We got it goin’ on

Llevaba unas semanas sin salir de sarao y se echaba en falta. No me he ido a la Francia profunda y encantadora, pero no me puedo quejar de fin de semana: mi pareja me ha llevado de concierto a Barcelona. Yo tampoco soy era muy aficcionado a Bon Jovi, pero he disfrutado como un enano. Y no sólo de la velada musical.

No se cuantos kilómetros se pueden caminar en Barcelona un fin de semana, pero nosotros los paseamos todos. Conseguí agotar la batería de la cámara de fotos mucho antes de lo previsto. Para dos días… no me llevo el cargador… del concierto tengo un maravilloso recuerdo, agujetas en lugares insospechados, lo que sacamos con el móvil y lo que se va dejando caer por la red, que no es poco.

Uno de los momentos místicos del fin de semana, arropado por el aroma de los tilos en flor de la Rambla de Cataluña, fue descubrir cómo se transmiten las emociones y la empatía más allá de los idiomas. Mi chica me hizo ser consciente de aquel olor familiar. Al pararnos a comentarlo, una pareja que caminaba un par de pasos por detrás de nosotros se detuvo y nos preguntó. No se si conseguí hacerme entender con mi inglés de nivel medio, pero fue suficiente para compartir unos instantes mágicos con aquella otra pareja que descubría el aroma del tilo en flor.

Visita en detalle a la Sagrada Familia, a la “Catedral del Mar”, (irán apareciendo en Flickr) comida romántica en la “plaza de las palmeras“… una cerveza sin alcohol

Desde nuestro asiento

Pegando botes

Total, que después de un par de horas de teloneros, convenciéndonos de lo bueno que era nuestro sitio y lo bien que estábamos allí sentaditos, una estampida incontrolable  al principio de la actuación de Bon Jovi nos arrastró al barullo a pegar botes.

Hasta conocer a mi chica, las referencias a Bon Jovi se reducían, básicamente, a las cintas que mi prima llevaba al pueblo en verano y una fiesta con versiones electrónicas del “allways” en el desaparecido Die Mauer, The Wall, Virtual Sound o como se llamase en aquella época. El domingo tocaron todas las que me sabía y las que he ido aprendiendo por el camino. Disfruté como un enano y, aunque no sabía que pudese ocurrir, he vuelto con agujetas hasta en la barriga (tengo que empezar a tomarme en serio lo de ir a trabajar en bici).

Tras un par de horas de sueño, escasamente tres, el lunes comenzaba con responsabilidad ambiental.

Por cierto, ya tenemos funcionando el participatron, se me olvidó incluir la palabra beta por algún lado, pero bueno… No se si nos animemos, pero el amigo Pablo lo ha anunciado en un lugar privilegiado.

5 comentarios

  1. El “Livin’ on a prayer” tuvo que ser apoteósico. Es mi tema favorito de BJ, el temazo.

    Barcelona mola. Estuve el verano pasado un fin de semana aprovechando que mi hermana estuvo trabajando por ahí. La combinación montaña – costa da una hermosura especial a las ciudades, y Barcelona lo tiene. Claro que la mancha gris del cemento y el asfalto en algunas zonas prácticamente ha engullido las laderas y las playas. Por cierto, generoso el mes de Mayo en lo que a lluvias se refiere para aliviar las reservas de los embalses que abastecen a BCN.

    Mi último comentario se refiere al Die Mauer. He leído la noticia sobre la sanción por exceso de aforo. No sabía que aún sigue esa discoteca. Lo mismo que el RKO. Me acuerdo de haber ido a ambas con 16 o 17 años. El Die Mauer cuando fui se llamaba Virtual Sound, como mencionas en el texto. Sólo estuve una vez, pero fue la primera vez que vi el “megatrón” (potente chorro de humo de discoteca vertical desde el techo a la parte central de la pista) y todos como locos “duchándonos” bajo el. El RKO también lo recuerdo con cariño. Una vez que fui era la fiesta Cherry Coke que con motivo del lanzamiento de dicha bebida y el tema promocional de la misma, del que me imagino te acordarás. Lo tengo por ahí por si quieres que te lo mande.

    Nada más por hoy. Me voy a dormir que ya va siendo hora.

    Mikel.

  2. Buenas Mikel,

    Efectivamente, apoteósico como It’s my life, la red está sembrada de vídeos del concierto.

    También estuve en una fiesta Cherry Coke, en el Virtual Sound (o como le tocase llamarse). Por cierto, la noticia es de mediados de los noventa, ¿de qué te crees que nos mudamos a Paladium? Los pases gratis tuvieron mucho que ver, pero esta nos quedaba más a mano, hasta que la cerraron definitivamente.

    Un abrazo,

    Night Power.

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