Feliz y sostenible 2013.

Paz en el mundoYa con los dos pies en el año nuevo quería expresar mi deseo por que este 2013 sea feliz y sostenible para todos. Me vais a permitir que me aparte del deseo de prosperidad, porque creo que, salvo que redefinamos el concepto, lo que toca es decrecimiento.

Quizá podamos medir la prosperidad en términos de felicidad, salud, conocimiento… pero la senda del crecimiento económico infinito hace tiempo que la perdimos y difícilmente la vamos a recuperar. Del más con memos hemos llegado al menos con menos. Y no es sólo un problema de especulación inmobiliaria, deuda, crisis financiera o alejamiento de la clase política de la realidad cotidiana.

Por supuesto también hay mucho de todo eso. Pero de fondo tenemos otros desafíos acuciantes. Como la disminución progresiva en la producción del petróleo y, por lo tanto, el encarecimiento de los productos para los que es materia prima, incluyendo los combustibles sobre los que asentamos nuestro modelo económico. Es la pérdida global de biodiversidad, indicadora de que algo está cambiando de modo que para muchas especies, algunas demasiado parecidas a la humana en cuanto a sus requerimientos ecológicos, no tienen más opción que extinguirse. Es un aumento de las emisiones de efecto invernadero que está teniendo consecuencias sobre la forma en que los seres humanos ubicamos y organizamos nuestras ciudades.

Hay señales para la esperanza. Los indicadores dicen que podemos reinventarnos. Adaptar nuestro modo de vida a las circunstancias que, inevitablemente, se nos vienen encima. Estamos condenados al desarrollo sostenible. Así, si no esperamos crecer para 2013 adoptemos la sostenibilidad como marco para nuestra felicidad.

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