Ecológico y esotérico no es lo mismo.

Una simple consulta al diccionario nos ayuda a arrojar luz sobre el asunto:

ecológico, ca.
1. adj. Perteneciente o relativo a la ecología.

esotérico, ca.

(Del gr. ἐσωτερικός).
1. adj. Oculto, reservado.
2. adj. Dicho de una cosa: Que es impenetrable o de difícil acceso para la mente.
3. adj. Se dice de la doctrina que los filósofos de la Antigüedad no comunicaban sino a corto número de sus discípulos.
4. adj. Dicho de una doctrina: Que se transmite oralmente a los iniciados.

Así pues, el primer concepto tiene que ver con una ciencia que estudia los ecosistemas, mientras que el segundo tiene que ver con saberes ocultos reservados para discípulos iniciados.

¿Por qué es importante distinguir entre estos dos conceptos? Para evitar confundir al consumidor. Así lo pensó la Unión Europea, que reglamentó todo lo relativo a la alimentación ecológica, de modo que quien tenga esa inquietud de consumir productos producidos siguiendo criterios científicos de respeto a los ecosistemas pudiera disponer de un logotipo identificativo que garantizase transparencia en cuanto al origen y producción de esos alimentos mediante el cumplimiento de un reglamento público elaborado con todas las garantías que puede ofrecer nuestra democracia.

Para el que lo observa a una cierta distancia, parece haber cierta conexión entre lo ecológico y lo místico. Basta acudir a una de las muchas ferias que se presumen de lo primero y son el escaparate de lo segundo. También es cierto que en el ecologismo (Definido por la RAE como: Movimiento sociopolítico que propugna la defensa de la naturaleza y la preservación del medio ambiente), hay cierta aproximación a lo esotérico y rechazo a lo reglamentado. Pero resulta que ecólogo y ecologista no son la misma cosa. Estoy de acuerdo en que no ayuda mucho que, en una etapa de austeridad,  la Administración competente pierda el norte, despistando, de paso, a propios y extraños.

¿A qué viene todo esto? pues a que está muy de moda poner en tela de juicio lo ecológico basándose en argumentos científicos antiesotéricos. Y eso está muy bien cuando se pueda aplicar, pero no siempre es el caso. En río revuelto ganan los pescadores. Y si nos dedicamos a tirar piedras contra lo ecológico, podemos acabar beneficiando a lo esotérico. Especialmente si hay una organización que vende una marca de certificación, basada en una rigurosa metodología protegida que garantiza el cumplimiento de no se qué normas vigentes en materia de agricultura biodinámica.

Sí hablo de la agricultura ecológica y de las recientes revisiones bibliográficas al respecto, pero el asunto va a requerir de varias entradas, así que si les interesa el tema, permanezcan atentos a las próximas entregas.

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