Es más divertido comer pipas junto a un hormiguero.

Si duda lo más importante que he aprendido en los días de mi vida. Sin libros, ni cursos, ni catedráticos o compañeros con dilatada experiencia: ocurrió allí, sin más. Un 25 de mayo de 2006, junto a mi pareja, sentados en un banco, en una calle de nuestro barrio, junto a un jardín, mano a mano con 200 gramos de pipas. La verdad me fue revelada, todo encajaba por fin y la vida volvía a cobrar su sentido. Que lo sepa todo el mundo:

ES MÁS DIVERTIDO COMER PIPAS JUNTO A UN HORMIGUERO

Pruébenlo antes de que esté prohibido, si es posible, en compañía.

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