Ha terminado bien para los tiempos que corren.

Ya está. Ha terminado, justo con el año 2011. Empezó un poco antes, en verano de 2010. O quizá antes todavía, pero la fecha clave es 26 de julio de 2010: fecha de la carta de despido que iniciaba la última etapa de una larga lucha. Tocaba intentar la conciliación, que la empresa ignoró, y, posteriormente, presentar demanda. La sentencia fue clara: reincorporación o indemnización. Y parece ser que, una vez despedido, la mejor forma de seguir incordiando al empleado es alargar la agonía mediante un goteo de visitas al juzgado.

Pero hoy, 30 de diciembre de 2011, ha terminado todo. En palabras de la empleada del Juzgado de lo Social nº 14 de Madrid “ha terminado, bien para los tiempos que corren”. Acabo de cobrar los últimos 27 euros, en concepto de intereses de demora, de la condena impuesta por la sentencia 59/11 al empresario que decidió poner fin a mi carrera como técnico especialista en información ambiental. Por supuesto, su empresa no aparece en mi curriculum. A su cliente le di todo lo que tenía. Como recompensa: la oportunidad de ampliar horizontes.

Y eso hice: revisar las causas que me habían llevado a esa situación, escuchar los consejos que recibí, pedir algunos que nunca llegaron… y seguí andando mi camino. Mirar desde dónde vengo y plantearme dónde quiero llegar. Afortunadamente la sentencia salió a mi favor y, dosificado en cómodas cuotas, he contado con un colchón económico que me ha permitido frenar un poco el ritmo y dedicarme a saltar de charco en charco. 2011 ha sido un año de recuperar el tiempo perdido. De vuelta a los orígenes: algunos proyectos duros de consultoría y asesoría, muchas clases, con un público más diversificado que nunca, y, sobre todo, contactos, nuevos y antiguos, que han estado cuando y donde había que estar.

El balance del año que se acaba: positivo, muy positivo. Sí, he tenido épocas más tranquilas, con más ingresos, mayor proyección o visibilidad profesional. Pero 2011 ha sido un año para mí, de descubrimiento interior, de vuelta a la persona, con nuevos retos e incentivos para seguir trabajando día a día. Ha sido el año de perder el miedo al futuro, de saber que hay que luchar por aquello en lo que uno cree, sin pensar en recompensas, sin temer derrotas.

2011 termina. Bien para los tiempos que corren. Y abre la puerta a un 2012 lleno de ilusión y cambios que afrontar con las herramientas que hemos aprendido a manejar durante todo este camino y otras que iremos descubriendo a nuestro paso.

8 comentarios

  1. Siempre es una alegría leer algo así. En primer lugar por saber que te va bien y en segundo lugar porque los que estamos en una situación familiar nos alimentamos de palabras como estas y las guardamos para épocas en las que tenemos hambre de ánimos. Me alegro mucho Alberto y gracias por compartir tus palabras.

  2. Muchas gracias por tu comentario Rubén, alimenta las ganas de compartir. Personas hablando de cosas de personas ¿no eran eso las conversaciones?

    Mucho ánimo en tu recuperación y Feliz Año Nuevo.

  3. Mira hacia adelante. Mi caso es muy parecido al tuyo sólo que yo aún no lo he conseguido cerrar del todo.

    Ha sido tiempo de reflexión y ahora lo que tenemos que hacer es ser positivo y como tú bien dices, perder el miedo.

    Mucha suerte.

  4. Tus palabras me dan mucho ánimo. Ya bastante nos quitan, para que además nos nieguen el derecho a pelear.

  5. Muchas gracias por tu visita y comentario.
    Estamos en tiempo de pelear y no nos queda otra que defender nuestros intereses. Cada vez más, el trabajo es un medio para alcanzar fines como la subsistencia o conseguir recursos para el desarrollo personal. Las dependencias no son buenas, especialmente si nuestra capacidad de trabajo nos puede proporcionar independencia o libertad a la hora de elegir una determinada situación laboral.

    Mucho ánimo y gracias por tu visita.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *