2012 Año Internacional de la Energía Sostenible para Todos.

2012 ha sido proclamado por Naciones Unidas como el Año Internacional de la Energía Sostenible para Todos. Empezando por el final, conviene recordar que 1.400 millones de personas carecen de acceso a la energía moderna, en tanto 3.000 millones dependen de la «biomasa tradicional» y carbón como las principales fuentes de energía. Sin acceso a la energía eléctrica escribir o leer en este medio, que en nuestro entorno es cotidiano, sería imposible. Pero una gran parte de la población mundial no dispone de energía eléctrica. Y se calienta o prepara la comida con lo que encuentra a mano para quemar. De esterilizar biberones o chupetes, mejor no hablamos: la energía es fundamental en nuestro modelo de desarrollo, no sólo para acceder a la cultura o el ocio, también en lo que a la higiene o a la salud se refiere.

Sostenible: implicaría un acceso a la energía de la generación presente sin comprometer a las generaciones futuras. Actualmente producimos una gran parte de la energía mediante la quema de combustibles fósiles. Agotar un recurso no renovable compromete la posibilidad de que en el futuro se siga obteniendo energía de esa misma manera. Como regalo, en esa combustión se generan gases de efecto invernadero que afectan, irreversiblemente al clima del planeta. Y otros gases y partículas contaminantes que afectan tanto a la salud de las personas como a los ecosistemas.

También sabemos producir energía a partir de procesos de fusión atómica. Generan menos emisiones de gases de efecto invernadero pero crean riesgos de consecuencias inaceptables. Al menos para los que las sufren. La sostenibilidad implica cautela, evitar posibles daños y buscar alternativas. Adicionalmente, en nuestras centrales nucleares se producen residuos radiactivos que no sabemos gestionar. Únicamente podemos almacenarlos, con la pertinente polémica, para trasladar el problema a unas décadas más tarde. Esto atenta contra el principio de equidad intergeneracional, por lo que tampoco parece la mejor manera de producir energía sostenible.

Existe un modelo alternativo, de autosuficiencia distribuida: que cada punto de consumo se convierte en su fuente de energía y el exceso se reparte. Disponemos de tecnología capaz de hacer posible ese sueño. Pero falta voluntad política. Las decisiones mediante las cuales se invierte el dinero público en mantener una industria basada en una forma obsoleta de obtener energía nos alejan del objetivo. Y abre una brecha que tienen nombre propio: pobreza energética, que, por cierto, es el tema del día en twitter. Toca revisar el modelo energético y toca hacerlo ya.

Un comentario

  1. He leido con atención vuestro post, me ha parecido muy interesante y redactado con mucha claridad. Enhorabuena por vuestra web y por este post en particular.

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