Dos ruedas no es ecológico

Estamos en la semana de la movilidad sostenible. Ha venido precedida de una intensa campaña publicitaria en diversos medios de comunicación para reflotar la popularidad de un vehículo que el año pasado por estas fechas ocupaba el segundo puesto de las listas de fracasos tecnológicos. No se si será funcional, algunos sólo los quieren para hacerse la foto:

los policías lo ven poco ágil y un tanto ridículo. “Sólo lo sacamos si vienen los políticos”

Lo que si tengo claro es que no es ecológico. Es normal que un motor eléctrico tenga menos emisiones atmosféricas que uno de combustión. Pero no por eso el invento es respetuoso con el medio ambiente. Las baterías tienen una vida útil limitada al final de la cual generan residuos peligrosos. Y seguimos necesitando cargarlas ¿de dónde sale la energía necesaria? No puede ser ecológico, pese a que se empeñen:

Según estudios realizados en EE UU, si se compara el combustible fuente (petróleo frente a la mezcla de combustible para producir electricidad), más el coste de distribución o transporte, Segway es 11 veces más eficaz que un coche medio, y más de tres veces incluso que una motocicleta.

No se pueden sumar peras y manzanas. ¿Qué criterios se han escogido para hacer estas comparaciones? ¿Por qué no comparamos el invento con cosas similares? ¿Cómo queda el cacharro al lado de una bicicleta eléctrica? ¿Y de algún invento solar futurista?

Y lo peor de todo es que seguimos utilizando el adjetivo ecológico demasiado alegremente. En el ámbito de la Unión Europea ecológico es un término que debería emplearse únicamente para productos o servicios que cumplen unos criterios públicos y ofrecen información transparente sobre sus efectos ambientales.

En conclusión, que si hay que invertir dinero público para reactivar el consumo preferiría que mi Ayuntamiento dotase a los agentes de la policía local de bicicletas eléctricas. Tampoco podemos decir que sean ecológicas, pero son más baratas. Y me gustaría pensar que la inversión pública y el uso por parte de los agentes municipales ayudarían a normalizar el uso de la bici como medio de transporte urbano.

Julen analizaba el tema hace unos días:

Es evidente que la idea de movilidad usando la bici vive en el terreno del “dime de qué presumes y te diré de qué careces”. A cualquier político se le llena la boca hablando de carriles bici pero cuando se genera una infraestructura como los túneles de peaje de Artxanda desde luego que estas opciones de uso de la bici quedan en la estantería de la utopía.

No estamos en un lugar en el que exista ningún plan serio para considerar la bici un medio de transporte. Carriles bici que van de ningún sitio a ninguna parte, bicicletas de quita y pon para hacer publicidad, fotos de políticos cuando hace falta mostrarle al mundo que las bicis no son sólo para el verano. Así funciona esto, por si acaso, con gabinete de prensa, que hay mucho que vender.

Lo dicho, que no estaría de más que la bici se considerase un medio de transporte… ¿te bicivilizas?

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