Diez razones (o más) para prohibir las pinzas de plástico.

Traigo a este blog una nueva cruzada ambiental que deberíamos librar urgentemente. Está, ciertamente, inspirada en la guerra contra las bolsas de plástico de un sólo uso, que tanto ha dado que hablar. Pero vamos al grano ¿por qué deberíamos prohibir las pinzas de plástico para tender?

  • Consumen un recurso fósil escaso: el petróleo. Cada vez nos cuesta más obtenerlo y hay un montón de usos para los que no tenemos sustitutos. Quemarlo para obtener energía o emplearlo para hacer pinzas de plástico supone un despilfarro, frente a la necesidad de materiales médicos y otros polímeros que no pueden ser sustituidos fácilmente.
  • La vida útil de las pinzas de plástico es bastante corta. Sujetar ropa tendida expone a las pinzas a la humedad, al sol, al viento, al calor, al frío… Sí, los plásticos no son biodegradables, pero la integridad de las pinzas de plástico peligra a medida que pasa el tiempo, liberando al medio trozos que irán haciéndose más pequeños y peligrosos para la fauna a lo largo que pasa el tiempo.
  • Se rompen en el momento más inoportuno, incluso las que venden con pretendida resistencia a la radiación ultravioleta. Puede ocurrir cuando la estamos abriendo para tender la ropa, o justo cuando un golpe de viento agita la toalla que cuelga peligrosamente del tendedero.
  • No hay sistemas integrados de gestión del residuo. Una vez rota la pinza ¿quién se hace cargo de los trozos de plástico? ¿los tiramos al contenedor amarillo? ¿qué pasa con los fragmentos que han saltado a la calle y quedan a merced de las aguas de escorrentía?
  • Entre las toneladas de plástico de la isla de basura seguro que unas cuantas son de trozos de pinzas de plástico rotas o, peor todavía, despreciadas por un vago propietario que no las buscó tras una aventura de caída libre.
  • La alternativa, las pinzas de madera, proviene de un recurso renovable y ofrece la posibilidad de retener una pequeña cantidad de dióxido de carbono en nuestros tendederos.
  • Con una gestión forestal sostenible, los productos de madera pueden ayudar a conservar los bosques y a mantener actividad que permita mantener población en el medio rural.
  • Originalmente las pinzas eran totalmente de madera y también sujetaban la ropa.
  • Las pinzas de madera dan más juego a la hora de hacer manualidades, a pesar de la diversidad de pinzas de plástico, digna de análisis.
  • Acabar con las pinzas de plástico pondría fin a las interminables discusiones sobre si deben alternarse o no distintos colores en la misma prenda o en prendas contiguas a lo largo del tendedero.
  • Si las pinzas de madera te parecen aburridas siempre las puedes tunear.

Así las cosas, siendo consciente de lo acuciante de esta causa y la necesaria colaboración de todos, abro los comentarios a recoger más razones para prohibir las pinzas de plástico ¿cuáles son las tuyas?

18 comentarios

  1. Alberto, te olvidás que también hay pinzas de madera de colores. La polémica de alternar colores por prendas continuará.
    Por el resto, totalmente de acuerdo. Yo en casa uso pinzas de madera. Cuando las uso, porque como no hace viento en mi balcón (habitualmente), no le pongo ni pinza ni ná.

  2. Gracias por tu visita Lucía.
    ¿Pinzas de madera de colores? habrá que ver si eso es sostenible o si también le declaramos la guerra…
    Y sí, sin lugar a dudas, lo mejor es tender sin pinzas, quedan menos marcas en la ropa y se plancha mejor.

  3. Totalmente de acuerdo. Las he comprado por baratas, pero al final te salen caras porque se acaban rompiendo o salíendose el muelle y tienes que comprar mas.
    Estaba buscando una página que me dijera cómo reciclarlas.
    La próxima vez, madera.

  4. Gracias por tu visita y comentario Raquel,

    En cuanto al reciclaje no te puedo decir mucho, supongo que habrá manualidades que se puedan hacer con los restos de pinzas de colores. Si lo que quieres es deshacerte de ellas con la conciencia tranquila puedes depositarlas en el contenedor amarillo, al menos el muelle se podría recuperar en un separador magnético de la planta de clasificación de residuos, el plástico es muy pequeño, pero cabría la posibilidad de que también fuese seleccionado como tal.

