¿Te tratan bien?

Julen anda moviendo la conversación digital para el World Cafe del 5 de junio. No podré estar físicamente ni en directo, pero no me voy a quejar: la “semana del medio ambiente” también se promete interesante.

Se plantean tres cuestiones. No son fáciles de abordar, pero aquí dejo unas notas sobre el protagonismo de las personas en las organizaciones que me gustaría compartir. Disculpen que sea un poco pudoroso, pero no estoy en mi mejor momento.

– Relata una experiencia satisfactoria en tu organización (o en otra que conozcas) en la que las personas hayan sido protagonistas y la organización se haya visto beneficiada:

Experiencias satisfactorias habría muchas, tanto en organizaciones con ánimo de lucro como en otras sin él, con enfoque de servicio público y en el plano estrictamente privado. Pero no siempre es fácil calibrar cómo de protagonistas son las personas ni cómo de beneficiadas salen las organizaciones: diferenciar la realidad física de la jurídica es relativamente sencillo, pero me cuesta más cuando hablamos de las relaciones que se establecen entre esas dos realidades. ¿Beneficios? En ocasiones es una cuestión de escala. Me quedo con la más reciente, pero no es la única.

¿Te han tratado bien? Es una pregunta que suelen hacerme cuando, puntualmente, participo en un grupo de trabajo, a través de la organización que contrata a la empresa para la que trabajo. La pregunta suele responderse con un sí. Voy allí en calidad de técnico, a compartir con otros técnicos. Sin chaquetas ni colores. Es difícil, porque, de algún modo, queda latente un cierto prejuicio… ¿tú de quién eres? ¿de dónde vienes? ¿quién te manda? Suelo llevar buenas referencias, que eso también ayuda.

Los protagonistas de la experiencia son personas que se reúnen a revisar un Módulo de Sensibilización Ambiental o a reflexionar sobre la repercusión de las ocupaciones del sector ambiental en el empleo. Un grupo de trabajo que pone en común experiencias, inquietudes, ilusión…

El beneficio para la organizacióndepende de la escala y de la realidad jurídica que analicemos. En última instancia, la sociedad se beneficia de los resultados y de la retroalimentada motivación que aportan estas experiencias a las personas que participan en ellas. Las organizaciones representadas pueden ganar en diversos aspectos… sacrificando en otros. Y la empresa con la que yo tengo el vínculo jurídico directo… pensaremos que refuerza la relación con su cliente, pero monetariamente…

Podríamos haber trabajado más o haber conseguido mejores resultados, pero cuando conseguimos viajar juntos y olvidamos de la menta, la satisfacción personal tiende a infinito

– ¿Qué cambios deberían darse en nosotras/os como individuos y en nuestras organizaciones para que sean empresas centradas en la persona?:

Los cambios, sin lugar a dudas, deberían comenzar en los individuos. Creo que es imprescindible que las personas se centren en las personas para que las empresas puedan centrarse en las personas. La empatía es un recurso cada vez más escaso, creo no hace falta recurrir a ejemplos sangrantes.

¿Te tratamos bien? Sí, no tengo queja. En la vida profesional se cruzan multitud de relaciones: monetarias, jurídicas, políticas, profesionales, amistosas, sexuales… Muchas veces de forma evidente, otras de forma muy sutil, tanto que se confunden. Personas físicas contra personas jurídicas ¿cual es el conflicto de intereses?

Se nos olvida que la empresa, sobre el interés particular, tiene una razón social que es el motivo de su existencia. Ese motivo puede ser compartir conocimiento. En ocasiones las organizaciones sirven para representar la voluntad de un conjunto, ¿cuanto más amplio mejor?, de personas. Otras veces la razón social es ganar dinero permitiendo la comunicación entre personas, o cubriendo una necesidad básica como alimento, vivienda…

La relación entre la empresa y el currito es de tipo laboral. Y ya se sabe, trabajo es trabajo, pero ¿qué es trabajo? ¿ceder horas de tu vida a cambio de dinero? ¿satisfacer las necesidades del cliente? ¿desarrollar una carrera profesional? ¿un medio para conseguir satisfacer inquietudes personales? ¿para cubrir necesidades monetarias? ¿una forma de mantenerse ocupado? ¿de conseguir prestigio social?

Así las cosas, en última instancia, la culpa de que las empresas no se centren en las personas va a ser de las personas ¿por qué gritamos a la persona que nos atiende en vez de denunciar a la organización para la que trabaja? ¿por qué despreciamos la opinión del cliente frente al criterio corporativo? ¿qué ganamos con favorecer al compañero (cliente interno) frente al cliente (compañero externo)?

¿Cómo se van a centrar las organizaciones en las personas si las personas que trabajan en ellas están centradas en la hipoteca, el partido (elija: deporte o política), la competencia (elija: entre organizaciones o entre personas), el beneficio particular (elija: monetario, reconocimiento…)? El egoísmo, como el beneficio, vuelve a ser cuestión de escala: piensa globalmente y actúa localmente. Pero no sólo desde el punto de vista geográfico.

– ¿Cuáles serían los primeros pasos que deberíamos dar como individuos y como organizaciones para transitar hacia este tipo de empresa?

Si estuviese en mi mano, en las empresas promovería un individualismo empático: trabaja y deja trabajar.

De momento estoy intentando aplicármelo, que no es del todo fácil.

2 comentarios

  1. Normal que te suene Julen, te leo casi a diario.
    No se si es tan simple como eso, pero ¿por qué no intentarlo?
    Gracias por permitirnos contribuir.
    Saludos.

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