con dos contenedores sería más que suficiente: uno para restos orgánicos y otro para lo demás. Con las debidas plantas de separación de materiales tendríamos creación de empleo y una separación eficaz de residuos para su reaprovechamiento posterior.

  5. Beatriz: muchas gracias por tu comentario y por los ánimos.

    Gloria: ciertamente es peliagudo. Y quizá, con la disponibilidad de tecnología de separación que existe, la mejor forma de recoger los residuos urbanos sea la que tú planteas. Lo que está claro es que para poder utilizarla y evitar los problemas que ocasiona en los vertederos la materia orgánica debería recogerse separadamente. De todos modos, volver al envase reutilizable tampoco sería una mala idea ¿no?

    Gracias por vuestra visita.

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