    Saludos.

  5. Totalmente de acuerdo. Las de plástico aguantan menos las inclemencias del tiempo y se descascarillan a la mínima. Las de madera pueden pudrirse quizás un pelín más fácil, pero es tan a largo plazo, que ni lo cuento. “Heredé” un paquetillo de pinzas de plástico hace un tiempo y las uso ya que no las iba a tirar. Fue hace menos de un año y la mitad de ellas ya andan medio rotas. Sus compañeras de cesta, que son de madera y ya tienen sus años, andan perfectas.

  6. Estoy de acuerdo con todo lo que dices, pero creo que las de madera tienen un problema que no citas: cuando se deterioran (que si, se deterioran), a veces acaban por manchar la ropa…

  7. Gracias por vuestra visita y comentarios Espe y marinela.

    Es cierto que en el alegato contra las pinzas de plástico no he recogido el lado oscuro de las de madera. En mi caso no he tenido problemas de que me manchen la ropa, supongo que donde tiendo las atiza el sol tanto que no les da tiempo a coger humedad y pudrirse. También está la pega de que recién compradas pueden enganchar las medias y otras prendas delicadas, por lo que hasta que se pulen un poco las utilizo en los vaqueros, trapos y otras prendas “duras”.

    En Internet hay varios consejos sobre las pinzas de madera que manchan la ropa (básicamente hervirlas y dejarlas secar) y recuerdo una conversación de parque en la que alguien decía que lavaba las pinzas de vez en cuando. Le preguntaré a la abuela que seguro que me puede dar algún consejo al respecto. Ya os contaré.

    Saludos,

    Alberto.

  8. Hola Alberto,
    recién descubrí tu blog buscando en Google sobre sostenibilidad, plástico y madera y llegué a tus pinzas…me ha gustado mucho el artículo y la manera fácil de contarlo. Saludos desde Múnich,
    Caru.

  9. Las pinzas de plástico duran poco porque los fabricantes les interesa que duren poco. Las podrían hacer resistentes a la luz UV y podrían durar hasta 15 años como las piezas de plástico de los barcos o los interiores de los vehículos. Serían más caras y a lo mejor la gente no las compraría por la diferencia de precio. Mucho que jaros de lo mal que está el mundo, pero no dejamos de comprar productos chinos

  10. Gracias por tu comentario Pedro.

    En una ocasión compré pinzas de plástico que se decían resistentes a la luz, pero han sido de las que menos han durado, no sé si porque realmente no tenían tal protección UV o porque, directamente, estaban diseñadas para romperse por un punto concreto. Lo de la diferencia de precios es parte de la cultura de la inmediatez en la que vivimos: consumo rápido de usar y tirar sin pensar en el coste a medio y largo plazo: conozco pinzas de madera que tienen más de esos 15 años que propones y no fueron tan caras.

    En cuanto a los productos chinos, mientras China siga siendo la fábrica del mundo lo tenemos difícil, quizá podemos elegir marcas americanas que hacen desfalcos fiscales, pero cuyos productos siguen siendo fabricados y ensamblados en China u otros países más relajados en cuanto a normativa laboral y ambiental. O productos alemanes especialmente diseñados para saltarse la legislación sobre emisiones atmosféricas.

    No es del todo fácil ser un consumidor responsable en todos los ámbitos, pero es bueno que podamos hablar de las alternativas.

  11. Pues a mí se me llenan de moho facilemente las de madera :/ tiendo en un lugar que tiene muchos arboles y eso que siempre que quito la ropa quito las pinzas también, jamás las dejo en el tendedero, y aún así se me echan a perder… ni modo, tendré que usar de plastico.

  12. Gracias por tu punto de vista Angélica,

    No había pensado en climas más cálidos y húmedos que el del lugar donde vivo, que es bastante seco. No sé si sirve de algo, pero mi abuela deja las pinzas en una bolsa de tela dentro del cristal de la ventana: están ventiladas y el calor que pasa por el cristal quizá sería suficiente para quitarles la humedad.

    Saludos,

    Alberto

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