De lo difícil que es definir empleo verde.

© Greenpeace / Kate Davison
© Greenpeace / Kate Davison

Empezamos con una cita para ilustrar el estado del arte:

“La etiqueta incluso podría hacer más mal que bien. John Martin dio un ejemplo de cómo la definición vaga había afirmado, citando estimaciones de Eurostat, la Oficina de estadísticas oficiales de Unión Europea, que sólo el 2% de los empleos en Europa eran “verdes”, a pesar de que la OMC y la Organización Internacional del trabajo, mediante una definición mucho más amplia, colocan esa cifra en 20%. El verdadero debate debe ser acerca de la pérdida de empleos y su creación. Sería más preciso pensar en “verde” para impregnar toda la economía; esto es tratar mucho más que el medio ambiente.”

Que cada vez que escucho a un político hablar de empleo verde me da la sensación de que me están intentando vender una moto sin ruedas no es nada nuevo. Me sorprende poderosamente la cantidad de estudios sobre las posibilidades generar empleo que tiene el sector ambiental y de las cifras que se publican al respecto, cuando no tenemos claramente acotado qué entendemos por “sector ambiental”. Soy incapaz de encontrar la profesión que he estado desarrollando durante los últimos años en la clasificación nacional de ocupaciones ¿por qué me debería fiar de discursos que hablan de lo bien que va un sector que ni se molestan en definir?

Por eso me ha sorprendido gratamente la presentación del Libro “Green Jobs. Empleo verde en España 2010” (por aquí lo puedes ver en diferido). En particular la ponencia de María Isabel Martínez y su reflexión sobre las dificultades a la hora de delimitar el sector y los empleos verdes. Es un tema muy trillado, pero mientras que no tengamos una definición clara o una herramienta estadística que recoja adecuadamente  esto del empleo verde, es imprescindible que cada estudio sobre el asunto aclare en que se basa para obtener las conclusiones que presenta.

Leeré con mucho cariño “Green Jobs. Empleo verde en España 2010“. En un primer vistazo diagonal tiene muy buena pinta, al menos en lo que al fundamento estadístico se refiere. Sí se evidencia es que eso de la información ambiental, que colamos entre los “Perfiles de las Ocupaciones Medioambientales y su impacto sobre el empleo“, no se sabe por donde agarrarlo. En la cola de lectura tengo otro estudio sobre la materia que me está dando pereza, especialmente, a pesar que soy consciente de que cuenta con grandes profesionales, desde que me encontré escritos por otros mis prejuicios sobre la organización que lo publica.

En cualquier caso, a falta de datos que tampoco se hasta que punto me interesan, me dejaré seducir por las aproximaciones cualitativas: me piro a ver qué se cuenta en las Jornadas de perfiles profesionales en medio ambiente. Hasta otro rato.

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