Monsanto, transgénicos y decisiones sobre el hambre en el mundo.

Cuando se habla de incentivos perversos, la imaginación se relaja y viaja a peliculeras historias conspiranoicas. Pero no hace falta irse lejos para encontrar ejemplos que ilustran las ineficiencias en un sistema de toma de decisiones basado en indicadores monetarios. Hoy toca la agricultura transgénica, el hambre en el mundo y las corporaciones multinacionales. De la mano de un artículo leído en grist.org.

Para los que no estén en el tema conviene introducir explicando (como muy bien hace Tom Philpott) que Monsanto es a la industria agrícola lo que Microsoft al mercado del software. Según el artículo enlazado, en los tres primeros meses de 2009 esta multinacional habría invertido 2 millones de dólares en apoyar una iniciativa para promover el uso de semillas modificadas genéticamente en países en desarrollo.

El hambre en el mundo es un asunto que inquieta a la mayoría de la población y parece que cualquier iniciativa para acabar con ella está bien vista. Por ello intentar demostrar que la agricultura transgénica no es la solución resulta bastante complejo. A pesar de que es evidente que la seguridad alimentaria es un asunto de redistribución, no de producción. Pero esto es todavía más complejo de explicar.

Nos quedaremos con que estos días Monsanto también es noticia porque sus soluciones para la agricultura están quedando fuera de juego. Monsanto estaría perdiendo mercado debido a que alguno de los genes de resistencia a los herbicidas ha saltado de sus granos transgénicos a las malas hierbas. El “problema” es doble: el tiempo va dando la razón a los que alertan sobre los riesgos de los cultivos transgénicos y, por otro lado, lo que parecía una solución a los problemas de la agricultura intensiva conseguirá intensificar los problemas de la agricultura (me perdonen la redundancia).

En resumen: las empresas están para hacer dinero. El común de nuestros problemas como seres vivos no son monetarios, por lo que no estaría mal considerar otros indicadores a la hora de tomar decisiones. Del mismo modo, conviene que no sean intereses privados los que condicionen las medidas tomadas en virtud del interés público.

3 comentarios

  1. Bueno, pues aquí tienes una ocasión de explicarte.

    En primer lugar, ¿qué tienen de malo los cultivos genéticamente modificados? ¿Acaso no lo son todas las variedades que consumimos?

    Vale, Monsanto = Micro$oft, pero ¿podría haber una compañía que modificara cultivos por altruismo = Linux? ¿Por qué no?

    Otra pregunta, ¿cómo saltan los genes de los cereales a las hierbas? ¿Cuál es el vector que los introduce?

    Esta pregunta va para nota 🙂

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *