tem tecma 2008, la feria

Azafato en una feria

Contenedor amarillo adaptadoVengo del Tecma. Con sabor agridulce, me perdonen si se me escapa alguna frase soez, no es mi intención herir los sentimientos de las personas y los personos que lean esto, que tampoco es una reseña de contenido técnico sobre la feria.

La cita es un clásico en mi calendario. Se trata de una feria especialmente interesante si, de alguna forma, te dedicas al mundo de los residuos. La mayoría de los expositores son empresas relacionadas con contenedores, vehículos, recogida selectiva y equipos de clasificación y tratamiento de residuos. También hay un importante espacio dedicado a mobiliario urbano, básicamente parques y jardines.

Los expositores se completan con publicaciones especializadas, alguna empresa de servicios, sistemas de tratamiento de agua y otras pocas de instrumental para control y seguimiento de todo tipo de vertidos industriales y emisiones atmosféricas. Por supuesto la feria también cuenta con la presencia de la Administración y asociaciones sectoriales.

No recuerdo cuando fue la primera vez que asistí, seguramente en misión comercial. Se convirtió en costumbre cuando la empresa en la que trabajaba un amigo empezó a exponer año tras año. Por lo menos una tarde, a saludar, solía pasarme. Recuerdo que un año fui expresamente a interesarme por sistemas de contención y recogida de derrames de sustancias peligrosas. Todo un mundo el del cubeto y los absorbentes: si tienen dudas ya saben como ponerse en contacto conmigo.

Esta edición ha acusado la crisis. Más espacios abiertos y zonas de descanso daban apariencia de una caida importante en el número de expositores. Entre las ausencias se cuenta la empresa en la que ya no curra mi colega. Los pichigüilis escaseaban y, por un momento, pensé que las azafatas también.

Si algo caracteriza el tecma son los camionatos y las chavalas. Hasta el extremo de ser considerado como el hermano mayor de las ferias de vehículos. Ya se sabe, el carraco es un medio de exhibición de poderío del macho. Para captar su atención y ablandarle la cartera tiene que haber carne: Jamón y tías buenorras. Aquí no hablamos de particulares que buscan coches de ocasión. Hablamos de señores alcaldes y directores de subcontratas de residuos… ellos también tienen que presumir de dinero, público.

Me ha llamado la atención ver un importante número de expositores desatendidos o atendidos exclusivamente con comerciales de sexo masculino. En otras ediciones, quitando la modesta (o tacaña) empresa en la que curraba mi colega y algún otro matao que vendía programas de ordenador o que ofrecía mediciones de ruido, el resto, quien más quien menos, tenía una o dos chicas sonrientes en minifalda. Pero hoy no se veían por ninguna parte. No sabía que pensar… será que nos ha entrado el conocimiento y el medio ambiente vende sin necesidad de estimulo del instinto de perpetuar la especie…

La respuesta a la vuelta del último pabellón: el de las administraciones. Normalmente, en condición de anfitriona, la Comunidad de Madrid ponía un expositor desatendido con un par de folletos. Podría ser que hubiese algún ayuntamiento más y otros expositores de otras administraciones, pasaban desapercibidos.

Este año no. Se ve que el presupuesto para camiones y tela no se ha estirado mucho. Así que para mantener el nivel y la fama de la feria este año las chatis van a cuenta de diversos ayuntamientos que, básicamente, ofrecían lo mismo que en Fitur pero sin gorras ni esterillas de playa.  En honor a la verdad, diré que había algunos folletos relativos a iniciativas de Agenda 21 y varios cuadernillos de pinta, recorta y colorea. Era difícil prestarles atención.

Tal vez, si han llegado hasta aquí pensarán que soy un cerdo machista. Me disculpen, sobre todo la compañera del currele que me he encontrado y las mujeres (curiosamente ninguna de ellas azafata buenorra) con las que he hablado mientras tomaba estas fotosAzafato en una feria: lo siento, no está en mis planes comprar a corto plazo.

La intención de esta entrada es llamar la atención sobre el esfuerzo que requiere conseguir una nueva masculinidad. Especialmente por parte de esas administraciones que tienen en su mano decidir si llevan el mismo número de hombres y de mujeres para atender a los visitantes de una feria tan especializada como el tecma. La otra alternativa es seguir fomentando comentarios similares a este.

Por cierto, no he encontrado publicaciones relativas a los resultados de la gestión de residuos ni al grado de cumplimiento de los objetivos fijados en la normativa europea.

El climax del tecma es el final de feria. El último día, a última hora, corren la cerveza y el vino, el embutido y el queso. Suena el claxon de los camiones… ruido atronador y azafatas pegando saltos, supongo que para celebrar la liberación de los tacones, y subiendo a las cabinas. Seguramente este año se venderá menos que cualquier otro.

Pero todos volverán contentos a sus casas, que es de lo que se trata ¿no?

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