Ayer en CONAMA10: día de la bici.

Distintas actividades relacionadas con la bicicleta como medio de transporte urbano (La Red de Ciudades por la Bicicleta: proyectos y propuestas (AE-11) y La bici como medio de transporte urbano:experiencias de éxito en España (ST-17)) llenaron ayer el aparcamiento de bicicletas del Palacio de Congresos, tal y como se puede ver en la foto (las que no salen son la de @clementealvarez, ni la mía que fui en autobús por solidaridad).

Por la tarde estuve tuiteando desde la Actividad Especial organizada por ACA “La situación del voluntariado ambiental ante un período de crisis. Retos y oportunidades (#AE20)” y por la mañana encontrando las ideas que traigo por aquí en relación a la Agenda 21 Local como instrumento global de gobernanza:

  • Hace falta pasar de los diagnósticos a la acción.
  • Hay que buscar la integración jurídica de la Agenda 21 en la realidad de la entidad local.
  • Lo que no se lleva al pleno municipal difícilmente se toma en consideración.
  • No es bueno pontificar sobre los planes de acción local: no son inamovibles.
  • La Agenda 21 Local puede ser un instrumento para agrupar el resto de planes de actuación municipal en tanto que se considere la participación como un interés estratégico, permitiendo incluir la planificación estratégica en el plan de acción.
  • Poco a poco se va adaptando el modelo de secretario municipal jurista que fiscaliza a una figura de gestor municipal.
  • La Agenda 21 Local puede ser el “Libro gordo de Petete” para la implantación de políticas sostenibles en los municipios.
  • Cuando los programas políticos incorporan la lista de actuaciones propuestas en el marco de la A21L es indicativo de que esto funciona.
  • A21L es un proceso, no un proyecto que empieza y termina. “Más bien es como un hijo al que se está vinculado hasta que uno la palma”.
  • Es necesario traducir al lenguaje ciudadano y al idioma de la gestión municipal el lenguaje técnico de empleado, de modo que todos los agentes implicados puedan comunicarse y participar en igualdad de condiciones.
  • “Cada uno en su casa se compara muy bien”, pero los indicadores sirven para algo que no se ha hecho nunca: cerrar los ciclos de gestión.
  • La participación debe plantearse como una decisión colectiva y no como la legitimación de decisiones tomadas de antemano.
  • Cuando a los vecinos se les da un micrófono lo utilizan para protestar, pero es que no debemos callarnos cuando vemos como el interés general se va perdiendo por el camino.
  • Es necesario explicar cómo funcionan las cosas a las personas, de modo que las capacitemos para discutir, presentar propuestas… participar.
  • La participación no debe ser informativa, debe ser ejecutiva, formar parte de nuestra vida y establecer una vinculación continuada.
  • El ciudadano particular tiene muy poco espacio para la participación: normalmente se traga las decisiones de otros agentes y no puede votar consecuentemente cosas que no se explican en su lenguaje y, por tanto, no entiende.
  • Se deben seguir mejorando los mecanismos para conseguir que la participación sea real a todos los efectos.
  • Hay que tomar siempre lo positivo, ayudando a la participación, pero sin olvidar que hay mucha gente que no es capaz de conectarse a una máquina.
  • Muchos municipios no entienden qué es la Agenda 21 Local ni los procesos de participación.
  • En la fractura entre políticos y técnicos, cuando fracasan las palabras se puede hablar en términos monetarios.
  • Es necesario formar a las personas que van a ser alcaldes para que puedan hacer algo más que dedicarse a resistir, en mayor o menor medida, las presiones de los agentes económicos.
  • Las encuestas realizadas sin criterios estadísticos válidos no pueden resultar en informes fiables.
  • La estandarización de modelos no vale en la gestión de la sostenibilidad local.
  • Hay que evitar los escenarios de participación artificiales. Si no conseguimos atraer a la gente a los foros hay que salir a buscarlos donde están, encontrarlos en sus escenarios naturales de participación.
  • Es necesario establecer un marco mínimo común para que todos sepamos de qué estamos hablando cuando trabajamos en Agenda 21 Local.

También salí con propuestas de grupos en feisbuc:

  • “Ciudades que primero firman la carta de Aalborg y luego se paran ha reflexionar sobre lo que implica”.
  • “Municipios que incorporan a sus agendas actuaciones en materias que no son de su competencia y luego no pueden ejecutar”.

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