El delicado árbol de la vida.

Sí, retomo la sección de pelis que te puedes ahorrar con una un poco más actual que las últimas: “El árbol de la vida”. Delicado hablar de esta peli sin destriparla, debe tener el guión más corto de la historia del largometraje. Da la sensación de que el guionista murió haciendo el trabajo y, como tributo, el director, que también hizo lo propio cuando estaba con el suyo, rodó unas cuantas escenas que alguien montó juntas para hacer una cinta homenaje a ambos.

En resumen, la película son poco más de dos horas de presentación de diapositivas místicas de paisajes, cielos de libro de religión, dinosaurios y formaciones estelares. De vez en cuando aparecen escenas de actores posando. Algunos incluso desarrollan papel durante unos minutos. Y como empieza se acaba. Bueno, peor que empieza, porque te queda alguna duda sin resolver, del estilo: si cojo todas las fotos y vídeos de mi disco duro y las meto en un programa informático que las junte de forma aleatoria ¿conseguiría algo mejor que lo que acabo de ver?

A pesar de todo, seguro que será un éxito de ventas en las estanterías de los supermercados que ofrecen discos dvd con escenas de chimeneas, peceras y demás excusas para tener la televisión encendida despilfarrando recursos energéticos. Es la película perfecta para una siesta de pijama y orinal: tiene todo bueno de los documentales de naturaleza y casi todo lo peor de las películas de sobremesa: paisajes bucólicos y escenas inconexas que no requieren mucha atención.

Y como dicen que una buena entrada bloguera tiene que tener cuatro párrafos, aprovecho para decirles que no esperen en la pantalla más de lo que puedan leer en cualquier sinopsis de la película.

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