Y ¿qué hay de Rivas? ¿es más sostenible que Madrid?

Plaza Ecopolis_082Cuando todavía resuenan los ecos del estudio que decía que Madrid es la ciudad española más sostenible, esta sema se ha concedido a Rivas Vaciamadrid el honor de ser la ciudad española más sostenible, pero con el caché que da que sea la Infanta Elena quien entregue el premio. En esta ocasión no es una empresa privada la encargada de elaborar la clasificación, si no la Fundación Forum Ambiental, a través de un concurso.

Esa es la primera clave para comprender la diferencia entre los resultados del estudio citado y el premio. Mientras que en el primer caso únicamente se estudiaban aspectos de algunas de las ciudades españolas (elegidas por ser capitales de provincia o por su gran tamaño), en el premio participa todo aquel que crea que tiene motivos para conseguir una distinción por su labor en pro de la sosteniblidad. Mientras en el primer caso estamos hablando de una metodología para evaluar indicadores ambientales de grandes ciudades, en el segundo estamos ante un jurado que decide comparando candidatos cuyo requisito es ser ciudades de más de 5.000 habitantes.

Pero el resultado sigue soportando la misma pregunta ¿es Rivas-Vaciamadrid una ciudad sostenible? Pues, ciertamente, no. Hay muchos factores que influyen en la negativa, tales como el modelo de ocupación del espacio o los movimientos de personas y mercancías que genera el modelo de ciudad y actividad de una ciudad como Rivas. Pero, ciertamente, en la ciudad se están desarrollando muchas iniciativas relacionadas con la reducción del consumo energético y una cierta participación de los ciudadanos en la toma de decisiones. Todo ello consiguiendo resultados que hablan más que las campañas políticas que las promueven. En cualquier caso, según el criterio del tribunal de la Fundación Forum Ambiental, Rivas – Vaciamadrid es la ciudad más sostenible. Igual que en el estudio era Madrid, según la empresa que aplicó la metodología. Lo que está claro es que la elección depende de los criterios elegidos para la selección de candidatos y para evaluar la sostenibilidad.

El caso es que seguimos sin vivir en ciudades sostenibles y queda mucho por hacer. Sí que hay ejemplos de iniciativas que permiten afrontar los grandes desafíos que afronta nuestra sociedad. De la capacidad para conseguir visibilidad a esos modelos de sostenibilidad, y de incorporarlas a la gestión local, depende que en el futuro podamos seguir disfrutando de unas condiciones adecuadas de calidad de vida. Por eso hay que tener mucho cuidado en que esto de las ciudades sostenibles no siga el mismo camino que están transitando los teléfonos móviles ecológicos.

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