Blogs, conversaciones y feisbuc.

Si algo de interesante tiene la web 2.0 es la posibilidad de conversar. Conversaciones diferidas en el espacio y en el tiempo, pero conversaciones al fin y al cabo. Una ventaja sobre el chat, no es necesario estar conectado en tiempo real, basta con dejar una aportación cuando uno se conecte a Internet o cuando encuentre la conversación. Una ventaja sobre el debate en el bar, la conversación queda registrada en forma de entrada con comentarios o, en el mejor de los casos de entradas cruzadas a base de enlaces y comentarios, de modo que cualquiera puede aportar cuando y como quiera o pueda.

La web 2.o ofrece una amplia gama de herramientas para publicar y participar en la conversación. Algunos preferimos el blog. Gestar una entrada es un proceso más elaborado que cambiar el estado en una red social o soltar lo que pasa ahora en un tuiteo. El control de los contenidos también es otra buena excusa para decantarse por un espacio autogestionado fuera de las herramientas sociales cerradas y controladas por terceros. Incluso la costumbre, porque, todo sea dicho, los blogueros estaban antes.

Y claro, a un bloguero le gusta que le lean. Buen motivo para enlazar el blog con la cuenta de, por ejemplo, facebook. Y aquí vienen los problemas. La conversación se bifurca. El contenido aparece por varios sitios y los comentarios se dispersan. Los amigos que no conocen Internet más allá de los límites del facebook no van a exponerse a los riesgos de salir de allí donde se sienten seguros y los seguidores del blog no se van a molestar en abrir una cuenta en feisbuc, agregarte en esa plataforma y publicar los comentarios allí. Lógico y normal. Dos tipos de público, dos formas de participar en la conversación. Ahora donde dice facebook añadimos linkedin, xing y las que correspondan. Por mucho que se empeñen los vendedores de publicidad contextual, las relaciones y dinámicas entre grupos de personas son variadas, complejas y no se pueden simplificar en una sola plataforma, especialmente si requiere crear una cuenta de usuario y no explota las posibilidades de integración con otras herramientas de publicación. Tampoco creo que sea deseable que todas las interacciones personales de un individuo sean trazables a través de la red, pero eso es otra cuestión.

Todo esto venía porque Txema ha encontrado una forma de importar al blog los comentarios que dejan a los usuarios de facebook a los contenidos creados en wordpress. La duda que me asalta es, después de exponer las opiniones de mis contactos en facebook a mi blog ¿cómo se van a enterar de la conversación que generen? Si una persona que sigue el blog desde fuera de facebook contesta al comentario importado desde esta plataforma ¿cómo se entera la persona que comentó a través de facebook? Supongo que la solución pasa por prescindir de facebook, pasar de la asimetría que crea y volver a la red 2.0 como debería ser: distribuida y abierta.

De momento, sigo publicando por aquí y, si lo haces, me parece bien que me leas donde puedas y donde quieras. Como a Txema, me gustaría que la conversación que cualquiera de mis entradas pudiese generar se reflejase en este mismo blog mediante comentarios, enlaces de referencia o lo que sea. Pero nunca le digo que no a una buena conversación, sea donde sea, especialmente si no hay que teclear y es con unos refrigerios de por medio.

2 comentarios

  1. Complicado asunto este que comentas, Alberto. Me temo que sin solución y que va a peor. Las conversaciones se fragmentan y la lectura en diagonal se impone. Pero que eso sea la tónica general no quiere decir que todos a una como fuenteobejuna. Hay que buscar huecos y tomar decisiones. Y la mayor parte de las veces no pasan por cantidad sino por calidad.
    Que te venga bonito este año.

  2. Gracias por tu visita Julen, nos centraremos en la calidad y la sostenibilidad… en cantidad, dicen que toca decrecimiento.

    Espero que el 2011 también te trate bien.

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